Manifestantes vestidos de oso polar y del presidente de EE.UU. Donald Trump durante la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Bonn, Alemania, 11-11-17.
Manifestantes vestidos de oso polar y del presidente de EE.UU. Donald Trump durante la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Bonn, Alemania, 11-11-17.

Este martes se lleva a cabo la Cumbre de Acción Climática Global en San Francisco.

La cumbre tiene como objetivo movilizar a los líderes locales e internacionales de los estados, ciudades, empresas y la sociedad civil con los líderes del gobierno nacional, científicos, estudiantes y organizaciones sin fines de lucro.

California anunció el lunes que se compromete a un 100 por ciento de electricidad limpia para el año 2045.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió en la víspera de la cumbre que el cambio climático avanza más rápidamente que los esfuerzos por combatirlo y que la comunidad internacional debe "frenar" las emisiones de gases de efecto invernadero, que impulsan el calentamiento global.

"Si no cambiamos el rumbo para 2020, corremos el riesgo de perder el punto donde podemos evitar un cambio climático con consecuencias desastrosas para los pueblos y todos los sistemas naturales que nos sostienen", dijo Guterres en una reunión de jóvenes líderes empresariales y diplomáticos en la sede de la ONU.

"Estamos avanzando hacia el borde del abismo", dijo, de pie en un podio frente a una ventana salpicada de lluvia. "No es demasiado tarde para cambiar de rumbo. Pero cada día que pasa significa que el mundo se calienta un poco más, y el costo de nuestra inacción aumenta".

Guterres dijo que los objetivos acordados en el Acuerdo Climático de París 2015 son el "mínimo indispensable" para evitar los peores impactos del cambio climático. En el acuerdo, los líderes mundiales se comprometieron a detener el aumento de las temperaturas globales en 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales y mantenerlo lo más cerca posible de 1,5 grados.

La ONU sostiene que el planeta aún consume el 85 por ciento de su energía de los combustibles fósiles y solo el 15 por ciento de las energías renovables, incluida la eólica y la solar.

Estados Unidos, que es el único país que firmó y luego se retiró del acuerdo de París, ha flexibilizado las regulaciones federales sobre la industria de combustibles fósiles bajo la administración del presidente Donald Trump.

Trump también ha prometido salvar la industria del carbón.