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Mientras desempleo azota a EE.UU., subsidios europeos mantienen a obreros trabajando


Un empleado se encuentra cerca de vehículos en producción con una máscara facial en la planta de VW en Wolfsburg, Alemania. Volkswagen está lanzando gradualmente la producción en plantas importantes después del cierre de la corona.
Un empleado se encuentra cerca de vehículos en producción con una máscara facial en la planta de VW en Wolfsburg, Alemania. Volkswagen está lanzando gradualmente la producción en plantas importantes después del cierre de la corona.

A casi dos meses de iniciada una contracción económica mundial sin precedentes, la tasa de desempleo de Estados Unidos se disparó a 14,7 por ciento, una situación peor a la registrada en Europa y otros países desarrollados como Japón e Inglaterra.

Los efectos del coronavirus han significado un brusco retroceso para Estados Unidos, que en años anteriores a la pandemia del coronavirus disfrutaba de uno de los mercados laborales más fuertes del mundo desarrollado. Hace apenas unos meses, la tasa nacional de desempleo era de 3,5 por ciento, la más baja en 50 años y muy por debajo de la tasa prometio de 6,2 por ciento en la Unión Europea.

El reporte de empleo publicado por el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés) indicó que el país ha perdido 20,5 millones de empleos en un período de un mes que cerró a mediados de abril, una cifra abrumadora y sin precedentes en su historia económica. Las pérdidas de empleo afectaron todas las industrias, con las de entretenimiento y hotelería siendo las más afectadas.

La publicación de los datos del BLS se produce un día después que el Departamento del Trabajo reportara que unos 3,2 millones de estadounidenses adicionales habían presentado solicitudes de cobertura del programa de desempleo en la última semana. Con esto, en las siete semanas desde que inició el confinamiento por el coronavirus, 33,5 millones de estadounidenses estarían en el desempleo

Las cifras de estadounidenses recibiendo ayuda por desempleo fluctúa pues no todos los que piden ayuda son aprobados, y otros encuentran nuevos trabajos. El Departamento del Trabajo también monitorea las solicitudes que son contínuas, el número de personas que actualmente reciben beneficios. Ese número, que es reportado una semana después que se publica el número de solicitudes, aumentó a 22,6 por ciento en la semana que terminó el 25 de abril, la cifra más alta en los registros.

El ritmo de los despidos en la economía más grande del mundo no se había visto desde los tiempos de la Gran Depresión, en los años 1930.

En Europa, en contraste, la tasa promedio de desempleo ha aumentado de forma mucho menos dramática, y se espera que aumente a aproximadamente un 9,5 por ciento en el 2020, según las proyecciones publicadas el miércoles por la Comisión Europea.

Europa sin duda afrontará una contracción económica severa como resultado de la pandemia. Esta semana, el Pronóstico de Primavera 2020 de la Comisión Europea, pronosticó “una profunda y dispareja recesión” y “una recuperación incierta”. Algunos países, como Italia, Grecia y España, que ya afrontaban tasas de desempleo de dos dígitos desde antes de la pandemia, verán sus tasas subir a casi un 20 por ciento, según el reporte.

El mercado contraste entre las cifras de desempleo de Estados Unidos y los de la mayoría de los países europeos refleja las distintas opciones de políticas tomadas por los legisladores en Washington y en Europa. Casi de forma general, los gobiernos europeos han venido subsidiando los salaries de los trabajadores de empresas privadas, en algunos casos llegando a pagarles para que se queden en casa.

“Los gobiernos europeos están optando por usar sus fondos para desempleo para mantener a los trabajadores ligados a las empresas para las que trabajan mediante lo que se conoce como trabajo-compartido, o programas de compensación de corto plazo”, dijo Robert E. Scott, economista y director de comercio y políticas de manufactura con en el Instituto de Políticas Económicas de Washington.

“Eso significa que los trabajadores mantienen los beneficios relacionados con esos empleos”, dijo. “Pero también, más importante, mantiene a los empleados ligados a la empresa y no en el desempleo”.

Estos programas cumplen dos funciones. La más inmediata es que garantizan que millones de personas que podrían afrontar un desastre financiero si perdiesen sus fuentes de ingresos, pueden mantenerse solventes. En el largo plazo, los programas son diseñados para mantener la conexión entre trabajadores y empleadores, facilitando la reactivación de las empresas una vez pase la crisis.

En Francia por ejemplo, el programa chômage partiel, que significa “desempleo parcial”, tiene a más de la mitad de los trabajadores del sector privado recibiendo pagos de subsidios gubernamentales a pesar de que o no están trabajando o trabajan jornadas sustancialmente reducidas.

En Alemania, el gobierno ha activado un programa llamado Kurzarbeit, que significa “trabajo de corto plazo” para cubrir hasta dos terceras partes del salario de los trabajadores. El programa alemán es uno que ha ayudado a mantener la viabilidad económica en crisis económicas anteriores.
Medidas similares han sido adoptadas en todo el continente, con los gobiernos cubriendo, en algunos casos, más del 80 por ciento del salario de los trabajadores.

En Estados Unidos, los legisladores han intentado crear programas similares mediante el Programa de Protección de la Planilla, el cual fue creado por la Ley de asistencia para atender el coronavirus. El esfuerzo de 669.000 millones busca ofrecer préstamos condonables a las empresas que usen los fondos para mantener a los empleados en planilla.

La implementación del programa sin embargo ha sido complicado. Muchos negocios no lograron acceder a los fondos en tiempo razonable, algunos aún no han recibido los fondos prometidos, y cientos de millones de dólares fueron a parar a manos de grandes empresas que cotizan en bolsa y que no estaban supuestas a beneficiarse del programa.

Los legisladores han indicado que otros paquetes adicionales de asistencia relacionados al coronavirus serán considerados en Estados Unidos, pero aún si eso ayuda a reducir las futuras solicitudes de ayuda por desempleo, el aumento de estadounidenses desempleados tendrá un efecto negativo en el proceso de recuperación de la economía.

“Los beneficios macroeconómicos de tener un programa de compensación de corto plazo, como el de Alemania, o incluso los de Inglaterra o Canadá, son que si se mantiene el flujo de ingresos de los trabajadores, eso significa que podrán pagar por comida, pueden pagar alquileres, y no acumulan deuda durante el confinamiento”, dijo Scott.

“Y entonces, cuando se reactive la economía y, si en algún momento se reactivará, los gastos de esos consumidores se recuperarán mucho más rápido que en Estados Unidos”.

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