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Bolivia enfrenta repunte de COVID-19, pero con baja mortalidad


Una mujer indígena recibe una dosis de una vacuna contra el COVID-19 en La Paz, Bolivia, el 4 de enero de 2022.

Crece la polémica en Bolivia por la obligatoriedad de presentar un carnet de vacunación contra COVID-19 mientras los contagios se incrementan y se acelera el ritmo de inmunizaciones.

Largas filas en los puestos de vacunación y una alta demanda de atención a pacientes con COVID-19 en los hospitales marcan nuevamente un panorama de preocupación en Bolivia, donde se contabilizan más de 7.000 contagios diarios, su mayor número en el Departamento de Santa Cruz.

Sin embargo a pesar del “incremento inusitado” de casos positivos, el ministro de Salud, Jeyson Auza, aseguró que la tasa de letalidad, o sea la cantidad de infectados que mueren por la enfermedad, ha bajado al 0,8%.

“A pesar de tener el récord histórico, la mayor cantidad de casos en relación a toda la historia de la pandemia en Bolivia, hemos presentado también la tasa de letalidad más baja hasta el momento”, dijo el ministro.

Lo que genera mayor polémica es la obligatoriedad de presentar un carnet de vacunación o prueba PCR para acceder a lugares públicos y privados, una medida dispuesta por el Gobierno del presidente Luis Arce desde el 1 de enero.

Varios sectores en todo el país han expresado en los últimos días su rechazo a la disposición, argumentando que atenta contra las libertades constitucionales.

Organizaciones sociales de la ciudad de El Alto, además del magisterio rural del Departamento de La Paz, amenazaron con movilizaciones y pidieron la renuncia del ministro de Salud.

“Estamos dando contadas horas para que el Gobierno de manera inmediata abrogue los decretos supremos 4641 y 4640. Además se ha propuesto la renuncia del ministro”, dijo el dirigente de los maestros rurales, Rudy Callisaya.

También iglesias evangélicas y sindicatos de indígenas disputaron la obligación de portar el pase sanitario. “No estamos en contra de nuestro gobierno, pero esa obligación no fue consultada con nosotros. En el área rural prevalece la medicina tradicional”, dijo el dirigente José Luis Chura.

Otra cosa que preocupa a las autoridades sanitarias son los contagios en el personal de salud, sobre todo en Santa Cruz. Sin embargo, el secretario de Salud y Desarrollo Humano de la Gobernación, Fernando Pacheco afirmó que a pesar de ello “no se ha cerrado ningún centro de vacunación”.

Cerca de 22 millones de vacunas, en su mayoría donadas, han llegado al país de alrededor de 12 millones de habitantes, pero el nivel de vacunación con dos dosis está en el 38,74%, según el sitio Our World in Data.

Mientras tanto, el Ministerio de Salud Suspendió la homologación de los carnets de vacunación de COVID-19 emitidos en el extranjero. Ahora, las personas que recibieron dosis fuera del país no deberán hacer ningún trámite adicional para demostrar su inmunización.

Desde el inicio de la pandemia, Bolivia ha sufrido 614.941 contagios y 19.733 muertes por COVID-19.

[Con reporte de Fabiola Chambi e información adicional de AP]

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