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¿Qué es la fiesta de San Lázaro, en la que se viste a las mascotas de manera extravagante en Nicaragua?


La iglesia Santa María Magdalena está ubicada en el barrio indígena de Monimbó, en Masaya, al sur de Managua. Foto VOA

En esta popular fiesta, con raíces ancestrales, muchas personas engalanan a sus mejores amigos para ir a cumplir con alguna promesa al santo.

Decenas de nicaragüenses acudieron este fin de semana a la iglesia Santa María Magdalena, en la ciudad de Masaya, al sur de Managua, para cumplir alguna promesa a San Lázaro, un popular santo de la Iglesia Católica reconocido por los lugareños por sanar a las mascotas.

La fiesta en honor a San Lázaro se celebra el quinto domingo de cuaresma en la parroquia María Magdalena, en el barrio indígena de Monimbó. La actividad reviste gran importancia para los locales porque dicen que genera conexión entre la religiosidad popular y el pasado indígena.

Durante esta festividad los principales actores no son los seres humanos, sino los caninos, que son llevados al templo por sus amos, vestidos con exóticos trajes para pagar promesas por milagros atribuidos al santo.

Un historiador de la localidad explica a la Voz de América que la actividad tiene raíces ancestrales. Los indígenas del barrio de Monimbó le rendían culto al perro Xulu, el cual no tenía pelaje y era mudo.

“Precisamente en esa tradición del dios Xulu y ese vínculo que se establece en esas fiestas es que nace este nuevo sincretismo, que es un símbolo cristiano en el sentido de expresar el amor entre el amo y el perro”, dice Walter Solís, teólogo católico y especialista en religiosidad popular.

Solís asegura que la fiesta describe a “un santo que no existe y que está cifrado” en el evangelio de San Lucas en una parábola donde se describe a un hombre que tiene traje lujoso y que celebraba grandes fiestas, y un hombre pobre llamado Lázaro.

Un historiador comenta que la tradición surgió en honor a los indígenas que habitan en la localidad de Monimbó. Foto VOA
Un historiador comenta que la tradición surgió en honor a los indígenas que habitan en la localidad de Monimbó. Foto VOA

“A Lázaro, que está cubierto de llagas, llegaban los perros y le lamían las llagas, pero después, cuando muere, el rico está en el infierno, y el pobre está en una mejor condición y es cuando este rico le pide a Lázaro que lo ascienda al seno de Abraham y eso fue una cosa que los indígenas también pudieron establecer en estas fiestas, en donde los promesantes llevan chicha, llevan candelas y llevan cosas como ofrenda”, relata el historiador.

El culto a San Lázaro es un reflejo entre Xulu, indígena, y la festividad católica que se celebra el quinto domingo de cuaresma, comenta Solís.

Las autoridades locales también participaron en las fiestas. Janina Noguera, alcaldesa de Masaya, destacó que el fervor religioso sigue presente en la localidad y que es una de las fiestas más grandes de la ciudad.

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