Reapertura de embajadas: entre aplausos y las críticas

Una modelo posa mostrando sus uñas decoradas con banderas de Cuba y Estados Unidos en La Habana.

Algunos lo consideran un paso importante, histórico y productivo, mientras los que se oponen, sobre todo en Estados Unidos, lo ven como un retroceso y una entrega que no consigue nada a cambio.

La restauración de las relaciones diplomáticas plenas entre Estados Unidos y Cuba ha generado una abrumadora reacción positiva en todo el mundo, excepto en Estados Unidos, donde las opiniones han sido divergentes.

Un portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Ba Ki-moon, dijo que “aplaudía el anuncio de que Cuba y Estados Unidos van a reabrir embajadas en La Habana y Washington”.

“La restauración de los nexos diplomáticos es un paso importante en el camino hacia la normalización de relaciones. El secretario general espera que este paso histórico llegue a beneficiar a los pueblos de ambos países”, añadió el portavoz.

En cambio la mesa editorial del influyente Washington Post dijo: "No nos oponemos, en principio, a los contactos diplomáticos o a las embajadas de Estados Unidos en otros países como Cuba. Pero los resultados de la iniciativa del Sr. Obama hasta ahora subrayan la oportunidad perdida al no exigir ni siquiera el más modesto alivio de la represión por parte de la dictadura a cambio de lo que constituye el salvataje político y económico de un régimen fallido".

El gobierno de Suiza, que durante décadas ha servido de intermediario entre Washington y La Habana, albergando la Sección de Intereses de Estados Unidos en la capital cubana, dijo en un comunicado que “Suiza cree fuertemente que la reapertura de las dos embajadas y el proceso de normalización va a ser beneficiosos para los dos estados y contribuye a la seguridad, estabilidad y prosperidad de la región”.

En contraste, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Boehner, dijo en un comunicado que “la Administración Obama está entregando a los Castro el sueño de toda la vida de legitimidad sin conseguir nada para el pueblo cubano oprimido por esta brutal dictadura comunista”.

Haciendo eco de las críticas, el senador demócrata Robert Menéndez, hijo de padres que emigraron a Estados Unidos, dijo que “nuestras demandas de libertad en la isla van a continuar siendo ignoradas, y nosotros estamos incentivando estado policial que mantiene una política de brutalidad”.

De igual manera, el senador Marco Rubio, cuyos padres también huyeron de Cuba, dijo que “sigue siendo poco claro si se ha logrado algo desde el anuncio del presidente del 17 de diciembre en términos de conseguir el regreso de los fugitivos estadounidenses protegidos en Cuba, el arreglo de las demandas legales por las propiedades confiscadas a estadounidenses, y en la obtención del derecho inequívoco de nuestros diplomáticos de viajar libremente por todo Cuba y reunirse con cualquier disidente”.

La líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, expresó una posición totalmente contrapuesta. “La reapertura de las embajadas establece los cimientos para una y más productiva relación con Cuba que pueda soportar y promover las principales prioridades estadounidenses, incluyendo los derechos humanos, la cooperación contra el narcotráfico, las oportunidades de negocio para las compañías estadounidenses, migración, unificación familiar y los intercambios culturales y religiosos”, dijo.

No todas las reacciones fueron políticas. Algunos estadounidenses celebraron y se preguntaron cuándo estarán disponibles a la venta el ron y los cigarros cubanos en Estados Unidos, mientras otros urgieron a los fabricantes de autos a relanzar los modelos de los años 50, como los que todavía se ven en las calles de La Habana.