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Tensiones entre EEUU y China cambian la opinión sobre permanencia de bases militares estadounidenses en Okinawa


Los aviones MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines de EEUU sobrevuelan la Estación Aérea Futenma en Ginowan, en la isla más meridional de Okinawa, Japón, el 24 de marzo de 2018.
Los aviones MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines de EEUU sobrevuelan la Estación Aérea Futenma en Ginowan, en la isla más meridional de Okinawa, Japón, el 24 de marzo de 2018.

Con la tensión entre Washington y Beijing palpable en el ambiente, los habitantes de la isla japonesa de Okinawa reevalúan la necesidad de la permanencia de las bases militares estadounidenses instaladas allí.

El sentimiento público hacia las bases militares de Estados Unidos en las islas de Okinawa, en el sur de Japón, parece estar cambiando, en medio de crecientes tensiones con China y la conmoción de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.

EEUU tiene alrededor de 30.000 tropas activas en Okinawa desplegadas en numerosas bases en toda la isla principal, incluidas algunas en medio de zonas residenciales urbanizadas.

Washington ha mantenido una gran presencia militar desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas estadounidenses tomaron las islas después de tres meses de brutales combates que mataron a una cuarta parte de la población de Okinawa.

Okinawa representa sólo el 1 % de la masa terrestre japonesa, pero alberga el 70 % de todas las bases militares estadounidenses en el país. Durante mucho tiempo han sido una fuente de tensión entre los residentes locales, explicó Yoko Shima, editor del periódico Ryukyu Shimpo de Okinawa, que ha hecho campaña a favor del cierre de las instalaciones militares.

“Las personas que ahora tienen entre 60 y 70 años tienen recuerdos de la Batalla de Okinawa (en la Segunda Guerra Mundial) que les transmitieron sus padres y estuvieron involucrados en campañas contra las bases en el pasado. Por lo tanto, tienen una fuerte opinión sobre el tema”, dijo Shima a la Voz de América.

El ruido de los aviones, los accidentes de tráfico y la percepción de riesgo para la seguridad, de los aviones Osprey desplegados en Okinawa, han despertado la oposición local a las bases.

La violación de una niña de 12 años en 1995 por tres marines estadounidenses provocó grandes protestas que pedían el cierre de las instalaciones.

Cambiando actitudes

Las encuestas muestran que alrededor del 70 % de los residentes cree que Okinawa soporta una carga injusta. Hay frecuentes llamados para que el territorio continental japonés albergue más bases estadounidenses.

Sin embargo, el sentimiento parece estar cambiando lentamente. Los más jóvenes tienden a tener una visión menos negativa de la presencia estadounidense, manifestó Shima.

"Aunque no hay un apoyo abrumador a las bases militares estadounidenses, los jóvenes sienten que no hay nada que podamos hacer al respecto, puesto que ya existen y que también son necesarias para la defensa de Japón", explicó Shima.

Tensiones en Taiwán

La dolorosa historia de Okinawa se siente con fuerza entre su gente. Su geografía la sitúa en la primera línea de crecientes tensiones geopolíticas.

Taiwán se encuentra a sólo unos cientos de kilómetros al oeste de Okinawa. En un día despejado, es posible ver la costa taiwanesa desde Yonaguni, la más occidental de las islas de Okinawa.

China intensificó, durante el año pasado, los ejercicios militares alrededor de Taiwán, que Beijing considera parte de su territorio. Los ejercicios han generado temores de que China pueda lanzar una invasión, y los habitantes de Okinawa temen que sus islas puedan verse arrastradas a un conflicto más amplio, dijo Shima.

“Existe una alta posibilidad de que Okinawa se convierta en un objetivo, porque aquí actualmente hay bases militares estadounidenses. Por lo tanto, no debería convertirse en un objetivo. En otras palabras, debemos perseguir el ideal de reducir la carga de las bases militares [en Okinawa], al mismo tiempo que promovemos esfuerzos diplomáticos para acercar a los países del este de Asia”, señaló.

Estados Unidos y Japón acordaron trasladar la base aérea de Futenma, una de las instalaciones más controvertidas al norte de la capital, a una zona costera remota en Henoko, en la costa este de Okinawa. Actualmente se está construyendo una nueva pista en la bahía de Henoko.

Sin embargo, la medida se ha retrasado repetidamente en medio de desafíos legales. Los críticos dicen que la reubicación no aliviará la carga sobre Okinawa y destruirá el frágil ecosistema de los arrecifes de coral de la zona.

Soporte local

Japón y Okinawa deben estar preparados para tratar con una China más firme, y eso significa aceptar la presencia militar estadounidense, dicen los líderes de Okinawa.

"La amenaza a la seguridad por parte de China se está volviendo más concreta", dijo Aiko Shimajiri, legisladora por Okinawa en el Parlamento japonés.

En diciembre, China navegó con su portaaviones Liaoning a través del estrecho de Miyako, justo al sur de la isla principal de Okinawa, atravesando el archipiélago que se extiende hacia Taiwán.

Shimajiri dijo que la invasión rusa de Ucrania en 2022 ha recordado a muchos habitantes de Okinawa que la invasión y la guerra a gran escala todavía son una posibilidad.

"Creo que hay muchas personas en Okinawa que sienten que, dado que nadie sabe lo que puede pasar, es necesario prepararse para esa eventualidad", dijo a la VOA.

Opinión dividida

Los residentes de Okinawa que hablaron con la VOA dieron opiniones diferentes sobre las bases estadounidenses.

"Si se protege la paz de Japón, creo que es algo bueno", dijo Taro Kishimoto, un estudiante de Naha, la capital de Okinawa. "No creo que mi vida cambie mucho con o sin las bases militares estadounidenses, así que no estoy demasiado preocupado por eso".

Ayako Yagi, que tiene más de sesenta años, quiere que se cierren las bases.

“Después de todo, mis abuelos vivieron la Segunda Guerra Mundial. Entonces sería más feliz sin ellas”, indicó.

Katsufumi Nishime, un ex miembro retirado de las fuerzas de autodefensa de Japón, dijo que la presencia del ejército estadounidense en Okinawa es necesaria.

“Las fuerzas de autodefensa no pueden proteger a Japón, a menos que el ejército estadounidense venga a apoyarnos. La cuestión de Taiwán es un problema. Cuando veo las noticias sobre la guerra de Ucrania, pienso que contar con el poder del ejército estadounidense es absolutamente necesario”, zanjó.

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