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¿Cómo Nayib Bukele pasó de apoyar la causa LGBTIQ+ a promover políticas conservadoras?


Nayib Bukele es el presidente de El Salvador desde 2019. Fue reelecto en 2024, tras la decisión de la Sala de lo Constitucional que le avaló la reelección continua.
Nayib Bukele es el presidente de El Salvador desde 2019. Fue reelecto en 2024, tras la decisión de la Sala de lo Constitucional que le avaló la reelección continua.

La postura del presidente salvadoreño Nayib Bukele en torno a relegar la ideología de género de las escuelas y los espacios públicos educativos en El Salvador contraría al proyecto político que presentó en 2019 cuando se desligaba del ala conservadora de la política.

Cuando Nayib Bukele buscaba la presidencia de El Salvador en 2019 su ideal político estaba desligado del ala conservadora. Bukele no solo rechazaba la forma de hacer política de los partidos tradicionales, sino que buscaba incluir en su gobierno a poblaciones históricamente excluidas como las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales, queer y otros colectivos (LGBTIQ+).

"Creo que la lucha de los derechos civiles de nuestro tiempo es la comunidad LGBTI, y yo quiero estar del lado correcto de la historia, no voy a estar del lado de los discriminadores", dijo Bukele en 2014 cuando a penas llevaba dos años en la política salvadoreña y buscaba gobernar la capital de El Salvador.

Bukele inmortalizó ese momento en una fotografía donde aparece con personas LGBTIQ+ extendiendo una bandera con los colores de la diversidad.

Pero ese proyecto quedó en el ideal, pues el mandatario, quien se reeligió en 2024 para permanecer cinco años más al frente de la presidencia de El Salvador, ha sido tajante en prohibir de los espacios educativos todo material alusivo a la ideología de género y a la diversidad sexual. Además, ha eliminado entidades gubernamentales relacionadas con esta población.

Una de sus últimas decisiones fue despedir, a finales de junio, a 300 empleados de la dependencia Cultural por supuestamente promover "agendas que no son compatibles" con la visión de su gobierno.

Aunque no habló de agendas en concreto, legisladores oficialistas secundaron al mandatario agregando que "El Salvador es provida y profamilia tradicional" y que la agenda 2030 "no tiene cabida" en el gobierno salvadoreño.

La agenda 2030 es un listado de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas que incluyen disposiciones para los próximos años sobre la igualdad de género, el reconocimiento legal al género y la no discriminación a la población LGBTIQ+, entre otros temas.

El despido masivo de empleados de Cultura se da luego de que la Gran Sala del Teatro Nacional de San Salvador proyectara la obra "Inmoral", protagonizada por la actriz drag Irene Crown, una obra que para el gobierno salvadoreño es "contenido no apto para las familias salvadoreñas", según señalaron en un comunicado.

"Lo que está pasando en El Salvador es un poco de lo que se vive justamente en contextos de gobiernos autoritarios, donde una de las características es el ataque a la diversidad. Y, el ataque hacia grupos diversos como la población LGBTIQ+ genera cierta popularidad en este tipo de líderes políticos”, dijo a la Voz de América, Gonzalo Montano, sociólogo y miembro del área de formación de la Fundación Amate, una organización no gubernamental que promueve los derechos de la población LGBTIQ+ salvadoreña.

Aunque Bukele candidato aseguraba inclusión de la población LGBTIQ+, en sus primeros días como presidente eliminó la Dirección de Diversidad Sexual, una vía que utilizaban las organizaciones civiles pro derechos de la población LGBTIQ+ para acercarse al presidente. Luego, cerró la Secretaría de Inclusión Social, cuyos proyectos pasaron a manos de una oficina cultural.

Además, en 2021, cuando el partido de Bukele llevaba 15 días controlando la mayoría del Congreso salvadoreño, fueron archivadas varias leyes de la administración pasada, entre estas, la Ley Especial para la Igualdad y la no discriminación y la Ley de Identidad de Género con la que se ha bloqueado el derecho a que se reconozca la identidad de género autopercibida por las personas transgenero.

Sus ministros también siguen esa visión. El 27 de febrero pasado, el ministro de Educación, José Mauricio Pineda, dijo en su cuenta de X: “todo rastro de la ideología de género lo hemos sacado de las escuelas públicas”.

Una decisión de la que no dio mayores explicaciones, pero que llega luego de que Bukele dijera en la Conferencia de Acción Política Conservadora, realizada en Estados Unidos en febrero pasado, que es "importante que la currícula no lleve la ideología de género", pues es una educación “contraria a la naturaleza, contraria a Dios, contraria a la familia y contrario a lo que los padres quieren”.

A Montano le preocupa la postura del gobierno, pues El Salvador aprobó en 2010 un decreto ejecutivo que prohibía toda forma de discriminación por orientación sexual e identidad de género en las instituciones del Estado, y a su criterio no se está cumpliendo.

"Este decreto permitía a las organizaciones sociales de derechos humanos acercarse a cualquiera de los ministerios o dependencias del Ejecutivo a aportar perspectivas en torno a la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género dentro de las instituciones, a fin de evitarlo. Eso lo perdimos”, dijo a la VOA.

Según el sociólogo, con esas oficinas, la población LGBTIQ+ logró que en el área de salud pública se prohibiera toda forma de discriminación por motivos de orientación sexual. También se crearon una serie de programas específicos que atendían, por ejemplo, el tema de las infecciones de transmisión sexual por medio de clínicas de vigilancia que tenían un enfoque de inclusión.

"En los formularios de recolección de datos de personas que se realizaban las pruebas de ITS (enfermedades de transmisión sexual) se ha eliminado todo rastro, cualquier concepto o categoría que hiciera referencia a la diversidad sexual. Esto ha provocado que las personas LGBTQ+ se sientan menos bienvenidas dentro del sector salud y ahora estos sean espacios hostiles", agregó Montano.

Con estas decisiones, Bukele parece decidido a cerrarle la puerta a los proyectos de la población LGBTIQ+ en al menos tres dependencias del gobierno: el sector salud, educación y cultural.

"No hay una agenda como ellos la pregonan sino más bien esto es un tema de derechos humanos, y al final terminan afectando los derechos humanos de las personas. El aumento de los discursos de odio que son evidentes en las redes sociales, que son evidentes de personas que se esconden detrás de perfiles donde piden hasta la cárcel para personas de la comunidad LGBTIQ+. Eso es lo que estamos viviendo", dijo a la VOA Karla Guevara, secretaria general de la Federación LGBTI.

La VOA hizo una solicitud de comentario al departamento de prensa gubernamental para ahondar en las razones del retiro de material de ideología de género de las escuelas y la eliminación de las categorías que segmentan a la población LGBTIQ+ de los formularios de salud, pero no hubo respuesta.

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