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Retirada de compañías extranjeras abre camino a nuevos socios petroleros en Venezuela


Sede de la estatal PDVSA en Caracas, Venezuela.
Sede de la estatal PDVSA en Caracas, Venezuela.

Los expertos advierten que una licencia más amplia que flexibilice algunas sanciones económicas en Venezuela puede resultar insuficiente. Anticipan que el gobierno de Maduro deberá reformar sus leyes para permitir una mayor participación de nuevas firmas.

La retirada de compañías extranjeras de las empresas mixtas encabezadas por la estatal Petróleos de Venezuela es un campo fértil para la llegada de nuevos socios del gobierno de Nicolás Maduro, consideran especialistas del área.

Al menos 15 firmas foráneas han vendido o cedido sus acciones dentro del modelo de empresas mixtas de la industria petrolera venezolana y ya no tienen presencia en los proyectos del sector en el país suramericano, de acuerdo con la agencia Reuters.

Se encuentran entre ellas la francesa TotalEnergies, la noruega Equinor y la japonesa Inpex, que, según las cuatro fuentes que cita Reuters en su reportaje del jueves pasado, accedieron a salir de las empresas mixtas “siempre y cuando renuncien al pago de deudas pendientes y dividendos impagos” por parte de Petróleos de Venezuela.

TotalEnergies aseguró en julio del año pasado que la compañía se desprendió del 30,32 % de sus acciones en Petrocedeño, en la Faja del Orinoco, en el oriente del país, a cambio de “un monto simbólico” como parte de su indemnización, que representó finalmente “una pérdida patrimonial excepcional de 1.380 millones de dólares” en su balance financiero.

El reportaje de Reuters se conoce un mes después de que se revelara que PDVSA asumió el 100 % de un proyecto petrolero conocido como Petrozamora. GPB Global Resources, una compañía privada fundada por exfuncionarios de la estatal rusa Gazprom, vendió el 40 % de sus acciones en esas operaciones energéticas en la región occidental de Zulia.

El negocio petrolero de los últimos años del gobierno de Hugo Chávez y de los nueve años del de Nicolás Maduro se fundamenta en un modelo de empresas mixtas, donde el Estado venezolano asume la mayor parte de las acciones y la voz cantante en cada proyecto.

Los cambios recientes del ecosistema de las sociedades petroleras en Venezuela han ocurrido paulatinamente en un marco de sanciones económicas de más de tres años.

Las sanciones terminaron de agravar el nivel de producción de una industria petrolera ya mermada por las expropiaciones entre 2008 y 2010 de decenas de empresas prestadoras de servicios, tanto domésticas como extranjeras, explica el especialista en energía y presidente de la firma consultora Inter American Trends, Antonio De La Cruz.

Aunado a la caída del precio del petróleo entre 2014 y 2018, ello mermó los márgenes de utilidades y PDVSA decidió no repartir el poco dinero disponible por producción, acumulándose deudas con esas firmas extranjeras, explicó a la Voz de América.

“Esas deudas se tenían que reflejar en el balance de las empresas como un pasivo y siempre afecta. La decisión de esas empresas fue abandonar (la sociedad) y el régimen de Maduro, de una manera muy poco profesional, dijo: ‘ok, abandonas, pero no te debemos nada’. La penalidad que le imponía PDVSA la aceptaron y se fueron”, describe el experto.

Licencia e interés

El resumen de empresas extranjeras que se divorciaron de la industria petrolera venezolana en los últimos dos años se conoce además en las vísperas de la finalización en noviembre de una licencia del gobierno de Estados Unidos que permite a Chevron operar en el país.

La compañía, con sede en Houston, niega haber hecho cabildeo en Washington para que la Casa Blanca no solo renueve, sino que amplíe, esa licencia para ampliar su rol en Venezuela, pero autoridades oficiales y especialistas entendidos de la materia han advertido a la prensa que ello solo será posible si el gobierno de Maduro retoma las negociaciones de México.

Esas conversaciones con la oposición, con la facilitación de Noruega, están congeladas desde octubre de 2021. La Plataforma Unitaria antichavista y sus aliados internacionales aspiran a que allí se logren acuerdos para “rescatar la democracia” de cara a unas elecciones presidenciales en 2024 o antes, como ha sugerido el oficialismo.

Empresas como Repsol (España) y Eni (Italia) están interesadas en oportunidades de desarrollos de gas y petróleo en Venezuela, explica a la VOA el economista experto en energía Orlando Ochoa. Otras firmas están paralizadas y otras tantas han transferido sus acciones, asegura el doctor en economía de la Universidad de Oxford.

Una eventual licencia ampliada brindaría esas oportunidades, pero no es “ni remotamente suficiente para iniciar una recuperación” de la industria petrolera venezolana, advierte.

El primer paso depende del poder político en manos del gobierno madurista y consiste en modificar leyes para permitir participaciones acciones más amplias para firmas extranjeras en esas empresas mixtas, lo que permitirá “tomar el control” de esas operaciones.

Por otro lado, honrar las deudas pasadas y los compromisos económicos nuevos con los eventuales socios para por el funcionamiento de servicios hoy minados en Venezuela, como la electricidad, que haya vuelos directos hacia y desde Estados Unidos, y tener una relación firme con contratistas y suplidores externos, pormenoriza Ochoa.

“Hay una serie de oportunidades que requieren mucho más de una licencia. Esto parte de las negociaciones”.

De La Cruz, por su parte, subraya en que la retirada de firmas extranjeras coincide con la posibilidad de una licencia más amplia para compañías como Chevron en el marco del déficit energético global debido a la guerra en Ucrania y las amplias sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa al gobierno de Rusia.

“Se vuelven atractivos esos campos petroleros (donde se retiraron estos socios). El régimen va a buscar ahora nuevos socios, porque van a tener posibilidad de poder sacar el crudo en Venezuela. Una vez que Chevron comience a sacar crudo y exportarlo (si se concreta esa posibilidad), las demás también tendrán la misma oportunidad”, asegura el experto.

El gobierno venezolano dice sentirse preparado para suministrar gas y petróleo a nuevos destinos, a pesar de que su cuota de producción se ha mantenido alrededor de los 700.000 barriles de crudo al día desde noviembre del año pasado. El ejecutivo de Maduro está así lejos de cumplir su meta de elevar esos niveles a 2 millones de barriles por jornada.

La semana pasada, el canciller venezolano Carlos Faría dijo que Maduro estaba “dispuesto a ayudar” a la Unión Europea a que supere su crisis energética, aunque advirtió que, para ello, se deben “liberar” activos congelados en bancos del bloque.

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