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¿Podría la Corte Suprema de Estados Unidos revocar el derecho al aborto?


Activistas del derecho al aborto se manifiestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington D.C.

La corte decidió revisar un caso sobre restricciones en Mississippi, lo que podría abrir una ventana única para revisar la ley en EE.UU., donde se despenalizó el aborto en 1973.

El derecho al aborto en Estados Unidos está bajo escrutinio, luego de que la Corte Suprema anunciara que revisará en el próximo término un caso que restringe el procedimiento en Mississippi.

El futuro fallo de la corte sobre este caso marca un hito, abriendo la posibilidad de que el judicial anule el derecho reconocido desde 1973, según expertos legales y activistas.

¿Cuál es la disputa legal en Mississippi?

En el 2018, la legislatura estatal de Mississippi, al sureste de Estados Unidos, aprobó una ley que prohíbe todos los abortos después de las quince semanas de embarazo, exceptuando casos de emergencia médica o de malformación severa del feto.

La clínica Jackson Women’s Health, el único centro de salud que ofrece abortos en el estado de 2.9 millones de personas, demandó a las autoridades estatales, alegando que la ley es inconstitucional. Dos cortes de apelaciones en primera y segunda instancia fallaron en contra de ley, lo que llevó a que el estado apelara a la Corte Suprema.

Esta no es la primera ley restringiendo o dificultando el acceso al aborto que se aprueba en el estado. Una serie de reglas, en especial de licencias y requisitos para las clínicas que ofrecen abortos, han obligado a centros de salud en el estado a cerrar o a dejar de ofrecer el servicio, lo que resultó en Jackson siendo el único proveedor.

¿Por qué este caso es importante?

Expertos legales y activistas a favor y en contra del aborto están de acuerdo en que este caso abre una ventana única para revisar la ley en Estados Unidos desde el aborto se reconoció como derecho constitucional en 1973.

“Se trata de un desafío directo a casi 50 años después del precedente de la Corte Suprema”, dijo la directora del Centro Para los Derechos Reproductivos, Nancy Northup, una organización a favor de los derechos de la mujer, en una rueda de prensa con periodistas.

Si la Corte Suprema falla a favor de la ley en Mississippi, aseguró Northup, el aborto podría ser penalizado “en casi la mitad del país”.

Una similar visión comparte Sarah Parshall, experta legal del centro de pensamiento conservador Heritage Foundation. Este caso “es definitivamente la mejor oportunidad que ha tenido hasta ahora la corte de derrocar” el derecho al aborto, escribió Parshall en una columna.

Anular Roe v. Wade —la decisión de la Corte Suprema que garantizó la legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo—“devolvería la política de aborto a cada estado, donde pertenece”, explicó Parshall.'

¿Cómo funciona la ley actual?

En Estados Unidos la Corte Suprema —compuesta por nueve jueces nominados por el presidente y confirmados por el Senado— elige una serie de casos que analizará por periodo. Miles de casos llegan a apelación a la corte cada año, pero los jueces escogen solo entre 100 y 150 para analizar.

Cuando la Corte Suprema toma una decisión en un asunto constitucional, se establece un precedente que puede cambiar la interpretación de la ley o crear una nueva ley sobre un asunto particular. Este tipo de casos son conocidos como hitos.

El derecho al aborto se decidió en un caso hito en la Corte Suprema en 1973: Roe v. Wade, en donde la corte falló en contra de una ley en Texas que prohibía el aborto excepto cuando la vida de la madre estuviera en riesgo. La corte falló que existía un derecho constitucional a la privacidad, que protegía el derecho de la mujer a decidir si tener un aborto o no, al que clasificó como “fundamental”.

“El efecto de Roe fue que la mayoría de las restricciones al aborto que estaban en pie se volvieron inconstitucionales”, explicó Mary Ziegler, profesora de derecho en la Universidad de Miami y autora del libro “Aborto y la ley en EE.UU”.

En 1992, sin embargo, un fallo de la Corte Suprema cambió el estándar sobre el que se aplica el derecho al aborto, en concreto sobre qué restricciones pueden aplicar los estados.

El fallo estableció que los estados no pueden imponer restricciones al aborto que impliquen una “carga excesiva” a la mujer a la hora de acceder al aborto. También definió que la “línea divisoria” a partir de la cual los estados pueden restringir el aborto es la viabilidad del feto —el punto en el que un feto puede sobrevivir fuera del útero, entre las 28 o 24 semanas— explicó Ziegler.

Desde entonces, las legislaturas estatales han pasado cientos de regulaciones sobre el aborto, que de facto restringen el acceso de las mujeres al procedimiento.

Entre ellas están reglas específicas para los proveedores de abortos (conocidas como TRAP), que imponen requerimientos a las clínicas que realizan abortos como pedirles que tengan privilegios de admisión en hospitales locales, o provean cuidado el mismo cuidado ambulatorio que centros quirúrgicos.

En muchos casos, estos requisitos son difíciles de cumplir, lo que ha llevado al cierre de clínicas o a que no se ofrezcan abortos en centros de salud en todo el país.

Este tipo de leyes existen en 24 estados y en seis estados, sólo existe una clínica que ofrece abortos.

¿Qué podría pasar si la Corte falla a favor de la ley en Mississippi?

Una decisión favorable al estado de Mississippi podría implicar un retroceso en los derechos federales que protegen el aborto o en la revocación del derecho constitucional por completo, explicó Zingler a la VOA.

En junio del año pasado, la corte analizó un caso similar de Lousiana, sobre una ley que restringía el acceso al aborto en el estado. En ese entonces, la corte falló 5-4 en contra de la ley, con el juez conservador John Roberts uniéndose a sus colegas liberales.

La composición de la corte, no obstante, ha cambiado desde esa decisión. Después de la muerte de la jueza progresista, Ruth Bader Ginsburg, el Senado aprobó la nominación por parte del ex presidente Donald Trump de una jueza conservadora y que en el pasado ha expresado estar en contra del aborto: Amy Coney Barret.

Con Barret en el puesto, la corte tiene una mayoría conservadora de 6-3.

Las organizaciones anti-aborto argumentan que la Constitución de Estados Unidos no recoge nada sobre la interrupción voluntaria del embarazo y que la decisión sobre si permitir o no el procedimiento debería recaer en los estados.

“La corte tomará esta oportunidad para reconsiderar Roe y verla por lo que es: una apropiación de poder injustificada en la que la corte construyó de la nada un derecho al aborto”, escribió Parshall, abogada conservadora.

Además del argumento constitucional, las organizaciones anti-aborto —que celebraron la decisión de la corte de oír el caso—alegan que debe protegerse la vida de los “no nacidos”.

“Sabemos más hoy sobre la vida de un niño en el vientre que hace cincuenta años”, escribió Carol Tobías, la presidenta de la organización por El Derecho Nacional a Nacer en un comunicado.

Como expuso Zalinger a la VOA, el objetivo del movimiento “pro-vida” es que se reconozca a nivel nacional que el embrión o el feto tiene “derecho a vivir o condición de persona”.

Si Roe v. Wade es revocada, el aborto se prohibiría rápidamente en 22 estados y las clínicas de aborto más cercanas para el 41% de las mujeres en edad reproductiva cerrarán, según un análisis del diario The New York Times.

La visión de los estadounidenses sobre el aborto no ha cambiado mucho en las últimas décadas. La mayoría de los adultos (59%) opina que el aborto debe ser legal en todos o la mayoría de los casos, versus un 39% que considera debería prohibirse, según el Centro de Investigaciones Pew.

En 1995, los estadounidenses pensaban de manera similar: un 60% estaba a favor del derecho y un 38% en contra.

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