WASHINGTON D.C. - Ante la crisis económica venezolana ocasionada, según el Gobierno de Nicolás Maduro, por las sanciones de Estados Unidos, comercios y ciudadanos de este país buscan refugio en el mundo de los criptoactivos para hacer frente a la escalada de la hiperinflación.

Tras cumplirse tres años del lanzamiento del Petro, el ‘token’ venezolano del que Maduro aseguró que permitiría “acceder a los productos que Venezuela necesita saltándose el imperio del dólar", los expertos afirman que más que una solución, esta moneda electrónica está abonando el camino al endeudamiento.

Pero hay que remontarse al momento de su lanzamiento, en otoño de 2018, para encontrar las primeras dudas e incertidumbre que han perseguido al Petro durante estos años.

Según anunció en su momento el Gobierno de Venezuela, un Petro equivaldría a 60 dólares y su valor estaría respaldado por los más de 5.300 millones de barriles de la reserva del Orinoco. De forma que, a razón de un Petro por barril, esa sería la cantidad máxima de criptomonedas que podría llegar a emitir.

“Desde el comienzo empieza la dicotomía porque no se sabe si vale 60 dólares o vale un barril de petróleo, y si vale un barril de petróleo, el precio oscila, y luego dijo [Maduro] que valía 60 dólares. Pero realmente hasta hoy no se sabe cuál es el valor del Petro y ello se traduce en que no tiene ningún valor ni usabilidad”, aseguró Carlos Vivas, experto en criptomonedas, al ser consultado por la Voz de América.

Sin embargo, para Antonio de la Cruz, analista económico, el problema de base es que Maduro “sacándose un conejo del sombrero, asoció el Petro a un barril de petróleo y a unas reservas en la franja petrolífera del Orinoco que pensaba monetizar, pero que no tienen valor alguno”.

Pero de acuerdo con Maduro, el Petro no solo estaría sustentado por barriles de crudo, sino hasta por minerales. El 1 de octubre de 2018, día del lanzamiento del Petro, aseguró que había “incorporado en el ‘White Paper’, como se conoce al manifiesto que sienta las bases de una criptomoneda, “en la fórmula del establecimiento de su valor el respaldo en oro, diamante, hierro y aluminio”.

Sin embargo, para el experto en criptoactivos Carlos Vivas, “según lo que el mismo Gobierno dice, el Petro no tiene valor. Lo que tiene valor es lo que lo sustenta. El [Maduro] dice que lo respalda con Petróleo, hierro, minerales… Finalmente ¿qué es lo que tiene valor? El petróleo, el hierro, los minerales”.

Tampoco el Petro contó con el ‘visto bueno’ de Estados Unidos, pues en 2019, la pasada Administración Trump, a través de una orden ejecutiva, prohibió todas las transacciones que fueran realizadas con la criptomoneda venezolana.

Pero no sólo fue Estados Unidos, según los expertos, las casas de cambio internacionales habrían eliminado el uso del Petro como moneda de cambio. La razón, aseguran, sería la falta de confianza generada por la ausencia del ya mencionado ‘White Paper’.

Y aunque Maduro insiste en que ese documento sí existe, llegando a mostrarlo ante las cámaras en su acta de presentación, la opinión de quienes conocen el tema es otra.

“Ellos diseñaron un documento inicial que se llamaba una preforma que definía algunos aspectos de la moneda, pero no la definía en su totalidad. Y eso creó muchos vacíos a nivel internacional, pues nadie entendía cuál era el alcance de esa moneda”, aseguró Carlos Vivas a la Voz de América.

Otra de las razones por la que las casas de cambio internacionales habrían retirado el Petro de circulación, sería la existencia de un blockchain privado, o cadena de bloques que es la estructura de la criptomoneda, que en el caso del ‘token’ venezolano estaría manejada a discreción por el Gobierno de Nicolás Maduro. Sin auditorias posibles, afirman los expertos, es inviable saber la cantidad de Petros emitidos y, por ende, si la moneda se estaría o no devaluando, como ya sucedió con el Bolívar.

“En la comunidad internacional los que utilizan las criptomonedas encontraron que no era una criptomoneda porque era centralizada, era dueña el Gobierno de Maduro”, considera el economista Antonio de la Cruz.

Así pues, sin la aparente confianza de las casas de cambio, y tras quedar reducido a una moneda para comprar comida y bienes internamente, al criptoactivo venezolano le esperaría un futuro incierto o peor aún, tres años después de su lanzamiento, el Petro podría estar abonando el camino al endeudamiento.

Según de la Cruz, “el Petro deja de ser ya una criptomoneda y se convierte en algo que va a ser coleccionado y que en algún momento el Banco Central, que es el dueño del Petro por ser centralizado, va a tener que reconocer como una deuda que ha emitido el Estado venezolano y, por lo tanto, el responsable es el Banco Central y tendrá que pagar esa deuda que se contrajo”.