Una sopa de frijoles será el almuerzo de unos 70 niños de un barrio pobre de Caracas. El plato es preparado en un comedor popular financiado por organizaciones no gubernamentales y es la única alternativa que tienen decenas de padres en Venezuela para garantizar que sus hijos puedan alimentarse, al menos, una vez al día. A las 11 y media de la mañana, una fila de personas con envases plásticos vacíos ocupa una cuadra entera frente a la cocina del lugar.     

"Hay madres que nada más les dan el almuerzo a sus hijos. Aquí en el barrio hay muchos niños que solo hacen una comida al día y es por este comedor", advierte Evelyn, mientras remueve los frijoles que llenarán esos envases.

Gabriela Mijares va todo los días al lugar a buscar el almuerzo de sus cuatro hijos. En su nevera solo hay hielo, un trozo de queso y  unos gramos de arroz. “Lo último que quedaba era carne molida y se la comieron ayer”. Su refrigerador es una muestra de la inseguridad alimentaria que vive 1 de cada 3 hogares en Venezuela, según Naciones Unidas.  

La ONU ubicó a Venezuela en el cuarto lugar en la lista de  países con inseguridad alimentaria después de naciones en guerra como Yemen, Congo y Afganistán. "El daño que ya se hizo le va a tomar a Venezuela 30 años disminuir. Una generación completa. La desnutrición crónica, como la que estamos viendo en Venezuela, le va a representar al Estado una carga sanitaria de 34 dólares adicionales por cada adulto que fue un niño desnutrido", explica la especialista en nutrición clínica, Susana Raffalli.

La Encuesta de Condiciones de Vida, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, reveló que un 30 por ciento de los niños menores de 5 años en el país están en riesgo de desnutrición o registran una talla menor a la correspondiente a su edad, una cifra que de acuerdo con Raffalli tiene consecuencias a largo plazo. "Son niños que crecen con retardo motor y cognitivo, con alteraciones en su metabolismo. Si fuiste desnutrida en la niñez, cuando seas una mujer adulta, tienes 65 por ciento más posibilidades de  traer al mundo un desnutrido también”, detalla.

Esa población que creció con hambre, según cálculos de Raffalli podría medir cuatro centímetros menos, en promedio, que generaciones anteriores, pero no es ese dato lo que más le preocupa. "Hay una disfuncionalidad motora. Son niños que activos, pero que no van a rendir en el colegio. Se van a enfermar más. No van a terminar sexto grado, aunque sepan leer y escribir. No van a llegar a la universidad".

En medio de la cuarentena, el gobierno en disputa de Nicolás Maduro ha aprobado tres diferentes bonos que no superan los 9 dólares,  además de la distribución de cajas con productos a bajos precios.  Sin embargo, la nutricionista Susana Raffalli advierte que estas ayudas están muy lejos de resolver el problema de fondo. Alerta que en algunas localidades de los estados Zulia, Sucre y Bolívar se está experimentando desnutrición aguda infantil que alcanza a cerca de un 23 por ciento de los niños y los pone a un paso de la hambruna.