Sonido cubano invade New England

Músicos del Septeto Típico Tivoli enseñan a los estudiantes los bailes cubanos.

Un intercambio cultural se celebra a lo largo de varias escuelas en Vermont, todo gracias a la música.

Hace cincuenta años este mes, el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba, después de que Fidel Castro nacionalizó la propiedad y los negocios propiedad de ciudadanos estadounidenses.

El sucesor de Eisenhower, el presidente John Kennedy, impuso un embargo comercial a la isla al año siguiente. Desde entonces, los estadounidenses han tenido poca interacción con Cuba y la mayoría sabe poco sobre el país caribeño o de su cultura. Sin embargo, un grupo de siete músicos de cubanos están tratando de cambiar eso.

La banda, Septeto Típico Tivoli, debe su nombre al distrito de Tivoli de su ciudad natal, Santiago de Cuba. Es un barrio cubano que es fuertemente influenciado por Haití, según los integrantes del grupo, un lugar conocido como el sitio para divertirse y reunirse con amigos.

Hace varios años, mientras actuaban en un festival de música en Cuba, las integrantes de un coro de mujeres con sede en Vermont, el Femenino Tone, se conocieron con la banda. Maricel Lucero, fundadora del coro quien además creció en Cuba, dice que los dos grupos conectaron rápidamente.

En la primavera pasada la banda de le envió un correo electrónico a Lucero contándole sobre sus planes para visitar Canadá. Ya que estarían al otro lado de la frontera, Lucero lo vio como una oportunidad perfecta para invitarlos a Vermont.

“Pensé que sería un excelente regalo para los niños de nuestras escuelas tener la posibilidad de interactuar con músicos cubanos. Dónde más podrían escuchar música cubana en Vermont, o New Hampshire o cualquier zona de New England”, dice Lucero.

Como Lucero y varias integrantes del coro son maestras, consiguieron que las escuelas ayudaran con la financiación del viaje a cambio de clases magistrales y demostraciones en vivo. La agenda del Septeto Típico Tivoli se lleno rápidamente.

“Creo que fue una gran oportunidad. De verdad fue una introducción del lenguaje, cultura y música tropical en la secundaria de Rutland”, recuerda Patricia Alonso-Shaft que enseña español allí.

En Rutland, los músicos hablaron sobre su sonido y sus tradiciones culturales. Hablando sobre todo en español, describieron sus instrumentos y los diferentes ritmos que ellos usan.

“Ver la reacción de los niños y todos los estadounidenses que estuvieron en la presentación, habían más de 200 personas allí, de repente todo lo que se sentía era música cubana. Me dí cuenta que todo valió la pena, pues estábamos exponiendo muy buena música y compartiendo my cultura”, concluyó Lucero.

La parte difícil, explica, va a ser despedirse de la banda a finales de enero cuando tiene que volver a su hogar.