Papa Francisco a católicos de EE.UU.: erradicar el racismo es tan importante como acabar con el aborto

Un sacerdote carga un crucifijo durante una protesta en Detroit, Michigan, por la muerte de George Floyd, el pasado 25 de mayo.

El Papa Francisco ha criticado a la Iglesia Católica estadounidense. La considera obsesionada con el aborto. El Vaticano está recordando a los católicos estadounidenses que luchar contra el racismo y la injusticia racial es tan importante como acabar con el aborto. La gran pregunta es si de aquí a seis meses los sacerdotes aún predicarán contra el racismo.

El papa Francisco se refirió a George Floyd por su nombre y apellido, en dos ocasiones, y ofreció su respaldo a un obispo estadounidense quien se arrodilló en oración durante una protesta de “Las Vidas Negras Importan”.

Cardenales, blancos y afroestadounidenses han hablado sobre la muerte de Floyd, y la poderosa oficina de Comunicaciones del Vaticano ha activado el turbo para llamar la atención a la causa que Floyd representa.

Bajo circunstancias normales, el asesinato de Floyd a manos de oficiales de policía blancos y las protestas mundiales denunciando el racismo y la violencia policial habrían motivado una silenciosa reacción diplomática de la Santa Sede. Pero en un año electoral estadounidense, la intensidad y consistencia de la reacción del Vaticano sugiere que, desde el Papa hacia abajo, están tratando de alentar a los manifestantes antirracismo, mientras deja bien claro dónde deberían ubicarse los católicos estadounidenses ante las elecciones en las que el presidente Donald Trump busca un según período presidencial.

El papa Francisco "desea enviar un muy claro mensaje a estos católicos conservadores que son pro-Trump de que “escuchen, esto es un tema tanto como lo es el aborto”, dijo Anthea Butler, una investigadora de la Escuela de Divinidad de la Universidad de Yale.

Butler, quien es afroestadounidense, dijo que el Vaticano está alertando a los católicos “a poner atención al racismo que está ocurriendo y al racismo que está en tu iglesia en Estados Unidos”.

El Vaticano se ha pronunciado desde hace mucho tiempo contra la injusticia racial y desde Pablo VI, varios papas han apoyado el movimiento de derechos civiles y el mensaje de lucha pacífica de Martin Luther King. El primer Papa del Sur no es diferente. Citó a King en múltiples ocasiones durante su histórica visita al Congreso estadounidense en 2015 y se reunió con la hija de King, tal como hizo su antecesor.

Pero el grado al que el papa Francisco y el Vaticano han tomado como propia la causa de Floyd es inusual y sugiere una estrategia de mensajes coordinados dirigidos a una iglesia que el Papa ha criticado por su parcialidad ideológica y política, dijo Alberto Melloni, un historiador de la Iglesia y secretario de la Fundación Juan XXIII para Estudios Religiosos, en Boloña, Italia.

"No es como que siete personas tuvieron la misma reacción” por casualidad, dijo Melloni.

La semana pasada, Francisco denunció “el pecado del racismo” y en dos ocasiones dijo que Floyd fue víctima de un trágico asesinato. En un mensaje leído en italiano e inglés durante la audiencia general, Francisco expresó preocupación por la violencia en las protestas, diciendo que es autodestructiva.

También dijo: “no podemos cerrar nuestros ojos a ninguna forma de racismo o exclusión, mientras pretendemos defender lo sagrado de cada vida humana”.

Fue un claro esfuerzo para dirigirse a católicos conservadores para quienes el tema del aborto es de importancia suprema, mientras otros temas de “vida” importantes para Francisco, tales como el racismo, la inmigración, la pena de muerte y la pobreza, juegan un papel secundario a la hora de pararse frente a la urna de votación.

El papa Francisco ha mantenido con firmeza la oposición de la Iglesia al aborto. Y las encuestas muestran que un número de los católicos estadounidenses respaldan importantes restricciones al aborto legal.

Pero Francisco se ha lamentado que la iglesia estadounidense esté “obsesionada” con el aborto, los anticonceptivos y el matrimonio gay en detrimento de sus otras enseñanzas. Trump ha basado su acercamiento con los votantes católicos fundamentalmente basado en su plataforma antiaborto.

El papa Francisco habló el 3 de junio luego que Trump posara frente a una iglesia Episcopal cerca de la Casa Blanca, con una Biblia en mano, después que oficiales de policía forzaran agresivamente a manifestantes a retirarse de un parque cercano.

Un día después, Trump visitó el santuario San Juan Pablo II, una visita rechazada por el más alto prelado afroestadounidense en Estados Unidos, el arzobispo Wilton Gregory, de Washington D.C., a quién el papa Francisco designó el año pasado a tan importante cargo. Gregory dijo que le pareció desconcertante y reprensible que cualquier instalación católica permitiera ser mal usada y manipulada tan atrozmente”.

En ese sentido, la llamada telefónica del Papa al obispo de Texas, Mark Seitz, de El Paso, pareció ser discretamente significativa. Seitz ha tomado una postura de liderazgo en exigir un trato justo para los inmigrantes tratando de cruzar la frontera sur estadounidense, una causa que Francisco ha asumido como propia ocasionando tensiones con Trump.

En esta imagen proveída por la Diócesis de El Paso, el obispo Mark Seitz, ora arrodillado durante una protesta por la muerte de George Floyd en Minneapolis.

Francisco llamó inesperadamente por teléfono a Seitz luego de verlo fotografiado de rodillas en una protesta de las “Vidas Negras Importan”. Seitz dijo que el Papa le agradeció sin mencionar la protesta, pero el contexto era claro: “Mis recientes palabras y acciones en los eventos que están ocurriendo ahora en el país”, tras el asesinato de Floyd.

Francisco no estaba solo en su esfuerzo por dar a conocer la posición del Vaticano.

Mientras la Santa Sede no luciría muy bien si se percibiera que está tomando bandos en las elecciones estadounidenses, su operación de relación con los medios ha dejado claro su apoyo a las protestas pacíficas, al denunciar las injusticias sufridas por afroestadounidenses y subrayando su viejo respaldo al mensaje de Martin Luther King.

La edición del domingo del diario L'Osservatore Romano incluyó tres reportajes relacionados a Floyd en su primera página. El primero era sobre como se esperaba que un millón de personas protestara ese día en Washington.

Un segundo reportaje era sobre un video que mostraba a dos policías estadounidenses empujando al suelo a Martín Gugino, de 75 años, un manifestante católico blanco.

“Véanlo, por favor”, decía el artículo.

Su tercer reportaje era sobre un grupo de oración encabezado por el estadounidense de más alto rango en el Vaticano, el Cardenal Kevin Farrell, quien se quejaba de como los ideales constitucionales estadounidenses, estaban fallando para sus ciudadanos de la raza negra.

En una entrevista, el cardenal Farell dijo que ha hablado con el papa Francisco sobre los problemas raciales en Estados Unidos, los cuales él vio de cerca cuando fue Obispo auxiliar en Washington. Farrell dijo que el papa Francisco conoce mucho sobre King y sobre historia estadounidense.

“Francisco conoce cuáles eran los principios y cuál era la lucha”, dijo Farrell.

Natalia Imperatori-Lee, una profesora de estudios religiosos en Manhattan College, dijo que el mensaje del Vaticano está teniendo un efecto en los católicos estadounidenses.

"Estamos empezando a ver el surgimiento de una fisura”, dijo la profesora. "Que si va a ser duradera o si es una señal de un cambio de paradigma, creo que es muy temprano para saberlo”.

Una encuesta realizada la semana pasada por el Instituto para la Investigación de la Religión reveló que el segmento de católicos blancos con opiniones favorables de Trump había caído en dobles dígitos desde el año pasado, registrando 37 por ciento en la última semana de mayo en comparación con 49 por ciento durante el 2019.

La prueba, dijo Imperatori-Lee, será si los sacerdotes todavía estarán predicando sobre el racismo dentro de seis meses. Y más allá de eso: “Creo que sabremos si esto funciona cuando los católicos vayan a las urnas en noviembre”.