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El Salvador emite sexta orden de captura para expresidente Funes


Acompañado por el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya, el ex presidente de El Salvador, Mauricio Funes, saluda a sus partidarios después de votar en las elecciones presidenciales en San Salvador, El Salvador en febrero de 2014.

Esta es la sexta orden contra el exmandatario que, ahora es ciudadano nicaragüense.

El Fiscal General de El Salvador, Raúl Melara, dio a conocer el miércoles, que se ha emitido una nueva orden de captura contra del expresidente de ese país, Mauricio Funes, por los delitos de agrupaciones ilícitas e incumplimiento de deberes en lo que se conoce como “La tregua entre pandillas”.

Según la fiscalía el gobierno de Funes buscó disminuir el índice de homicidios en El Salvador durante su presidencia (entre 2009 y 2014) brindando beneficios a pandilleros.

Funes quien, con esta suma la sexta orden de captura, goza de asilo político por parte del gobierno de Daniel Ortega desde septiembre de 2016 mientras se desarrollaba un juicio civil en su contra por enriquecimiento ilícito y cuando aún no se había emitido la orden de que fuese capturado.

El Fiscal General informó que en las próximas horas se enviará la nueva orden judicial a la Policía Nacional Civil (PNC) para que se pueda tramitar una circular roja con la Oficina Central Nacional de Interpol para El Salvador.

Por su parte el expresidente reaccionó en su cuenta de Twitter sobre el tema y recalcó que él nunca ordenó o planeó la tregua.

Funes, que ha dicho ya en varias oportunidades que no lo pueden tocar porque las leyes de Nicaragua lo protegen, agregó: “Además, qué sentido tiene una orden de captura que no se puede ejecutar. Ya Interpol dijo que la difusión roja no procede en mi caso por gozar de asilo. Y como ciudadano nicaragüense no soy extraditable. No cabe duda de que esto no pasa de ser un show mal montado”.

En el proceso penal por supuestas negociaciones con las pandillas, también está siendo procesado, aunque con arresto domiciliar, el ex ministro de Defensa y ex ministro de Justicia y Seguridad Pública, general David Munguía Payés.

La Fiscalía asegura que Munguía Payes fue quien montó y estructuró la tregua y que Funes se enteró de que en ese proceso hubo violación a las leyes, pero no hizo nada para detenerlo y, por el contrario, lo avaló.

En 2012, los líderes de las pandillas Mara Salvatrucha MS13 y Barrio 18 hicieron un pacto para disminuir la cifra de muertes por violencia, porque en esa época se registraban al menos 14 fallecimientos al día. Para facilitar el acuerdo y ayudar a que los cabecillas de las pandillas pudieran comunicarse con sus estructuras en las calles, las autoridades tomaron una decisión polémica: los sacaron del penal de máxima seguridad conocido como Zacatraz y los enviaron a otras cárceles de mediana seguridad, en las que se asegura que gozaron de todas las facilidades para seguir operando.

Cuando Munguía Payés fue citado ante un juzgado para rendir testimonio como testigo en el juicio contra varios imputados acusados de participar en el proceso de la tregua, dijo que se trató de una política pública que nació en el seno del gabinete de seguridad de Funes.

“El proceso de pacificación era una política pública de gobierno y mi rol era facilitar el trabajo de los mediadores y recibir los informes de parte de los mediadores y de los miembros de la OEA, y mantener informado al señor presidente de la República de los avances del proceso”, dijo el militar.

Con la tregua los homicidios se redujeron hasta cinco por día, pero las cifras volvieron a elevarse cuando ésta se rompió en septiembre de 2013 tras la remoción de Munguía Payés por orden de la Corte Suprema y luego de que las nuevas autoridades les retiraran una serie de beneficios a los pandilleros presos.

(Con información de AP)

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