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Juan Pablo II y Juan XXIII ya son santos

Casi un millón de personas abarratoron la Plaza de San Pedro y sus alrededores.
1/9 Casi un millón de personas abarratoron la Plaza de San Pedro y sus alrededores.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
El papa Francisco saluda a la multitud después de la misa.
2/9 El papa Francisco saluda a la multitud después de la misa.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, saluda al Papa.
3/9 El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, saluda al Papa.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
Los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, saludan al Papa.
4/9 Los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, saludan al Papa.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
Dos Papas, 150 cardenales y 700 obispos fueron parte de la ceremonia.
5/9 Dos Papas, 150 cardenales y 700 obispos fueron parte de la ceremonia.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
El papa emérito Benedicto XVI llega a la ceremonia.
6/9 El papa emérito Benedicto XVI llega a la ceremonia.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
Un hombre se ha envuelto con una bandera que lleva el rostro de Juan Pablo II.
7/9 Un hombre se ha envuelto con una bandera que lleva el rostro de Juan Pablo II.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
Juan Pablo II ya es santo y es venerado.
8/9 Juan Pablo II ya es santo y es venerado.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
Bordado de Juan Pablo II en el Vaticano.
9/9 Bordado de Juan Pablo II en el Vaticano.
El papa Francisco estableció claramente el punto en su homilía al elogiar a Juan Pablo II y a Juan XXIII por su trabajo asociado al Concilio Vaticano II, las innovadoras reuniones que modernizaron a la institución de 2.000 años de antigüedad.
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El papa Francisco es el primero en besar los reliquiarios, uno con la sangre de Juan Pablo II y el otro con restos de piel de Juan XXIII inscritos en el libro de santos de la iglesia Católica.

Unos 800.000 peregrinos se dieron cita este domingo en la Plaza de San Pedro en el Vaticano para ser testigos de un hecho histórico dentro de la iglesia Católica: la canonización el mismo día de dos papas, Juan XXIII y Juan Pablo II.

"Por la honra de la santa Trinidad, al exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, por la autoridad de nuestro señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo y la nuestra, tras la debida deliberación, y la oración para recibir la ayuda divina, y habiendo buscado consejo en muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos bendecidos y definimos como santos a Juan XXIII y Juan Pablo II y los incluimos entre los santos, decretando que deberán ser venerados como tales por toda la Iglesia. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo", dijo el papa Francisco.

Luego de invocar al espíritu santo, el papa Francisco inscribió oficialmente a Juan Pablo II y a Juan XXIII en el libro de santos al promediar las 10:15 am. (hora de Roma).

Posteriormente fueron llevados al altar los reliquiarios —los restos físicos de un santo o los objetos que tocó en vida— de los dos nuevos santos.

En el caso de Juan Pablo II se usó la misma reliquia empleada para su beatificación, su sangre, que fue llevada al altar por Floribeth Mora, una mujer de Costa Rica que en 2011 se recuperó de un aneurisma cerebral inoperable, hecho que fue atribuido a la intercesión de Juan Pablo II y que se consideró el milagro necesario para declararlo santo.

En el caso de Juan XXIII fue un pequeño trozo de piel que fue removido de su cuerpo, exhumado en 2001 para su beatificación.

Es la primera vez en la historia del catolicismo que ocurre un hecho semejante, con la particularidad de que además de ser elevados a la condición de santos dos sumos pontífices, otros dos, el para Francisco y su predecesor, Benedicto XVI, coincidieron en la ceremonia.

Luego de la inscripción oficial de los nuevos dos santos de la iglesia Católica se prosiguió con la misa en el que el papa Francisco fue el celebrante y el papa emérito Benedicto, junto con otros 150 cardenales y 700 obispos.

En su elogio a los nuevos santos, Francisco dijo durante la homiia que "Juan XXIII y Juan Pablo II cooperaron con el espíritu santo al renovar y actualizar a la Iglesia, y mantenerla cercana con sus figuras prístinas, esa figuras que los imágenes nos han dado a través de los siglos".

"Ambos fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX", agregó Francisco. "Vivieron los trágicos acontecimientos del siglo pero no se vieron abrumados por ellos".
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