Los Emiratos Árabes Unidos, socio de Washington en el Golfo Pérsico, lleva meses en el punto de mira del Gobierno de Estado Unidos. Al menos desde que el pasado diciembre, la agencia de noticias Reuters, destapara que la confederación de emiratos se habría convertido en el centro de operaciones para empresas que ayudan a Venezuela a evadir las sanciones estadounidenses.

Citando documentos de la petrolera estatal venezolana PDVSA y servicios de rastreo de barcos cisterna, Reuters identificó a tres compañías con sede en los emiratos: Muhit Maritime, Issa Shipping y Asia Charm, como las responsables de sacar crudo sancionado de Venezuela, durante la segunda mitad de 2020.

Fuentes del Departamento de Estado, tras ser consultadas por la Voz de América sobre estas acusaciones, respondieron que el gobierno estadounidense está trabajando para “evitar que los Emiratos Árabes Unidos sean expuestos a potenciales sanciones en sus respectivas jurisdicciones”.**

Según los expertos, comprar para luego vender crudo venezolano no está prohibido si se obtiene una licencia por parte del gobierno de Estados Unidos, una excepción a la que solo pueden acceder empresas mixtas con las que el gobierno de Venezuela tiene una deuda pendiente de pago, según explicó el exdirectivo de PDVSA, Horacio Medina, a La Voz de América. 

“Estados Unidos ha dado una licencia a integrantes de las empresas mixtas y empresas que pueden ser norteamericanas, rusas, chinas para que puedan sacar petróleo de Venezuela que sirve para cobrar las deudas que tiene PDVSA por los aportes que no ha hecho en las empresas mixtas”, explica Medina.

Sin embargo, esta excepción no aplicaría a las tres empresas con sede en los emiratos. Este es el caso de la Muhit Maritime, con sede en puerto libre de Jebel Ali, en el emirato de Dubai, y de las también intermediarias Issa Shipping y Asia Charm, radicadas en la zona libre del emirato de Fujairah, ubicado más al sur en el estrecho de Ormuz.

Citando de nuevo a la agencia Reuters, hasta el 18 de diciembre pasado, los envíos de crudo y combustible venezolanos, realizados por petroleros administrados por estas empresas, habrían representado cerca del 3,9% de las exportaciones totales de petróleo del país, en 2020, aportando hasta 208 millones y medio de dólares, a las arcas venezolanas.

“Lo que se traduce esto es que ese volumen adicional fuera de las licencias para pagar deuda significa la posibilidad de importar gasolina y la posibilidad de importar diluyentes para producir esos volúmenes de crudo que exporta” dijo el exdirectivo de PDVSA Horacio Medina.

“Tenemos derecho a comerciar libremente en los mares y en los cielos del mundo entre nosotros, Irán y Venezuela. Intercambiar productos, cambiarnos productos, vendernos productos”, asegura mientras tanto el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

La presunta implicación de estas tres empresas, con base y dirección mercantil en los Emiratos Árabes Unidos, en la venta de crudo pesado de la sancionada PDVSA, habría puesto en aprietos a uno de los principales apoyos de la Casa Blanca en la región.

Y es que no solo sería terreno de operaciones de empresas que cooperan para blanquear crudo de Venezuela vendiéndolo en el mercado negro, sino también de compañías vinculadas en entramados de venta de petróleo iraní, igualmente sancionado por Estados Unidos.**

Una de estas compañías, la Fujairah International Oil & Gas Corp, estaría vinculada, según el gobierno estadounidense en la venta de petróleo iraní a China a bordo del tanquero griego Achilleas, el cual fue interceptado por una flota estadounidense en el estrecho de Ormuz, confiscando los dos millones de barriles a bordo asegurando que procedía de Irán.

“La denuncia alega una trama que envuelve múltiples entidades afiliadas con los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y las fuerzas Qods, para enviar de forma cubierta petróleo iraní a un cliente exterior. Los participantes en este entramado intentaron ocultar el origen del petróleo transfiriéndolo de barco a barco, falsificando documentos, y proveyendo una factura de carga fraudulenta para engañar a los propietarios del Achilleas”, argumentaba el comunicado de prensa del Departamento de Justicia de EE.UU.

Sin embargo, en un giro inesperado, el pasado marzo el jeque emiratí interpuso un reclamo a la corte federal del Distrito de Columbia para exigir la devolución del petróleo incautado, asegurando que se trataba de gasolina iraquí. Una versión de los hechos que las autoridades de Bagdad han negado asegurando, al igual que Estados Unidos, que procede de la república Islámica.

Según Laury Haytayian, experta en petróleo y gas, "Es muy difícil saber cuál es el producto que se está transportando. Porque hay muchas maneras en las que los iraníes están usando a los iraquíes para contrabandear y esta clase de exportación, para tratar de evadir las sanciones".

Mientras tanto, en los últimos 12 meses, hasta 7 petroleros habrían llegado a las costas del país caribeño, repletos de gasolina, cuatro de ellos bajo la bandera de la república islámica, según el Departamento de Estado.

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Venezuela 360