El candidato a diputado Erick Iván Ortiz, posa frente a una pancarta de su campaña política. [Foto: cortesía]
El candidato a diputado Erick Iván Ortiz, posa frente a una pancarta de su campaña política. [Foto: cortesía]

SAN FRANCISCO, EE. UU. - Con una campaña que exalta el orgullo LGTBI y dando un nuevo significado a palabras que históricamente han sido usadas en El Salvador de forma peyorativa para dirigirse a la comunidad gay en El Salvador, el candidato a diputado Erick Iván Ortiz, ha roto todos los esquemas en un país donde la religión y el tradicionalismo han marcado, hasta ahora, la forma de hacer política y legislar.

Sin experiencia previa en el campo, pero con más de una década como activista social, Ortiz, candidato del nuevo partido político Nuestro Tiempo por San Salvador y considerado el primer hombre -abiertamente gay- en postularse a un curul en el Congreso busca incluir en la agenda legislativa los derechos humanos de la comunidad LGTBI y otros grupos minoritarios.

Ortiz quiere dar un “Curulerazo”, tal como ha denominado a su campaña, dentro del Congreso el próximo 28 de febrero, fecha en que se realizan las elecciones legislativas y municipales en el país centroamericano.

El candidato dijo a la Voz de América que su lucha no solo es por los derechos del grupo poblacional con el que se identifica sino por los derechos humanos de otros grupos de mujeres, pueblos originarios y poblaciones afrodescendientes, etc. “Porque cuando avanzamos en derechos humanos avanzamos como sociedad”, afirma.

Además, busca, según sus propias palabras retar el “conservadurismo imperante en El Salvador”. Para él su candidatura y llegar a obtener un puesto dentro del Congreso tendría implicaciones históricas.

Pero el reto histórico de cambiar el mapa político del país no solo lo ha tomado él, también un grupo de mujeres activistas que quieren cambios en El Salvador y más espacios para el sector femenino.

Nueva generación de políticas

Si bien es cierto en el caso de Ortiz no hay un precedente, para las mujeres si existe uno en la Ley de Partidos que establece que, la participación femenina en las elecciones para diputados, PARLACEN y Concejos Municipales, debe ser del 30%; sin embargo, la cuota está aún lejos de cumplirse según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Ejemplos claros del poco avance en materia, los ha dado el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que afirma que en El Salvador no existe, a la fecha, ningún partido político dirigido por una mujer.

Wendy Delgado, Angélica Rivas y Amanda Quijano son solo algunas propuestas de sangre joven que quieren cambios significativos para las mujeres y mayor inclusión social, sus puntos en agenda son muy similares al de Ortiz.

Buscan lograr que las reivindicaciones de sus derechos pasen por el Congreso y desde ahí eliminar la discriminación y legitimar leyes que les garanticen la inclusión, igualdad y equidad.

Ellas quieren romper mitos de que las feministas solo se guían en una sola dirección, su agenda es más amplia y buscan una sociedad con igualdad de oportunidades y donde el dialogo sea la principal herramienta.

Para todos la Ley Especial Contra la Discriminación, es una prioridad.

Una a una

Wendy Delgado y Angélica Rivas son un formula por el departamento de Santa Ana, la primera como congresista y la segunda como suplente, ambas han estado involucradas en temas de derechos humanos por más de 14 años.

Delgado es defensora de los derechos humanos y es actualmente la presidenta de la Organización de Mujeres ARDEMUSA, donde se ha especializado en legislación nacional e internacional de derechos de la mujer.

Por su parte Rivas es una abogada con especialización en derechos humanos y trabaja como mentora de programas que trabajan para prevenir la violencia contra mujeres y niñas. Además de ser parte de la coordinación del Colectivo Feminista para el Desarrollo Local.

Ambas afirman que su participación en política busca generar cambios.

“Nos cansamos de tocar puertas en la Asamblea Legislativa y de que la voluntad política para que los cambios que necesitábamos para seguir defendiendo derechos llegaran”, puntualiza Delgado.

Para ellas El Salvador atraviesa por un momento de alto riesgo en el que sus avances en materia de derechos humanos se pueden estancar o retroceder.

Delgado afirma que en su experiencia ningún gobierno, hasta el actual, las había tildado a las activistas como “enemigas” por defender sus derechos.

Las candidatas, dentro de su propuesta legislativa para el país apoyan abiertamente temas claves como; la interrupción del embarazo por causales, reforma a la ley de partidos políticos para aumentar la participación femenina, fortalecimiento de instituciones que velen por la transparencia y combate de la corrupción en el país, entre otras.

“Nuestra propuesta legislativa es amplia y surge del sentir de la ciudadanía”, agrega Rivas

Desde la educación

Por su parte Amanda Quijano, corre por una candidatura de Síndica Municipal por la alcaldía de San Salvador, ella cuenta con una especialización en estudios de género y feminismo, otra en Desarrollo Territorial y colaboró en investigaciones en El Salvador en torno a la despenalización del aborto.

Quijano afirma que participar en política no es un camino fácil, y tampoco lo es “defender algunos temas que son complicados en un país como El Salvador”, tal es el caso de la despenalización [en ciertas causales] del aborto, la defensa de los derechos de las mujeres y la ley de identidad, entre otros.

Aunque si bien es cierto desde la trinchera que ella ha escogido no va a legislar, la activista busca impulsar cambios desde la educación a niños y adolescentes en materia de “atención integral a la sexualidad, que ha sido tan vetado [en el país]”, así como avanzar en temas de políticas públicas.

La carrera por un lugar en la política

Ortiz afirma que su aspiración a participar en política es un despertar, ya que como comunidad se han dado cuenta que parte de las reivindicaciones que han hecho deben convertirse en leyes y pasar por la Asamblea Legislativa.

También agrega que la decisión no ha sido fácil en una sociedad sumamente conservadora y religiosa donde “el machismo es preponderante y por supuesto la homofobia, y transfobia” que ha tenido que enfrentar durante toda su campaña a través del bloqueo y censura a su publicidad.

“Me he enfrentado a censura en temas publicitarios, en bloqueos en entrevistas televisivas […] y en términos financieros en mi campaña”, afirmó.

Un escenario similar dice haber enfrentado Wendy, Amanda y Angélica. Todos los candidatos afirman que en El Salvador se está manejando un discurso de odio desde las instancias del Gobierno y que eso ha provocado una violencia electoral nunca vista hacia cualquier candidato de oposición.

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Angélica Rivas comenta que ante la experiencia que han vivido, como candidatos es una invitación a “robustecer los mecanismos electorales en términos que se transparente los donantes”, así como regular la cantidad de fondos que un partido político pueda invertir en su campaña electoral.

Paridad de género

Datos de un reciente estudio el Centro de Monitoreo de Transparencia y Democracia en El Salvador reflejaron un bajo nivel de presencia de mujeres como candidatas en las elecciones internas de los diferentes partidos políticos.

De acuerdo con el informe en la mayoría de los casos su participación se limitaba al mínimo para llenar la cuota de género obligatoria por la Ley de Partidos Políticos y no se postularon a cargos como propietaria.

En los últimos 20 años, el congreso salvadoreño únicamente ha tenido 65 congresistas mujeres propietarias versus 221 congresistas hombres. Lo que muestra una clara desproporción de representatividad en las plazas políticas.

Según el informe la situación se vuelve más alarmante en el caso de los gobiernos locales, en el mismo período, se registran solo 97 alcaldesas frente a 804 alcaldes.