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¿Quiénes recibirán las primeras vacunas contra COVID-19?


Un enfermero prepara una vacuna experimental que sería administrada a un voluntario en una clínicas en Londres.

Se espera que un panel de expertos reunido por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ofrecerá orientación en todas las grandes preguntas luego de una reunión la próxima semana.

Las vacunas contra el COVID-19 ya vienen. La pregunta es, ¿quién las recibirá primero? Y ¿quién sigue en la fila?

Dos compañías dicen que para finales de noviembre esperan tener resultados iniciales de sus pruebas clínicas mostrando si sus vacunas son seguras y eficaces. Otras vienen muy cerca.

Pero al inicio no habrá suficiente para todos. Decisiones difíciles tendrán que tomarse sobre quién las recibe y quién no. Así que expertos en salud pública están delineando guías que buscan hacer el mayor bien con recursos limitados.

Dos paneles de expertos ya han hecho recomendaciones, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina y la Universidad Johns Hopkins. Pero las cosas se complican rápidamente.

"Cuando ves esta clase de marcos de trabajo sencillos, son muy importantes. Pero el diablo está aquí en los detalles”, dijo William Moss, el director ejecutivo del Centro de Acceso a Vacunas de la Universidad Johns Hopkins.

Línea del frente, frente de la línea

El primero en la fila, están de acuerdo los expertos, deberían ser los trabajadores de la salud que están directamente con pacientes del COVID-19. Estos están en alto riesgo de infección y también son críticos para mantener la sociedad funcionando”.

Pero ¿quién, exactamente, cuenta como un trabajador de la salud? Claramente, doctores y enfermeras tratando a pacientes de COVID-19. Trabajadores de mantenimiento en las salas de pacientes del coronavirus, casi claramente. Cocineros en asilos de ancianos, posiblemente. Pero entre más distanciado se esté de las camas, más confuso se vuelve el asunto.

"Si eres alguien que es un administrador, depende”, dijo Georges Benjamin, el director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública.

Por ejemplo, tal vez personal de oficinas que tienen que recoger firmas de pacientes deberían ser vacunados, agregó.

Podría depender de casos individuales para tomar una decisión.

"Tendremos un comité en nuestra institución para crear un sistema de quién debería ser primero, Segundo y tercero”, dijo William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, “porque difícilmente tendremos suficientes dosis en el segundo día”.

Grupos de riesgo

El otro grupo que expertos considera debería ser prioritario son pacientes con problemas de salud que los ubican en alto riesgo de contraer enfermedad severa o muerte si se contagian con COVID-19. Eso incluye personas con problemas cardiacos, respiratorios, renales, así como diabetes u obesidad.

Pero eso significa más de 100 millones de personas, según los Centros de Estados Unidos para el Control y Prevención de Enfermedades. La lista posiblemente tendrá que ser más depurada. El reporte de las Academias Nacionales sugiere enfocarse en personas con dos o más condiciones médicas subyacentes.

Seguirían los trabajadores cuyas tareas son críticas para el funcionamiento de la sociedad.

¿Quiénes son esos?

"Si reúnes a cuatro personas, tendrás cinco opiniones”, dijo Schaffner. “No hay una única respuesta correcta”.

Las recomendaciones incluyen maestros, trabajadores del transporte y personas trabajando en la cadena de suministro de alimentos. Pero no hay una lista definitiva.

"Es realmente difícil saber quién está en la definición hasta que se haga ésta”, dijo Adriane Casalotti, jefa de gobierno y asuntos públicos en la Asociación Nacional de Funcionarios de la Salud de Condados y Ciudades. Ella dijo que hasta funcionarios locales de salud no son automáticamente considerados trabajadores esenciales.

Muy pronto

Se espera que un panel de expertos reunido por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ofrecerá orientación en todas las grandes preguntas luego de una reunión la próxima semana.

"Será interesante ver (…) qué tan granular se ponen”, dijo Cassalotti.

Es importante tener un marco de referencia nacional para que todos sientan “que todos están en esto juntos, porque es una única forma que vamos a poder superar la pandemia”, dijo. Además, ayudará a evitar una situación en la que “tu seas un funcionario local de salud que tendrá que escoger ganadores y perdedores”.

Pero también debe haber flexibilidad para tomar en cuenta condiciones locales. El panel tendrá que caminar sobre una línea muy fina.

"Corres el riesgo de ser demasiado prescriptivo o no lo suficientemente prescriptivo”, dijo Casalotti.

¿Está mi nombre en la lista?

Una cosa es establecer prioridades sobre quién debería ser vacunado. Pero ¿cómo identificarán los funcionarios a los individuos que son elegibles y asegurarse que puedan recibir sus vacunas?

"Esto es realmente una gran pregunta, y es aquí donde tengo más preocupación”, dijo Moss. “No tenemos un mecanismo para generar una lista de personas que deberían recibir la vacuna”.

Y los funcionarios de salud ya pasan dificultades para que los adultos se vacunen para otras enfermedades. Las vacunas para la influenza rara vez llegan a la mitad de la población.

"En un buen año, con una vacuna establecida, es difícil administrar vacunas en el brazo”, dijo Georges.

Pero es posible, agregó. Departamentos de salud establecieron puestos de vacunación en los que las personas pasaban en sus vehículos, durante el brote de H1N1en el 2009, por ejemplo. Y hay muchas clínicas móviles en todo el país.

"Para darle a alguien una vacuna, todo lo que se necesita es un vehículo y una hielera”, dijo.

No es sorprendente que aún haya tantas interrogantes, dijo Casalotti.

Esa es, en cierta forma, la naturaleza de la bestia en lidiar con la pandemia”, agregó. “Tanto se está haciendo en modalidad de crisis que toma mucho para trabajar en estas genuinas y complicadas preguntas”.

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