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¿Por qué se declaró culpable de espiar para Rusia un científico mexicano?


Archivo-Héctor Alejandro Cabrera Fuentes localizó y tomó fotografías de la placa del auto de un oficial del FBI. En la imagen, la sede del FBI en Washington.
Archivo-Héctor Alejandro Cabrera Fuentes localizó y tomó fotografías de la placa del auto de un oficial del FBI. En la imagen, la sede del FBI en Washington.

La declaración de culpabilidad del científico mexicano Héctor Cabrera supondrá una reducción de la condena, cuya sentencia se conocerá el próximo 17 de mayo.

Si bien podría haber sido el guión de una de las novelas sobre espionaje de John Le Carré, el caso del científico mexicano Héctor Cabrera es una realidad que ha impactado a las sociedades de su país natal y de Estados Unidos.

Héctor Alejandro Cabrera Fuentes, nacido en 1985 en el municipio de El Espinal, en Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, se ha declarado culpable de espiar a EE. UU. para Rusia.

Cabrera cambió el martes su declaración de culpabilidad ante un juez federal, aceptó el cargo en su contra y acordó con el Gobierno estadounidense para fijar una condena.

Según este pacto anunciado en una corte federal de Miami, los fiscales recomendaron una sentencia de cuatro años para Cabrera por un solo cargo de actuar en Estados Unidos en nombre de un gobierno extranjero sin notificar al fiscal general de Estados Unidos.

Su sentencia se anunciará el próximo 17 de mayo, de acuerdo con fuentes judiciales.

"Orgullo" mexicano en medicina

Su declaración de culpabilidad ocurre casi dos años después de su ingreso en una prisión de Florida, tras ser detenido junto a su esposa y su hija en el Aeropuerto Internacional de Miami antes de tomar un vuelo hacia México.

Previo a su arresto en Estados Unidos, la prensa mexicana se enorgullecía de los logros alcanzados por el joven en sus investigaciones científicas. El portal NSS Oaxaca decía que era un “orgullo para su país” y que su trabajo era “reconocido por el mundo por su entrega a la medicina aportando a la ciencia un tratamiento contra infartos”.

De hecho, Cabrera era una de las promesas hispanas en el campo de la medicina. La Sociedad internacional para la Investigación del Corazón le entregó el premio Servier en 2016 y la Sociedad Alemana de Investigación en Aterosclerosis, en 2014, le otorgó el W.H. Hauss-Preis.

También tenía una maestría en microbiología molecular. Residía en Singapur donde ejercía como jefe de la red de laboratorios de investigación sobre enfermedades del corazón Kazan-Giessen.

Además, estaba adscrito a la Duke-NUS y al Instituto de Cardiología de ese país y hablaba 5 idiomas: ruso, inglés, alemán, español y zapoteco (una lengua original de Oaxaca).

¿Cuál fue su misión?

Pero, ¿qué vínculos tenía con el Kremlin? Hace 5 años, aceptó el reconocimiento al investigador más joven por el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Tras iniciar la licenciatura de medicina en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el hombre obtuvo una beca para estudiar en Rusia y ahí pudo desarrollar algunas de sus investigaciones sobre enfermedades cardiovasculares, la especialidad que dominaba. En ese país, al parecer, mantuvo algunos contactos con funcionarios rusos.

Ese fue el inicio del fin para Cabrera, que fue detenido tras una exhaustiva investigación que descubrió su principal misión para Putin: descubrir el vehículo de un agente del FBI y tomar fotografías de su placa.

De acuerdo con medios mexicanos, el científico aceptó esa propuesta entre 2019 y 2020 a cambio de que un diplomático ruso solucionase la situación migratoria de su esposa e hijas, que se habían quedado atrapadas en Moscú.

Paralelamente tenía otra familia en México, como parte de su doble vida.

Mantener un bajo perfil en EE. UU.

A través de un comunicado, Estados Unidos señaló al momento de su detención que “un oficial ruso había reclutado a Cabrera en 2019 y le indicó que debía alquilar una propiedad en el condado de Miami-Dade (Florida)” pero con una condición: el contrato de arrendamiento no debía estar bajo su nombre.

De acuerdo al Departamento de Justicia, Cabrera viajó a Moscú en febrero de 2020 para reunirse con un oficial del Gobierno ruso.

En ese encuentro, Rusia le ofreció una descripción física del vehículo del oficial del gobierno estadounidense y le pidió al científico que localizara el auto, el número de placa y la dirección donde estaba ubicado.

Sus planes se truncaron cuando el 16 de febrero de ese mismo año, las autoridades de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) registraron su teléfono y encontraron la fotografía de la placa del vehículo oficial en la carpeta de “eliminados recientemente”.

En Whatsapp también había una fotografía con la placa del vehículo del funcionario estadounidense, cuya identidad no ha sido revelada.

El poder de la contrainteligencia

En declaraciones a Voz de América después del arresto de Cabrera, Guillermo Cueto, exfuncionario de Seguridad Nacional del gobierno de Estados Unidos, consideró que este arresto supone “la confirmación de que las operaciones de espionaje ruso en EE. UU. son continuas y agresivas”.

En su opinión, “se puede especular casi con certeza” que la detección de este individuo mexicano fue fruto de una investigación de “contrainteligencia del gobierno” norteamericano, tanto dentro del país como fuera.

El experto en Seguridad Nacional, que durante varios años fue un alto funcionario estadounidense, aseguró que las autoridades del país les “interesa mucho saber qué es lo que hay detrás de esto por el hecho de que se estaba poniendo como blanco a un oficial”.

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