BUENOS AIRES - La parroquia Caacupé, ubicada en el barrio de Caballito de la ciudad de Buenos Aires, se ha convertido en un centro insigne para la congregación de la comunidad venezolana en la capital bonaerense.

Creyentes y no creyentes, acuden diariamente al recinto, donde además de hallar un lugar de paz, consuelo y oración, encuentran también, distintas manos dispuesta a ayudarlos en aquello que necesiten.

Desde un almuerzo, un abrigo, un mercado, o un medicamento. La parroquia se ha transformado en uno de los pilares fundamentales de los migrantes venezolanos en Buenos Aires, siendo centro en diversas ocasiones, de extensas jornadas de recolección de insumos y posterior donaciones.

Liderada por el párroco Eusebio Hernández, un argentino que asegura tener corazón maracucho, y que con la ayuda de la zuliana, Denglys Romero, y todo su equipo de la ONG, Baires de Libertad, han logrado que Caacupé se transforme en un espacio de hermandad. Entre oraciones, cantos, bailes y distintas actividades, se propicia un nutritivo intercambio cultural, entre locales, venezolanos y migrantes de otras nacionalidades.

Si bien, la parroquia es un lugar abierto para todas las comunidades, la influencia venezolana se nota en cada rincón, desde la bandera de Venezuela, ubicada en el interior del templo, hasta las imágenes y estampas de las principales advocaciones marianas, como la Virgen de Coromoto y la Virgen del Chiquinquira, cuyas fiestas son celebradas con misas y eventos especiales.

Grupos de gaitas, tambores y coros encuentran al caer la tarde un centro de ensayo en Caacupé. Incluso docenas de familias encuentran, de lunes a viernes, comida recién hecha. La iniciativa es útil sobre todo para venezolanos que emigraron recientemente a Argentina o que han quedado sin trabajo y sustento debido a la pandemia.

Los venezolanos en Argentina, definen a esta parroquia, como un lugar que les hace sentir más cerca de casa, donde su acento predomina, pese a estar lejos de la patria, donde son escuchados, contenidos y orientados, si hace falta.