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Otra epidemia silenciosa en América Latina: tuberculosis


Imagen de archivo de dos sanitarias observando unas radiografías de un paciente en la región africana de Masemouse.
Imagen de archivo de dos sanitarias observando unas radiografías de un paciente en la región africana de Masemouse.

La OPS pide la cooperación de todos los países de la región para impulsar un plan conjunto y facilitar el acceso a las pruebas de detección y los tratamientos, especialmente entre la población más vulnerable.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que, cada día, en el continente americano unas 850 personas contraen la tuberculosis (TB) y que unas 90 mueren a causa de esta enfermedad. Ante esta situación, el organismo sanitario regional está pidiendo que los gobiernos aborden un plan conjunto para implementar más políticas al respecto y facilitar el acceso a los “servicios de protección, detección y tratamiento” de la TB. Todo ello, con el objetivo de “acelerar el progreso hacia el fin de la tuberculosis, una de las enfermedades más infecciosas del mundo”.

El doctor Rubén Mayorga, encargado de la Unidad del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), Hepatitis, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OPS, asegura que, aunque existen protocolos para hacer frente a esta enfermedad, entre las que destaca las “pruebas rápidas de detección y tratamientos orales más cortos para las cepas farmacorresistentes”, aún hay una gran parte de la población, “la más vulnerable, que sigue sin recibirlos”.

“Responsabilidad colectiva” para acabar con la tuberculosis

“Es nuestra responsabilidad colectiva poner fin a esta enfermedad prevenible y curable, y los países deben adoptar medidas para acelerar este proceso”, explica Mayorga convencido de que “la próxima reunión de alto nivel en las Naciones Unidas sobre tuberculosis -que se celebrará este año- es una oportunidad clave para movilizar el compromiso político y social necesario para acabar con este flagelo en nuestra región de una vez por todas”, indicó.

Ese encuentro, previsto para septiembre, pretende reunir a jefes de Estado y otros líderes mundiales para abordar el “avance de la ciencia, las finanzas y la innovación” y analizar sus beneficios para “acabar urgentemente con la epidemia mundial de tuberculosis, en particular, garantizando un acceso equitativo a la prevención, las pruebas, el tratamiento y la atención” médica necesaria.

¿Qué se está haciendo en la región?

Precisamente el Centro Nacional para la Información sobre Biotecnología, dependiente de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, publicó a finales del año pasado un memorándum al que ha tenido acceso la Voz de América en el que se pone de manifiesto que “poner fin a la tuberculosis requiere de un enfoque y participación incluyendo a la sociedad civil organizada”, y se destaca el trabajo que se ha estado haciendo en los últimos tiempos en la región de América Latina y el Caribe.

Desde el 2019 se han impulsado ocho observatorios sociales de tuberculosis en varios países de la región -Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, México, Perú y República Dominicana- y un Observatorio Social Regional de Tuberculosis financiado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para dar respuesta al avance de esta enfermedad.

Los casos en América Latina y el Caribe, al alza

De acuerdo con el último Reporte Global de Tuberculosis de la OMS, 5,8 millones de personas fueron diagnosticadas con esta bacteria que provoca la TB y 1,3 millones murieron en todo el mundo. A pesar de que la región de las Américas solo representa el 3,4 % de todos los casos que se dan en el planeta, el documento alerta que “hay una incidencia que se incrementa lentamente”.

“Su incidencia es de 29 casos por cada 100.000 personas, aunque incluye a países como Haití y Perú, donde la incidencia de TB llega hasta 168 y 116 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente”, detalla la investigación científica.

Necesidad de un plan regional

Aunque se destaca que en numerosas naciones de la región hay una participación muy activa de actores de la sociedad civil que utilizan sus “propios y generalmente limitados recursos financieros”, insisten que “para que esta participación sea sostenible y de mayor impacto, es necesario mejorar la coordinación entre las organizaciones de la sociedad civil, así como con los programas nacionales de TB y con otros representantes gubernamentales”.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la tuberculosis “es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis” que “ataca los pulmones, pero también puede atacar otras partes del cuerpo, como los riñones, la columna vertebral y el cerebro”.

“Es importante que la población sea consciente de la incidencia que puede tener esta enfermedad, porque puede ser mortal”, explica el Dr. Carlos Riveros, médico especializado en enfermedades infecciosas y basado en Miami, Florida, al tiempo que recuerda que la tuberculosis fue “la causa principal de muerte en Estados Unidos”.

El papel de la OPS

La OPS, por su parte, asegura que se sigue trabajando en un mayor esfuerzo para dar una respuesta más eficaz a la necesidad de combatir la tuberculosis en la región a partir de un plan regional que ayude a minimizar costos, especialmente en los países más vulnerables. Para ello, se comprometen a la “ampliación del alcance de la iniciativa de la OMS sobre tuberculosis, que apoya la aceleración de los progresos para poner fin a la tuberculosis y lograr la cobertura de salud universal para 2030”, de acuerdo con las palabras de Mayorga.

“Como parte de esta iniciativa, la OPS y la OMS instan a los países a acelerar la rápida implantación del régimen BPaLM/BPaL (bedaquilina, pretomanid, linezolid y moxifloxacino) para el tratamiento de la tuberculosis farmacorresistente, que tiene el potencial de aumentar significativamente las tasas de curación debido a su alta eficacia, ofrecer un acceso más amplio debido a su menor costo y mejorar la calidad de vida de los pacientes, ya que se trata de un tratamiento oral y mucho más corto que los tratamientos tradicionales”, apunta el responsable de esa división de la OPS.

Pruebas de detección

La detección de la tuberculosis es relativamente sencilla y se hace a partir de unos exámenes médicos. Hay dos tipos de pruebas “que se usan para detectar las bacterias de la tuberculosis en el cuerpo”: la prueba cutánea de la tuberculina y la prueba de sangre.

“Si hay un resultado positivo en la prueba cutánea de la tuberculina o en la analítica de sangre, eso indica que el paciente ha sido infectado con bacterias de la tuberculosis”, dice el Dr. Carlos Riveros. Eso sí, aclara que “no indica si ese paciente tiene la infección de tuberculosis latente” o si ha habido una evolución hacia una “enfermedad de tuberculosis”. “Para determinar si la persona ha contraído la enfermedad de tuberculosis, se deberán hacer otros exámenes médicos, como una radiografía de tórax o una muestra de esputo”, señala.

Facilitar el acceso a las pruebas de detección es otro de los esfuerzos que los organismos sanitarios internacionales están llevando a cabo para erradicar la enfermedad en la región. Con todo, los expertos insisten en la importancia de “generar conciencia sobre las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales y económicas de la TB e intensificar los esfuerzos para acabar con la epidemia mundial de tuberculosis”.

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