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EE.UU. mantiene como "alta prioridad" investigar los ataques sónicos en La Habana


Un guardia de seguridad custodia las instalaciones de la embajada de Estados Unidos en La Habana, en marzo de 2019.

El vocero del Departamento de Estado informó que la investigación sobre los problemas de salud acústicos de sus diplomáticos en Cuba, sigue en curso.

El gobierno de Estados Unidos reiteró el jueves que la investigación sobre las afecciones auditivas a su personal diplomático en la embajada de La Habana, “sigue siendo una alta prioridad”, en referencia a las denuncias de “ataques sónicos” ocurridos entre finales de 2016 y principios de 2017.

“No tenemos mayor prioridad que la seguridad y la protección del personal de Estados Unidos, sus familias y otros ciudadanos estadounidenses, en este país y en todo el mundo”, respondió a una pregunta de los periodistas el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price.

Price explicó que el gobierno de EE. UU. todavía trabaja para determinar qué sucedió con su personal y sus familias, así como “para garantizar el bienestar y la salud de nuestros funcionarios en el futuro”.

Esa investigación, dijo, sigue en curso. También comentó que fue uno de los temas de conversación del secretario de Estado, Antony Blinken, cuando aún no había sido confirmado por el Congreso y se reunió con personal del equipo de transición.

El miércoles, el Archivo Nacional de Seguridad, una organización sin fines de lucro con sede en Washington DC, criticó en un informe de 35 páginas la gestión de la Administración Trump sobre lo ocurrido en la isla con su personal diplomático.

El informe señala que la respuesta del gobierno republicano “estuvo plagada de mala gestión, liderazgo deficiente, falta de coordinación y falta de seguimiento de los procedimientos establecidos”.

La evaluación fue encargada a la Junta de Revisión de Responsabilidad, la que dictaminó tras una investigación de cuatro meses concluida en 2018, que en el gobierno de Trump “nunca se designó a ningún funcionario de alto nivel como responsable general”.

Los funcionarios estadounidenses y algunos de sus familiares que notificaron las quejas dijeron que habían experimentado pérdida de audición, visión, mareos y zumbido en los oídos, y más tarde reportaron daños cerebrales.

El gobierno de Estados Unidos, cerró la embajada en La Habana y retiró a la casi totalidad de su personal en la isla. En tanto el gobierno cubano ha negado una y otra vez cualquier implicación en el caso.

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