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Aquí viene Santa Claus, con mascarilla y pantallas de plástico protectoras


Julianna, de tres años, y Dylan, de 5, visitan a Santa con una barrera transparente de protección en la tienda Bass Pro Shop de Bridgeport, Connecticut.

No sólo los niños esperan a Santa Claus. Tiendas y centros comerciales también están planificando como tener a un Santa que sirva para atraer a familias, que aprovechen la visita para hacer algunas compras y consumir en los restaurantes del lugar. Pero este año, la interrelación con Santa será distinta. Nada se sentarse en su regazo. Santa usará mascarilla y a veces también una careta de plástico transparente. Y si eso fuera poco, estará sentado tras una pantalla acrílica transparente.

Santa Claus viene al Centro Comercial, pero este año no intentes sentarte en su regazo.

A pesar de la pandemia, y el hecho que la edad y el peso de Santa lo ubican en situación de alto riesgo por el coronavirus, los dueños de centros comerciales están procediendo con planes para traerlo de nuevo este año.

Pero están haciendo todo lo posible para mantener al anciano bonachón sano y seguro, incluyendo prohibir que los niños se sienten en su regazo. No importa si se portaron bien o mal.

En su lugar, los niños podrán decirle a Santa qué quieren para Navidad desde una distancia de seis pies y a veces desde atrás de una pantalla de plexiglass, o plástico transparente. Santa y sus visitantes podrían necesitar usar mascarillas, aún a la hora de tomarse fotos. Y algunos centros comerciales pondrán regalos falsos en forma de barricadas para impedir que los niños se lancen sobre Santa.

Otras medidas de seguridad incluyen reservaciones en línea para evitar las largas filas de espera y trabajadores desinfectando continuamente el lugar donde se encuentre Santa. Y las horas de trabajo de Santa Claus serán reducidas para permitirle que descanse mientras atiende a sus centenares de seguidores en cada centro comercial.

Macy’s canceló las visitas en persona este año, diciendo que no podía ofrecer un escenario seguro para más de 250.000 personas que anualmente visitan a Santa en su tienda principal en Nueva York.

Pero los centros comerciales, que han luchado por atraer a los compradores durante años, no están dispuestos a matar una tradición navideña que es una de las mejores formas de atraer a personas durante la muy importante temporada de compras de la navidad.

“Tienes que darle una razón para que vengan o se quedarán en casa y comprarán en línea”, dijo Michael Brown, quien supervisa al equipo para minoristas en la firma de consultoría Kearney.

Más de 10 millones de familias visitaron a Santa en una tienda o un centro comercial el año pasado, según Neil Saunders, subdirector de Global Data Retail. Casi el 73 por ciento de ellos también gastaron dinero en restaurantes y tiendas cercanas, agregó.

“Santa es el imán que atrae a personas a los centros comerciales y sin esa atracción, los centros comerciales tendrán dificultades para generar tráfico”, dijo Saunders.

El operador de centros comerciales, CBL, que se declaró en bancarrota este mes, planifica traer a Santa a casi 60 centros comerciales a finales de noviembre, unas tres semanas más tarde que el año pasado. La compañía decidió en contra de las barreras de plexiglass porque no lucía bien en las fotos. Pero Santa estará socialmente distanciado y usará una mascarilla. Posiblemente también use una careta plástica para protegerse el rostro.

“Estamos haciendo todo lo posible para que permanezca saludable”, dijo Mary Lynn Morse, la vicepresidente de Mercadeo de CBL.

LaToya Booker limpia una barrera transparente entre los visitantes y Santa en la tienda Bass Pro Shop en Bridgeport, Connecticut.
LaToya Booker limpia una barrera transparente entre los visitantes y Santa en la tienda Bass Pro Shop en Bridgeport, Connecticut.

Brookfield, una empresa propietaria de centros comerciales, empezó a planificar visitas en persona de Santa en 130 de sus centros comerciales en abril, optando por trineos y cajas de regalos donde los visitantes puedan sentarse alejados de Santa. En uno de sus centros comerciales, el SoNo Collection de Norwalk, una pieza redonda de plexiglass será colocada frente a Santa para que luzca como si Santa está dentro de un globo de nieve.

Pero las precauciones podrían no ser suficientes para convencer a algunos compradores.

“Luce como una mala idea, el sólo estar en un centro comercial”, dijo Emma Wallace, de Alexandria, Virginia, quien decidió no llevar su pequeño a su primer visita a Santa este año.

“Estamos tan tristes”, dijo ella. “Realmente queríamos esa foto que todo padre tiene, donde están en parte aterrorizados o entretenidos con todo el asunto de Santa”.

Los centros comerciales se percataron que muchas personas podrían quedarse en casa. Cherry Hill Programs, que traerá Santa a más de 700 centros comerciales, también está ofreciendo llamadas por Zoom con Santa por primera vez en su historia de 60 años. Y Brookfield se asoció con una compañía de un Santa virtual, JingleRing, dando la oportunidad a la gente de hablar con Santa desde sus casas.

Ed Taylor, un Santa que normalmente pasa meses en Los Ángeles filmando anuncios televisivos y haciendo visitas a centros comerciales, se quedará en su casa en Oregón este año.

“Cuando piensas en el perfil de las personas de alto riesgo ante el COVID, estás así como que dibujando una foto de Santa”, dijo Taylor.

Él estará haciendo llamadas por vídeo con familias y han estado impartiendo clases en línea para tener a otros Santas listos para aparecer en cámara. Reunirse con los niños virtualmente significa hacer que los Santas hablen más, ya que las llamadas normalmente duran siete minutos, el doble de lo que duran las visitas en los centros comerciales, donde el objetivo principal es tomarse una buena foto.

Estar en línea le da a Santa una oportunidad de experimentar con su vestuario. Algunos podrían deshacerse de su traje formal rojo y usar chalecos y mangas enrolladas, ya que Santa está supuesto a llamar desde el Polo Norte donde supervisa una fábrica de juguetes llena de ocupados duendes.

“Arriba en casa, estamos trabajando”, dijo Taylor. “Tenemos regalos que fabricar. Tenemos venados que alimentar”.

Pero hay partes de la apariencia de Santa que no pueden cambiar. JingleRing, quen ha contratado a más de 400 Santas, realiza sesiones de entrenamiento en línea sobre cómo usar tintes de pelo para convertir cabellos y barbas grises en el tono blanco nieve de Santa. También se les recomendó comprar productos para el blanqueo de los dientes.

“Santa no puede tener dientes de fumador”, dijo Walt Geer, quien junto a un socio fundó JingleRing tras darse cuenta que la gente necesitaría otras formas para visitar a Santa.

Stephanie Soares se mantendrá fiel a las antiguas formas. Ella trajo a su hija, Gia, a una tienda Bass Pro Sports en Bridgeport, Connecticut, para tomarle una foto con Santa, quien usaba una careta plástica transparente y se sentaba detrás de una barrera de acrílico transparente que a veces dificultaba escuchar lo que los niños decían. Un trabajador limpiaba la barrera con desinfectante después de cada visita.

“Aunque estamos en una pandemia, es importante que los niños puedan ser niños y mantener las tradiciones”, dijo Soares.

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