Enlaces para accesibilidad

Periodistas en Nicaragua sortean amenazas y falta de transparencia para informar en pandemia


Mauricio Madrigal, director del canal de televisión canal 10, en entrevista con la Voz de América en Managua. Mauricio Madrigal, director del canal de televisión canal 10, en entrevista con la Voz de América en Managua

Entre amenazas y opacidad del gobierno, periodistas en Nicaragua luchan por informar en medio de la pandemia.

La falta de transparencia por parte del gobierno y los ataques y señalamientos por parte de ciudadanos y funcionarios entorpece la labor de los periodistas en Nicaragua en medio de la pandemia del coronavirus, aseguran reporteros y jefes medios en el país.

Trabajadores de los medios en Managua consultados por la Voz de América explicaron que los riesgos para ejercer el periodismo en Nicaragua se han incrementado, debido a la censura que denuncian muchos reporteros y por el hostigamiento de civiles que se mantienen en las afueras de los hospitales públicos.

La periodista Jennifer Ortiz, directora del medio digital Nicaragua Investiga, dice a la VOA que la “situación para reportear en medio de la censura y el secretismo es muy complicada”.

“Tenemos un Ministerio de Salud completamente hermético. Las conferencias de prensa que se ofrecen cada semana tienen un guión ya definido que dura dos minutos, además, no tiene información elemental que permita a los medios de comunicación poder seguir pistas importantes para saber por ejemplo donde están los principales focos de contagio”, dice Ortiz.

La situación para los periodistas en Nicaragua se ha deteriorado desde las protestas masivas contra el gobierno de Ortega en el 2018, aseguró a la VOA Nathalie Southwick, coordinadora del Programa de Centroamérica y Sudamérica del Comité para Proteger a los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés).

Durante el 2018, se registraron cientos de ataques contra la prensa y decenas de periodistas fueron arrestados. Ahora, los reporteros tienen que enfrentarse también a una crisis de salud pública que Ortega se niega a reconocer en su totalidad y a la falta de información para proporcionar a la ciudadanía.

"El gobierno nunca ha estado muy interesado en la transparencia (…) pero parece que se ha vuelto cada vez más complicado para los periodistas acceder a ese tipo de información [datos sobre la COVID-19] y eso está impactando la salud de las personas”, aseguró Southwick desde Nueva York.

Para el periodista Alexander Silva, que también trabaja como reportero en una de las radios más escuchadas del país, existe un gran reto de informar a la ciudadanía sobre el avance de la pandemia, sobre todo porque hay un bloqueo impuesto a los medios independientes a las conferencias sanitarias que en teoría deberían ser públicas.

“Las conferencias del Ministerio de Salud (Minsa) no deberían ser para un grupo que muestra afinidad hacia el gobierno. El periodismo independiente tiene muchas preguntas, pero vemos una conferencia de prensa donde llega la titular del Minsa y ahí nadie pregunta y la población necesita información, necesita saber”, reprocha Silva, periodista de Radio Corporación.

En el medio donde trabaja Silva se reportó la primera muerte de un periodista en el país. Su entierro fue de forma rápida a diferencia de como señala el estricto protocolo del Ministerio de Salud de Nicaragua.

“Creo que probablemente el mayor impacto que hemos visto durante la pandemia es la transparencia y el acceso a la información”, expuso la coordinadora de CPJ.

Ataques y falta de credibilidad

Además de la falta de acceso a cifras oficiales, las amenazas y el acoso a los periodistas que informan sobre la pandemia hacen más complicado aún la labor periodística, denuncian los reporteros.

“Estamos siendo expuestos a demandas de funcionarios de gobierno que se declaran como víctimas y empiezan a realizar acusaciones contra periodistas independientes que han informado sobre el coronavirus”, expuso Ortiz, de Nicaragua Investiga.

Los reporteros nicaragüenses señalan que hay la falta de credibilidad en las autoridades sanitarias del país, y ejemplifican que la misma Organización Panamericana de la Salud ha tenido que tomar datos de fuentes no oficiales para tener un mapeo más preciso de lo que ocurre.

Recientemente Sergio León, director de la radio local La Costeñísima, había sido denunciado por injurias y calumnias por informar sobre un caso de COVID19 en el Caribe Sur de Nicaragua.

La acusación en contra del periodista se dio luego que el noticiero “Tras la Noticia”, que se transmite a través de Radio La Costeñísima, divulgara las declaraciones de un opositor, quien expresó su preocupación por el fallecimiento de dos personas sospechosas de COVID-19.

León murió a las semanas de haber sido acusado, por lo que los señalamientos no prosiguieron.

“Esto pasa mucho con los periodistas locales. En muchas ocasiones nos hemos tenido que abstener de publicar información que esta en nuestras manos, pero por razones de seguridad”, finaliza Ortiz.

Mauricio Madrigal, director del noticiero Canal 10, asegura que aunque ha habido ataques directos contra reporteros, se tratan de personas que actúan por su propia voluntad, motivadas por el mensaje de desconfianza hacia los medios que promueve el gobierno.

“Hay personas que actúan por sí solas respondiendo a un mensaje de odio que se infunde contra los periodistas independientes”, dijo el periodista con más de 30 años de trabajo en el sector de la prensa.

“Estamos enfrentando una pandemia (…) y a la vez enfrentamos tipos motorizados que andan en la calle armados, que te sacan una pistola”, aseguró.

XS
SM
MD
LG