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Diez años después, la Primavera Árabe dejó a muchos con promesas incumplidas


Los manifestantes se reúnen en la plaza Tahrir en El Cairo el 23 de noviembre de 2012, en uno de los momentos definitorios y más emblemáticos de la Primavera Árabe que comenzó en 2010.
Los manifestantes se reúnen en la plaza Tahrir en El Cairo el 23 de noviembre de 2012, en uno de los momentos definitorios y más emblemáticos de la Primavera Árabe que comenzó en 2010.

El viejo orden político y económico árabe se ha derrumbado, el nuevo orden aún está por llegar, aseguran los expertos.

Hace una década, las revoluciones de la Primavera Árabe sacudieron los regímenes de Oriente Medio, derrocando a varios líderes de larga data que alguna vez se consideraron insensibles al cambio. Pero los analistas dicen que el movimiento no logró alcanzar las aspiraciones populares de una mayor influencia política. Ahora, diez años después, no ha surgido un nuevo orden político.

Las protestas masivas de la Primavera Árabe barrieron a los gobernantes en Túnez, Egipto, Libia y Yemen hace 10 años.

Y en algunas naciones como Siria, se han producido sangrientas guerras civiles que han atraído a potencias extranjeras.

El exministro de Relaciones Exteriores de Jordania, Marwan Muasher, en conversación con la Voz de América, dice que una década después de la Primavera Árabe, todavía hay poca buena gobernanza en el mundo árabe, ya que los líderes no responden a las demandas populares de mayores derechos y estado de derecho.

“El mundo árabe hasta ahora se ha negado en gran medida a reconocer que el antiguo orden ha muerto. Las viejas herramientas que utilizaba: la "zanahoria" de los recursos financieros y el "palo" de los servicios de seguridad se están desmoronando”, explicó Muasher.

El diplomático dijo a la VOA, que tales herramientas “deben ser reemplazadas por una toma de decisiones inclusiva pasando del patrocinio a la productividad. Mediante sistemas educativos que preparen a las personas para afrontar las complejidades de la vida y fomentando el pluralismo, respetando la diversidad del mundo árabe y entendiendo que debe ser (una) fuente de fortaleza y no de debilidad".

Muasher, ahora vicepresidente de Carnegie Endowment for International Peace, dice que quizás con la excepción de Túnez, el autoritarismo parece estar disminuyendo en la mayoría de los países árabes.

Kristin Diwan, una académica residente en el Instituto de los Estados Árabes del Golfo con sede en Washington, dice que el cambio regional proporcionado por la Primavera Árabe brindó una oportunidad a las monarquías del Golfo.

“Cuando los estados del Golfo miraron hacia la región y vieron estos incidentes de guerra civil, o disturbios civiles y debilidad económica, sintieron una oportunidad para expandir su influencia. Y en algunos casos, sintieron la necesidad de intervenir y dar forma a la región de una manera que sirviera a sus intereses. Cuando miras a un estado, como los Emiratos Árabes Unidos, ves una ambición realmente expandida", señaló Diwan a la VOA.

Muasher dice que "si bien es cierto que la Primavera Árabe no ha cumplido plenamente su promesa", argumenta que para la mayoría de la gente habría sido difícil lograr varios de sus objetivos en el transcurso de una década.

Tomará más tiempo, dice Muasher. Pero el exministro jordano también advierte que el "reloj ha comenzado" a correr sobre el autoritarismo. Cree que, a diferencia de sus mayores, la juventud árabe y esta nueva generación "no aceptarán la falta de buen gobierno, el principal problema del mundo árabe de hoy".

*(Este artículo fue publicado originalmente en inglés para VOA News)

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