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Fundación creada por un premio Nobel de la Paz es un “oasis" para nicaragüenses


Fachada de la Fundación Arias en San José, Costa Rica. Foto Houston Castillo, VOA.

La Fundación Arias fue creada por el expresidente de Costa Rica, Óscar Arias, ganador del premio Nobel de la Paz. Hoy es un lugar de referencia para los nicaragüenses exiliados tras la crisis de 2018.

Lo primero que se preguntó el expresidente costarricense Óscar Arias al recibir el premio Nobel de la Paz en 1987 fue qué haría con la remuneración económica que se le otorgaría en ese entonces.

Sorprendido por la nominación y el posterior premio por su papel en los procesos de paz en los conflictos armados que se vivían en Centroamérica en la década de 1980, Arias finalmente tomó la decisión de crear una fundación con su nombre un año después.

La Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano fue conformada, según el exmandatario, con el fin de trabajar en Latinoamérica y Centroamérica para la “consolidación de sociedades justas, pacíficas y equitativas”.

Arias señala que la fundación a lo largo de su creación “ha sido modesta”, pero afirma que aún así ha trabajado en muchos proyectos en la región.

Suzzane Fischel, presidenta de la organización destaca que tras la crisis del 2018 en Nicaragua, se vieron obligados a asumir un rol todavía más activo con respecto a la población “nica ante la emergencia que se vivió”.

“Cuando vimos que llegaba una gran cantidad de jóvenes y mujeres, tomamos la decisión de comenzar a trabajar con ellos, pensamos en lo importante de abrir espacios con ellos y que se sintieran seguros”, indicó a la Voz de América.

Es decir, 31 años después del premio por el cual surgió la Fundación, nuevamente Arias por medio de la organización buscaba trazar puentes que generaran” paz y solucionen de cierta forma la crisis que se vive en Nicaragua”.

“Ahora que Nicaragua se ha convertido en una dictadura de Daniel Ortega y su señora esposa (Rosario Murillo), con mayor razón nosotros posiblemente estemos recibiendo nicaragüenses todos los días en grandes cantidades. No me cabe duda de que tenemos una frontera muy porosa, unos serán inmigrantes legales, otros ilegales, y entonces, todo lo que pueda hacer la fundación por ayudarles, sobre todo a los jóvenes, yo me siento muy complacido”, dice el mandatario vía telefónica a la VOA.

Aritz Báez, un estudiante nicaragüense exiliado en Costa Rica desde octubre de 2021, resalta mucho el legado de la Fundación y dice para él ha sido muy importante porque “representa apoyo sobre todo en asesoría migratoria para personas refugiadas”.

En su caso señala que desde los espacios formativos que tiene la organización ha creado en él “un efecto positivo porque las personas que participan, aprenden y adquieren herramientas para tener actitudes correctas en diversos espacios”.

Por su parte el expresidente Arias menciona que, aunque se siente triste “por lo que ha pasado en Nicaragua” y “cómo Ortega involucionó”, cree que el papel de la organización hoy más que nunca es fundamental.

“Se acabó la democracia en Nicaragua y eso, como costarricense, me produce un enorme dolor porque, cuando redactamos el Plan de Paz, el leitmotiff (motivo central) de mi plan de paz era que la democracia era un requisito fundamental para una paz duradera y, bueno, hicimos elecciones en 1990. Las ganó doña Violeta y todo aquel proceso que se inició se ha revertido y hoy, lamentablemente, lo que tenemos en Nicaragua es una dictadura atroz. Eso me produce un inmenso dolor”, dice Arias.

"Lamentablemente, lo que tenemos en Nicaragua es una dictadura atroz" - Expresidente de Costa Rica Óscar Arias

Una nicaragüense apasionada por su trabajo en la Fundación

Claudia Vargas se define como una persona “intensa” al ejercer su trabajo e incluso obsesiva con algunas cosas, sobre todo con lo que le gustan y de hecho es una de las personas más notables en la Fundación Arias en donde trabaja especialmente con temas de Nicaragua, de donde ella precisamente es originaria.

De hecho está presente en casi en todos los eventos de los jóvenes exiliados en San José Costa Rica y su trabajo es notable, dicen quienes colaboran con ella.

En Nicaragua, Vargas tuvo un negocio relacionado con el arte y la creatividad y cree que precisamente eso fue una fortaleza para dirigir el área en donde está actualmente.

“Ahora no estoy haciendo ese tipo de arte pero soy creativa y busco cómo hacer actividades que sean llamativas, que aparte de tener un componente educativo o académico, también tengan un componente de distracción, de salir, de buscar lugares, de crear programas o de hacer cosas que no se hagan encerrados, que sean diferentes”, comenta la nicaragüense.

La Fundación también realiza talleres constantemente para crear conciencia en jóvenes sobre temas relacionados a la cultura de paz, pero también en algunos momentos ha ido más allá entregando ayuda humanitaria, señala Claudia Vargas, a como ocurrió en julio de 2020, cuando se dio una crisis en la frontera nicaragüense por el COVID-19.

En ese momento la Fundación Arias hizo un consorcio para pagar las pruebas de COVID-19 a decenas de nicaragüenses que estaban varados en la frontera entre ambos países luego de la administración de Daniel Ortega exigiera un test negativo.

“La Fundación Arias no tenía la expertiz, ni se dedicaba a la ayuda humanitaria, pero después nos metimos poco a poco en esto. Desde entregas de paquetes de comida, ayuda económica, incluso en la crisis COVID-19 la Fundación hizo un consorcio para pagar las pruebas requeridas”, concluyó Vargas.

La Fundación Arias, un “oasis para los nicaragüenses”
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