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El veterano Hubble vs. el nuevo telescopio Webb


En esta imagen publicada por la NASA, el cohete Ariane 5 de Arianespace, con el telescopio espacial James Webb de la NASA a bordo, el 23 de diciembre de 2021 en el puerto espacial europeo, el Centro Espacial Guayanés, en Kourou, Guayana Francesa. (Bill Ingalls/NASA vía AP)

No le pida a los astrónomos que elijan entre el telescopio espacial Hubble y el nuevo chico de la manzana en el cosmos: el telescopio espacial James Webb.

“Comparar al Hubble con el Webb es como preguntarse si uno querrá a su segundo hijo tanto como al primero”, dijo Susan Mullally, científica adjunta del proyecto Webb en el Space Telescope Science Institute de Baltimore.

“El Hubble siempre será querido por captar imágenes impresionantes de nuestro universo y seguirá recolectando datos importantes para los astrónomos. El Webb nos da ojos nuevos y únicos de lugares a los que nunca hemos podido llegar”.

En un momento en que el Hubble —desarrollado por la NASA y la Agencia Espacial Europea— está a punto de cumplir 32 años en órbita, el Webb, más grande y 100 veces más potente, es considerado ampliamente como su sucesor, aunque ambos sean muy distintos. Su lanzamiento está previsto para el sábado por la mañana desde la costa de Sudamérica.

A continuación presentamos los datos de Hubble vs. Webb:

PASEOS EN COHETE

En 1990, el Hubble fue puesto en órbita tras ser transportado por el transbordador espacial Discovery de la NASA. Rápidamente se metió en problemas: una de las alas solares del telescopio se atascó mientras se desplegaba. Los astronautas se prepararon para una caminata espacial de emergencia, pero el panel fue desatascado por medio de órdenes electrónicas emitidas desde la Tierra. A las pocas semanas se detectó que el Hubble tenía un problema de desenfoque. Tres años después ese desperfecto fue corregido por astronautas en una caminata espacial. En el caso del Webb, que partirá de Sudamérica en un cohete europeo Ariane, los astronautas no podrán visitarlo al sitio donde se ubicará, a 1,6 millones de kilómetros (1 millón de millas) de la Tierra. Más grande e intrincado que el Hubble, el Webb no podrá ser reparado si su espejo desplegable o su parasol llegaran a estropearse.

QUE SE HAGA LA LUZ

Se espera que el Webb contemple la luz emitida por las primeras estrellas y galaxias del universo, más allá del alcance que tiene el Hubble. Esta luz revelará el aspecto que tenían las estrellas originales hace 13.700 millones de años. Hasta ahora, el Hubble ha observado 13.400 millones de años atrás, y ha revelado una pequeña galaxia grumosa que es el objeto más antiguo y lejano jamás observado. Los astrónomos están ansiosos por acortar esa brecha de 300 millones de años por medio del Webb y acercarse cada vez más en el tiempo al Big Bang, el momento en que se formó el universo hace 13.800 millones de años. “Es como mirar el álbum de fotos de mis hijos y no ver los primeros dos años, ¿verdad? Intentando dilucidar de dónde vienen”, dijo Thomas Zurbuchen, jefe científico de la NASA.

VISIÓN INFRARROJA

El Hubble ve lo mismo que nosotros — luz visible — con un poco de ultravioleta e infrarrojo. El Webb tiene visión infrarroja, lo que le permite atravesar las nubes de polvo del cosmos. Conforme el universo se expande, las longitudes de onda visibles y ultravioletas más cortas emitidas por las primeras estrellas y galaxias se han estirado, por lo que el Webb las verá en su forma infrarroja alargada que emite calor. Es por eso que los detectores del Webb tienen que funcionar a 240 grados Celsius bajo cero (400 grados Fahrenheit bajo cero). Para mantenerse a esas temperaturas heladas, el Webb lleva un parasol del tamaño de una cancha de tenis. Entre cada una de las cinco capas del parasol hay un hueco para que el calor pueda salir por los lados. La multiplicidad de capas también lo protege mejor de los impactos de micrometeoritos.

EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

Para distinguir las primeras y tenues estrellas del universo, el Webb necesita el mayor espejo jamás lanzado al espacio con fines astronómicos. Mide más de 6,5 metros (21 pies), pero es más ligero que el del Hubble, que mide 2,4 metros (8 pies) de diámetro. Esto se debe a que el espejo del Webb está hecho de berilio, un metal resistente pero ligero. Además está segmentado, lo que le permite plegarse como una mesa abatible para su lanzamiento. Cada uno de los 18 segmentos hexagonales tiene el tamaño de una mesa de café y está recubierto de oro ultradelgado, un reflector ideal de la luz infrarroja.

UBICACIÓN, UBICACIÓN, UBICACIÓN

El Hubble orbita la Tierra a 530 kilómetros de altura (330 millas). La altitud fue determinada por las capacidades de los transbordadores espaciales de la NASA, que pusieron en órbita al Hubble y luego lo visitaron cinco veces para darle mantenimiento. El Webb se dirige a un lugar más lejano, a 1,6 millones de kilómetros (1 millón de millas), en lo que se denomina el segundo punto de Lagrange. En este punto se equilibran las fuerzas gravitatorias de la Tierra y el Sol, por lo que una nave espacial allí requiere un mínimo de combustible para mantenerse en su sitio. El Webb estará orientado en todo momento hacia el lado nocturno de la Tierra conforme la nave y el planeta giran al unísono alrededor del Sol.

EL COSTO CRECIENTE

El Hubble llegó con años de retraso y millones de dólares por encima del presupuesto cuando fue puesto en órbita en 1990. El Webb también lleva años de retraso y enormes sobrecostos. La cuenta de gastos de la NASA para el Hubble desde su desarrollo en la década de 1970 hasta ahora es de 16.000 millones de dólares, ajustados a la inflación, lo cual no incluye todos los vuelos del transbordador para su lanzamiento y reparaciones. El precio del Webb se estima en 10.000 millones de dólares, incluyendo los primeros cinco años de operación. La Agencia Espacial Europea se hace cargo de los gastos de lanzamiento, y un cohete Ariane de fabricación francesa se encargará de transportar al Webb desde la Guayana Francesa.

HUBBLE Y WEBB, EL ORIGEN DE LOS NOMBRES

El astrónomo Edwin Hubble confirmó hace un siglo que existen innumerables galaxias más allá de nuestra Vía Láctea y que el universo está en constante expansión. James Webb encabezó la NASA de 1961 a 1968, presidiendo los proyectos Mercury y Gemini, y la primera fase del programa de alunizaje Apolo. En 2002, una década después de la muerte de Webb, la NASA eligió su nombre para el nuevo telescopio. Pero ahora algunos científicos y otras personas quieren un nuevo nombre, dados los puestos de liderazgo que ejerció Webb en el Departamento de Estado y en la NASA durante el gobierno del presidente Harry Truman, en el que se despedía a los trabajadores gubernamentales por ser homosexuales. Este año, el historiador de la NASA realizó una búsqueda en los archivos de Webb, pero no encontró ninguna evidencia que justifique un cambio de nombre, dijo el administrador Bill Nelson.

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