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Oposición anuncia huelga nacional en Bielorrusia


Simpatizantes de la oposición en Bielorrusia salen a las calles de Minsk, el lunes 26 de octubre de 2020. [Foto: Reuters]
Simpatizantes de la oposición en Bielorrusia salen a las calles de Minsk, el lunes 26 de octubre de 2020. [Foto: Reuters]

Svetlana Tikhanovskaya, la líder opositora exiliada había sugerido hace dos semanas que podrían convocar a la huelga, en un esfuerzo por revitalizar el movimiento de protesta. Entre sus demandas están la renuncia de Lukashenko, el fin de la violencia policial contra los manifestantes y la liberación de cientos de presos políticos.

La oposición de Bielorrusia convocó una huelga general en todo el país el lunes, en la más reciente acción tras una serie de esfuerzos para sacar del poder al presidente Alexander Lukashenko, quien asumió el cargo pese a las protestas y reclamos después de elecciones de agosto catalogadas de fraudulentas.

Svetlana Tikhanovskaya, la líder opositora exiliada había sugerido hace dos semanas que podrían convocar a la huelga, en un esfuerzo por revitalizar el movimiento de protesta. Entre sus demandas están la renuncia de Lukashenko, fin a la violencia policial contra los manifestantes y la liberación de cientos de presos políticos.

El lunes, el sitio de medios independiente Tut.by publicó fotos de trabajadores en huelga en varias fábricas importantes del país. El servicio de noticias también informó sobre decenas de trabajadores detenidos en la fábrica de Grodno Azot por unirse a la huelga.

Nexta, una plataforma de redes sociales, publicó imágenes de estudiantes universitarios en Minsk bloqueando la entrada a la Universidad Estatal de Bielorrusia.

Se pudo ver a varios empleados reunidos frente a las oficinas de la empresa A1 I Minsk con las banderas rojas y blancas que identifican a la oposición.

Sin embargo, la portavoz del primer ministro dijo que todas las principales empresas industriales del país estaban trabajando normalmente. “Las autoridades están nerviosas”, dijo la portavoz de Tikhanovskaya, Anna Krasulina, acerca de las declaraciones del gobierno de aparente normalidad.

Miles de bielorrusos salieron a las calles de Minsk el domingo 25 de octubre de 2020.[Foto: Reuters]
Miles de bielorrusos salieron a las calles de Minsk el domingo 25 de octubre de 2020.[Foto: Reuters]

A la huelga

Miles de manifestantes volvieron a tomar las calles de Bielorrusia el domingo, en el undécimo fin de semana consecutivo de protestas masivas destinadas a poner fin a más de 26 años de mandato de Lukashenko.

Una vez más, las tropas de seguridad y la policía antidisturbios de Lukashenko estuvieron presentes.

Las estaciones centrales de metro cerraron con anticipación, lo que obligó a la gente a caminar hacia el centro de la ciudad.

Las multitudes que gritaban "Huelga, Huelga, Huelga" se encontraron con granadas paralizantes, balas de goma y gases lacrimógenos cuando se acercaron a la residencia de Lukashenko, lo que provocó que los manifestantes corrieran a cubrirse.

El Ministerio del Interior también informó que los manifestantes habían arrojado piedras y roto ventanas frente a un cuartel general de policía en el centro de Minsk. El daño no pareció ser generalizado.

Mientras tanto, el grupo de derechos humanos Vesna informó que más de 300 manifestantes fueron arrestados, lo que se suma a los aproximadamente 8,000 detenidos a raíz de la votación.

En las redes sociales, un video ampliamente compartido mostró a guardias de seguridad enmascarados aterrorizando a los manifestantes que habían huido a un apartamento cercano.

Las acusaciones creíbles de tortura y golpizas a manos de las fuerzas de seguridad se han convertido en algo común.

Lukashenko se ha negado a dimitir, argumentando que ganó las elecciones de manera aplastante con el 80% de los votos.

También cuenta con el respaldo de su vecina Rusia, que busca mantener un aliado predecible a cargo a lo largo de su frontera occidental.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, insinuó que Rusia estaba cada vez más preocupada por la capacidad de la huelga para impactar la economía de Rusia, y señaló que las dos economías estaban integradas "al más alto nivel".

"Para nosotros, es extremadamente importante el funcionamiento rítmico y fiable de las fábricas de Bielorrusia", añadió Peskov.

El presidente Vladimir Putin ha proporcionado tanto ayuda económica como garantías de apoyo militar si es necesario. En otra señal de la cuidadosa vigilancia de Moscú sobre los acontecimientos en Bielorrusia, Sergei Narishkin, el jefe de los servicios de inteligencia externos de Rusia, estuvo en Minsk para reunirse con Lukashenko la semana pasada.

Opositores de Bielorrusia desconecen el actual gobierno y piden su renuncia, el lunes 26 de octubre de 2020. [Foto: Reuters]
Opositores de Bielorrusia desconecen el actual gobierno y piden su renuncia, el lunes 26 de octubre de 2020. [Foto: Reuters]

Preocupación en EE.UU. y otros países

Estados Unidos y otros gobiernos occidentales han denunciado la violencia contra los manifestantes y respaldado las sanciones contra el régimen de Lukashenko, y la Unión Europea ha declarado que ya no reconoce a Lukashenko como presidente de Bielorrusia.

Por otro lado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, conversó con Lukashenko por teléfono el sábado, en el primer contacto de alto nivel conocido públicamente entre Estados Unidos y el líder bielorruso desde que comenzó la crisis política en esa nación.

Pompeo había estado detrás de los esfuerzos recientes de Estados Unidos para mejorar las relaciones con Minsk, incluso reuniéndose con Lukashenko durante una visita de alto perfil a Minsk en febrero pasado.

Según informó el Departamento de Estado, Pompeo "reafirmó el apoyo de Estados Unidos a las aspiraciones democráticas del pueblo de Bielorrusia" y exigió la liberación y evacuación de Vitali Shkliarov, un analista político bielorruso-estadounidense de 44 años que fue arrestado antes de las elecciones de agosto mientras visitaba su país.

El presidente francés Emanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel se encuentran entre los líderes europeos que se han reunido directamente con Tikhanovskaya.

El gobierno de Lukashenko acusó a Shkliarov de ayudar a organizar las manifestaciones de la oposición y presentó su caso como evidencia de la intromisión occidental en Bielorrusia.

En respuesta a Pompeo, la televisión estatal de Bielorrusia emitió un comunicado diciendo que el país, junto con Rusia, estaba "listo para responder de manera conjunta a las amenazas externas emergentes".

"Después de la visita de Pompeo a Minsk en febrero, la situación ha cambiado drásticamente, han surgido y están surgiendo nuevos desafíos", concluyó el comunicado.

En un giro reciente en el caso de Shkliarov, Lukashenko ordenó que el estadounidense fuera liberado y puesto bajo arresto domiciliario la semana pasada. Shkliarov había estado sufriendo problemas de salud mientras estaba en prisión.

La decisión siguió a una visita sorpresa de Lukashenko a una prisión de Minsk para reunirse con figuras de la oposición encarceladas para discutir reformas constitucionales, llevando consigo cámaras de la televisión estatal.

Otros dos empresarios vinculados a la oposición también fueron liberados después de la reunión, en lo que pareció un intento de dividir las lealtades de la oposición.

Otros miembros clave, en particular, el esposo de Tikhanovskaya, Sergei Tikhanovsky y su aliada de campaña Maria Kolesnikova, no participaron en las conversaciones y permanecen bajo custodia. En los últimos días, Kolesnikova envió una carta desde la prisión en la que decía que las fuerzas de seguridad de Lukashenko amenazaban con encarcelarla durante los próximos 25 años.

[Con información de Charles Maynes, VOA]

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