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Plasma convaleciente para tratar COVID-19: claves para entender por qué los médicos defienden su uso


Algunos médicos han defendido el uso del plasma convaleciente por tener unos resultados clínicos muy favorables.
Algunos médicos han defendido el uso del plasma convaleciente por tener unos resultados clínicos muy favorables.

El plasma convaleciente es un componente de la sangre que tiene la capacidad de inhibir la replicación del virus en el contexto del coronavirus.

La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) autorizó a finales de agosto el uso del plasma convaleciente. Fue presentada entonces como una terapia “poderosa” para combatir la pandemia del coronavirus.

Su efectividad ya ha sido probada en más de 70.000 pacientes, aunque algunas voces señalan que aún no existe suficiente evidencia científica que confirme que, en efecto, su uso tiene un resultado satisfactorio.

¿Qué es el plasma convaleciente?

El doctor José Gonzáles-Zamora, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Miami, que trabaja en el hospital Jackson Memorial en Miami, Florida, explica que el plasma convaleciente “es un componente de la sangre que tiene la capacidad de inhibir la replicación del virus en el contexto del coronavirus”.

En entrevista con la Voz de América, el experto médico recuerda que son “los pacientes que se han recuperado del coronavirus los que tienen plasma convaleciente para transfundir en personas que actualmente están luchando contra la COVID-19”.

“El plasma y los anticuerpos que están contenidos en el plasma van a inhibir la replicación del virus y se consigue su mejoría”, agregó.

¿Para qué se utilizaba el plasma antes del coronavirus?

Un especialista extrae sangre a una donante recuperada de coronavirus en un centro de donantes de Seattle, estado de Washington, para usar como plasma convaleciente, el 2 de septiembre de 2020.
Un especialista extrae sangre a una donante recuperada de coronavirus en un centro de donantes de Seattle, estado de Washington, para usar como plasma convaleciente, el 2 de septiembre de 2020.

El concepto de “plasma convaleciente” se ha popularizado entre la población a raíz de la pandemia del coronavirus y después de que varios médicos aseguraron que la transfusión de esos componentes sanguíneos tenía efectos positivos en las personas con síntomas más severos de COVID-19.

Pese a eso, tal y como recuerda el Dr. Gonzáles-Zamora, su uso se remonta a otros escenarios: por ejemplo, es un buen remedio para aquellos pacientes que tienen problemas de coagulación.

“Para las personas que tienen alteración de coagulación se podría utilizar su plasma para corregir algunos problemas”, comenta el médico, y añadió que “también se ha utilizado en el ámbito médico por sus propiedades antinflamatorias”.

En ese sentido, subraya que “en el contexto de la artritis reumatoide”, conocida como la artrosis, “también se ha utilizado para reducir la inflamación”.

Además, -explicó-, ha sido empleado en anteriores pandemias y para tratar otras enfermedades infecciosas “como la influenza”. Aclaró, no obstante, que “nunca se ha comprobado su uso”.

¿Cómo se usa el plasma convaleciente?

Lo primero que hay que hacer es encontrar un donante que cumpla con ciertos requisitos. El más importante es que “la persona (donante) se haya recuperado del coronavirus ya que son estos pacientes los que tienen los anticuerpos neutralizantes”.

“Una vez se identifica a la persona, se acude al banco de sangre para extraerle ese componente sanguíneo por un método que se llama plasmaféresis, que es un método que va a separar los componentes de la sangre”, explica el Dr. Gonzáles-Zamora.

Una vez extraído el plasma se podrá transfundir unos 250 mililitros a una persona enferma.

“Es como una transfusión de sangre normal”, dice. Los médicos reconocen no obstante que a veces existen dificultades para encontrar donantes, por lo que consideran que es indispensable seguir haciendo campañas para concienciar a la población de la importancia de donar plasma convaleciente.

¿Qué se sabe de los resultados?

Algunos médicos han defendido su uso al tener unos resultados clínicos muy favorables. En Estados Unidos, 70.000 personas han recibido plasma convaleciente “con resultados muy buenos”.

El experto consultado por la VOA señala que “posiblemente hay indicios de que también el plasma reduzca la mortalidad de personas” y alude a algunos estudios científicos que hablan “de una reducción del 30 por ciento”.

En el hospital Jackson Memorial, la institución en la que trabaja junto a la Universidad de Miami, se ha registrado “aproximadamente un 60 por ciento de éxito entre todos los pacientes que han recibido plasma”.

¿Se puede decir que es eficaz?

“Creo que es demasiado pronto, lo que se puede decir es que hay muchos indicios sólidos de que posiblemente sea eficaz, pero esta eficacia la única manera que se puede probar es conduciendo ensayos clínicos aleatorios utilizando placebos”, insiste.

“De lo contrario, podríamos decir que hay indicios fuertes, pero no eficaces”, añade el experto.

¿Hay alguna desventaja en el uso de plasma convaleciente?

La Clínica Mayo ha desarrollado varios estudios para analizar los usos adversos del plasma convaleciente y, hasta el momento, no ha encontrado nada preocupante.

“De todos los pacientes que han recibido plasma convaleciente, menos del 1 por ciento han desarrollado fenómenos adversos, así que es una terapia muy segura”, defienden.

Algunos casos “adversos” tienen que ver con “reacciones alérgicas” que no suponen ningún peligro para la población que recibe este tipo de componente sanguíneo.

¿Existen restricciones para donar o para recibir plasma?

Para donar plasma sanguíneo hay que tener en cuenta algunos de los requisitos impuestos por las autoridades sanitarias. El donante tiene que ser mayor de 18 años y deben haber pasado, por lo menos, 28 días de su recuperación.

“Son estos pacientes los que desarrollan una cantidad más alta de anticuerpos neutralizantes”, sostiene el médico.

En cuanto al paciente que recibe la donación de sangre, los médicos se están enfocando “en pacientes hospitalizados y que requieren oxígeno suplementario”, es decir, aquellos que están en fase más crítica de la enfermedad.

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