A 31 años de la matanza de Tiananmen, aun no hay respuesta de Beijing

Una foto icónica de un estudiante parado frente a los tanques chinos en la plaza de Tiananmen el 5 de junio de 1989. Los tanques no pasaron sobre él, sino que lo rodearon. Nunca se ha conocido el nombre de ese estudiante.

China ha hecho grandes esfuerzos para borrar de la memoria el incidente, censurando con fuerza toda mención o discusión al respecto.

Hace 31 años, el 4 de junio de 1989, las autoridades chinas reprimieron con extraordinaria fuerza una serie de protestas de estudiantes prodemocracia que comenzaron en mayo en la plaza de Tiananmen de Beijing.

Las autoridades nunca lograron dispersar a los manifestantes, y ese día, soldados y tanques entraron en la plaza y comenzaron a disparar contra la multitud provocando un baño de sangre que dejó enormes bajas.

Los choques continuaron en las calles que rodeaban la plaza, con los manifestantes avanzando repetidamente hacia las tropas, que respondieron con fuego de armas automáticas.

Con las medidas y cuarentenas impuestas contra la propagación de COVID-19, a los familiares de las víctimas de la llamada “Matanza de Tiananmen” se les ha impedido hacer su viaje en grupo esta semana para recordar a sus seres querido en uno de los cementerios de la ciudad.

Sin embargo, eso no les ha impedido presionar con sus demandas, año tras año, para descubrir la verdad detrás de la matanza, que sigue siendo la mayor vergüenza política de China y de la cual, hasta este día, no hay una cifra clara de los muertos.

Carta abierta

Cadáveres de civiles yacen entre bicicletas retorcidas cerca de la plaza de Tiananmen de Beijing el 4 de junio de 1989.

En una carta abierta divulgada el lunes, unos 124 miembros de un grupo llamado Madres de Tiananmen, reiteraron al gobierno chino sus tres demandas: verdad, compensación y responsabilidad.

“Durante los últimos 31 años, hemos llamado repetidamente por una resolución legal a un problema político, a través de diálogos justos y equitativos con el gobierno”, dice la carta.

Sin embargo, “el gobierno se ha mantenido silencioso sobre la matanza del 4 de junio, sin demostrar el más mínimo remordimiento”, añade el documento, que destaca que con el correr de los años, 60 compañeros del grupo han fallecido antes que prevalezca la justicia.

China ha hecho grandes esfuerzos para borrar de la memoria el incidente, censurando con fuerza toda mención o discusión al respecto.

Intimidación

Las autoridades han ido incluso más lejos con la intimidación de la familias de las víctimas, que fueron testigos de la brutalidad del gobierno, dice Zhang Xianling, una de las fundadoras del grupo de víctimas y madre de Wang Nan, quien fue muerto a tiros cerca de Tiananmen a la edad de 19 años.

“El gobierno nos ha estado suprimiendo duramente, pero no tenemos miedo. Seguiremos empeñados hasta el fin (a pesar) de que todos nuestros medios de comunicación están monitoreados”, dijo Zhang en una pieza de video divulgada durante un evento conmemorativo online organizado por Human Rights in China, una organización independiente con sede en Nueva York.

Una vigilia en Hong Kong el 4 de junio de 2020 en recordación a las víctimas de la matanza de la plaza de Tiananmen.

Esta madre china añadió que en los períodos de recordación, como el festival de visita de tumbas en la semana del 4 de junio, las autoridades envían a policías a seguirla y limitar su libertad personal, lo que ella describió como una flagrante violación de derechos humanos.

Zhang acusa al gobierno de disparar a mansalva contra civiles, entre ellos su hijo, durante la represión, negarles después atención médica y sepultar sus cadáveres cerca de la plaza de Tiananmen.

A pesar de las restricciones estatales, algunos familiares de las víctimas aún planean viajar a Beijing para recordar a sus seres queridos.