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EE.UU.: grupos extremistas aprovechan las protestas por la muerte de George Floyd


Activistas de antifa enmascarados y vestidos de negro durante una protesta en Michigan el 4 de marzo de 2018.
Activistas de antifa enmascarados y vestidos de negro durante una protesta en Michigan el 4 de marzo de 2018.

La serie de protestas en todo Estados Unidos en los últimos nueve días por la muerte del afroestadounidense George Floyd estando bajo custodia de la policía de Minneapolis ha atraído a una gran variedad de agitadores.

Hay desde anarquistas hasta antifascistas, ambientalistas radicales, supremacistas blancos, milicianos antigubernamentales e incluso oportunistas.

Todos han sido observados en grupos grandes y pequeños en las multitudes en todas partes del país, pero establecer su participación precisa en las manifestaciones y la violencia relacionada, saqueos y actos incendiarios, es todo un reto para la policía y los investigadores.

Empañando el panorama, políticos, funcionarios y activistas han resaltado la presencia de algún grupo sobre otros.

Mientras algunos demócratas han culpado a supremacistas blancos de explotar las protestas, el presidente Donald Trump señala directamente a los que denomina anarquistas de la izquierda radical y los militantes del movimiento antifascista conocido como antifa.

“Son ANTIFA y la Izquierda Radical”, dijo Trump en un tuit el sábado antes de prometer al día siguiente designar al movimiento como un grupo terrorista, a pesar de las barreras legales para hacerlo.

La realidad es más complicada.

Aunque miembros de antifa han sido arrestados en protestas en todo el país, testigos, mensajes en las redes sociales, documentos de cortes, comunicados oficiales e investigaciones independientes sugieren que elementos radicales de todas las denominaciones, y no siempre afiliados a un grupo específico, han tratado de aprovechar los disturbios para sus fines ideológicos.

"Creo que todos los grupos de odio de todas partes —derecha, izquierda, centro—, cualquier grupo cuyo intento es impulsar el odio y separar más a nuestras comunidades tratan y usan esas situaciones para su propio provecho y tratan de exacerbar las cosas”, dijo el exjefe de la policía de Boston Daniel Linskey, quien actualmente es un director gerente del servicio consulta sobre riesgos globales Kroll.

Brian Levin, director del Centro de Estudios de Odio y Extremismo de la Universidad California State en San Bernardino, dice que las protestas han desatado más intercambios online entre extremistas que acciones en el terreno.

“Incluso esa acción no es siempre violenta y no es fácil confirmarlo hasta que tengamos los datos de los arrestos, que se están filtrando”, dijo Levin. “Veremos cómo lucen las actas de arresto mientras los departamentos de policía de todo el país hacen sus investigaciones”.

Con la violencia acaparando nuevos titulares, los organizadores de protestas se preocupan cada día más de que los crímenes cometidos en su nombre afecten la credibilidad de su movimiento. Se ha observado en videos publicados en internet a manifestantes pacíficos saliendo al paso de actos de vandalismo y destrucción.

Funcionarios del orden actuales y retirados que simpatizan con la causa de los manifestantes también se preocupan de que la violencia pueda sabotear sus esfuerzos.

“Hay una indignación legítima, y gente que legítimamente necesita ser escuchada se están haciendo oír en protestas pacíficas”, dijo Linskey. “Desafortunadamente, también están los grupos que van a las protestas y usan la multitud como escudos humanos. Se dedican a actividades criminales”.

En Boston esta semana, elementos armados con sopladores de hojas y palancas organizaron “acciones de saqueo” para robar tiendas caras, añadió al recordar una conversación con funcionarios de Boston.

Los instigadores, dijo, fueron “anarquistas” de fuera de la ciudad que a menudo aparecen en protestas en Boston.

En los últimos días, funcionarios de policía de varias partes del país afirmaron que mucha de la violencia fue planeada y organizada.

En Nueva York, una investigación policial de más de 700 arrestos la semana pasada descubrió que “ciertos grupos anarquistas” comenzaron a colectar dinero para fianzas y reclutar a equipos médicos anticipando confrontaciones violentas con la policía, dijo John Miller, el subcomisionado del departamento para inteligencia y contraterrorismo.

“Se prepararon para cometer daños a las propiedades y dieron instrucciones a las personas que los seguían a que esto debía ser selectivo y solo en las áreas más acaudaladas o en las tiendas caras dirigidas por corporaciones”, explicó Miller en una llamada de prensa.

En Texas, un grupo antifa organizó online el saqueo reciente a una tienda Target en Austin, la capital del estado, dijo Steve McCraw, director del Departamento de Seguridad Pública de Texas.

“La protesta y el saqueo de Target en Austin fueron organizados por una página web de antifa y por supuesto, la vigilancia que fue ofrecida por internet para identificar dónde iban a estar los recursos policiales se hicieron a través de cuentas de antifa”, explicó McCraw en una conferencia de prensa el martes.

No hay cifras específicas de afiliados de antifa y la extensión precisa de su participación en las actuales protestas sigue siendo incierta. No obstante, miembros de antifa, enmascarados y vestidos totalmente de negro, se han observado en actos en todo el país, desde Seattle y Portland hasta San Francisco y Dallas.

Andy Ngo, un periodista conservador y una personalidad en las redes sociales que frecuentemente asiste a actos de antifa y escribe sobre el movimiento, dijo que había visto tomas de video y fotografías que mostraban símbolos anarquistas y las letras "ACAB" (de "All Cops Are Bastards" o “Todos los Policías Son Unos Desgraciados”) pintadas por miembros de antifa antes de “su violencia y destrucción”.

Ngo afirma que en muchas ciudades, como Seattle, en Washington, y Portland, Oregón, pequeños grupos de entre una docena a 100 miembros de antifa, han logrado convertir una protesta pacífica en disturbios violentos.

Al igual que Trump, funcionarios de la administración, como el fiscal general William Barr, han culpado a antifa por gran parte de la violencia y amenazado con procesar a agitadores, vándalos y otros delincuentes.

Para cumplir la promesa, fiscales federales acusaron esta semana a por lo menos seis individuos en cuatro estados por vínculos con la violencia o por hacer amenazas en las protestas, sin embargo, ninguno de ellos parece estar relacionado con antifa.

Grupos de extrema derecha

Los grupos de extrema derecha tampoco han estado ausentes de las protestas, aunque su número ha sido relativamente pequeño y no se han involucrado en grandes actos de violencia.

Entre los extremistas de derecha, los Boogaloo Boys, una comunidad online de milicianos antigubernamentales, han sido los más visibles en las protestas. Aunque expresan su solidaridad con los manifestantes, han sido filmados de guardia en el exterior de los negocios.

"Operan desde el punto de vista de que las personas de raza negra quienes están haciendo los disturbios”, dijo Howard Graves, analista senior del Centro de Leyes Southern Poverty.

Decenas de miembros de Oath Keepers, la mayor organización paramilitar de Estados Unidos, se han presentado en protestas en Minneapolis, Dallas y Washington, entre otras ciudades, dice Graves.

“Frecuentemente envían por Twitter fotos de sus miembros cuidando negocios durante las protestas o apostados en tejados”, señaló Graves.

Menos visibles, pero no totalmente ausentes, han estado los miembros de la Liga del Sur, un grupo neoconfederado; de los Proud Boys (Chicos Orgullosos), una organización neofascista, y del Groyper Army, una red de activistas de extrema derecha.

Graves dice que no hay pruebas de que grupos de extrema derecha han dado instrucciones a sus miembros de aparecer en las protestas.

“Creo que algunos miembros o algunos individuos afiliados a subculturas y grupos online de extrema derecha probablemente estarían implicados en la violencia de estas protestas”, dijo Graves.

El domingo, Jeffrey Alan Long, un presunto miembro de un grupo motociclista neoconfederado, fue arrestado junto a un amigo después de que ambos dispararon sus armas cerca de dos grupos de manifestantes en Salisbury, Carolina del Norte.

A pesar del foco del gobierno en antifa, fiscales federales dicen que están también preocupados de que grupos de la extrema derecha traten también de explotar las protestas.

El miércoles, fiscales federales en Nevada acusaron a tres presuntos miembros del movimiento Boogaloo de conspirar para causar destrucción durante protestas en Las Vegas y de posesión de un cóctel Molotov.

“Instigadores violentos han secuestrado las protestas y manifestaciones pacíficas en todo el país, incluso en Nevada, explorando la indignación real y legítima sobre la muerte de Floyd para sus agendas radicales”, dijo el fiscal Nichola Trutanich en el comunicado que anunció las acusaciones.

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