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Demócratas celebran y republicanos critican discurso de Clinton


Hillary Clinton aceptó oficialmente la nominación presidencial por el Partido Demócrata en Filadelfia, el jueves, 28 de julio de 2016.
Hillary Clinton aceptó oficialmente la nominación presidencial por el Partido Demócrata en Filadelfia, el jueves, 28 de julio de 2016.

El principal asesor político de Donald Trump dice que el discurso de Hillary Clinton fue presentado desde un universo de fantasía, no de la realidad en la que vivimos.

Cuando Hillary Clinton pronunció su discurso de aceptación de la nominación presidencial por el Partido Demócrata, el jueves, en Filadelfia, la reacción fue predecible: a los demócratas les encantó, mientras que los republicanos no están tan persuadidos.

En una anticipación de la campaña presidencial hasta noviembre, Clinton atacó al hombre a quien le disputará la Casa Blanca en noviembre, el republicano Donald Trump.

“Imagínenselo en la Oficina Oval enfrentando una crisis real. Un hombre al que se puede provocar con tweets no es un hombre en el que podemos confiar las armas nucleares”, dijo Clinton.

El principal asesor de política de Trump, Stephen Miller, calificó el discurso de Clinton como “una colección de insultos estereotipos y retórica reciclada”. Agregó que fue un discurso presentado desde un universo de fantasía, no la realidad en la que vivimos hoy.

Trump por su parte se presentó como un agente de cambio en un acto en Iowa.

“No podemos ir con otros cuatro años de Obama porque eso es lo que básicamente la deshonesta Hillary Clinton es. No podemos ir otros cuatro años de Obama”, indicó Trump.

La primera dama Michelle Obama reaccionó al discurso de Hillary Clinton diciendo “Muy conmovida y muy inspirada por el poderoso discurso de nuestra próxima presidenta”.

El presidente Barack Obama escribió en Twitter “Gran discurso. Ella ha sido puesta a prueba. Ella está lista. Ella nunca renuncia”.

Ahora que los dos partidos políticos han concluido sus convenciones, la atención se centrará en dos candidatos presidenciales con altos índices de negatividad por parte de los votantes, dice el analista Gerald Seib.

“Puede ser una campaña muy desagradable, quizás muy fea, quizás no sea agradable. Pienso que mucho de esta campaña, ya sea que a la gente le guste o no, y a mí no me gusta, va a tratarse de convencer a los votantes en contra de la otra persona, no por esta persona. Y eso inevitablemente produce una campaña muy fea”.

Trump logró un impulso en las encuestas tras la convención republicana en Cleveland la semana pasada y ahora Clinton y los demócratas tienen la esperanza de lograr lo mismo cuando comienza de lleno la campaña para la elección del 8 de noviembre.

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