Indonesia: Sube a más de 800 número de muertos por sismo

Los daños dejados por el terremoto en Palu, provincial central de Sulawesi, Indonesia, se aprecian en esta fotografía del 30 de septiembre de 2018.

Autoridades de rescate temen que el saldo final de víctimas tras el sismo y tsunami en Indonesia supere fácilmente los más de 800 muertos confirmados hasta el momento, debido a que grandes poblaciones costeras permanecen aisladas debido a los daños en los caminos y sistemas de telecomunicaciones.

La agencia nacional de desastres dijo el domingo que el número de muertos prácticamente se duplicó a 832, casi todos ellos en Palu, en la isla de Célebes. Las regencias de Donggala, Sigi y Parigi Moutong — que cuentan con una población combinada de 1,2 millones de personas — no se han evaluado por completo.

“Se cree que aumentará el número de muertos debido a que aún hay muchos cuerpos bajo los escombros, muchos aún no son rescatados”, afirmó el portavoz de la agencia Sutopo Purwo Nugroho.

Los cadáveres cubiertos con lonas de color azul y amarillo, están tendidos en las calles de Palu, mientras los rescatistas excavan entre los escombros con la esperanza de encontrar a sobrevivientes de los desastres simultáneos de la mañana del viernes. Hubo un enfoque particular en el hotel Roa-Roa, en donde el sábado se escuchaban gritos de auxilio entre los escombros.

Los gritos de los escombros del hotel de ocho pisos parecían haberse silenciado la tarde del domingo. Las autoridades calculan que podría haber unas 50 personas en el lugar.

“Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo. El tiempo es tan importante para salvar vidas”, dijo Muhammad Syaugi, jefe del equipo nacional de búsqueda y rescate. “La maquinaria pesada viene en camino”.

Metro TV mostró imágenes de una docena de rescatistas uniformados de anaranjado que subían a los escombros del modesto hotel de negocios con una camilla en la que se trasladaba el cuerpo de una víctima.

La ayuda y las provisiones fueron enviadas en aeronaves militares y comerciales, incluyendo helicópteros, para acceder las zonas más afectadas. El presidente Joko “Jokowi” Widodo visitó el área el domingo.

Nugroho dijo que había 61 extranjeros en Palu al momento de los desastres. Se conoce el paradero de la mayoría de ellos, pero se cree que un turista surcoreano está atrapado en los escombros del Hotel Roa-Roa, mientras que otros tres franceses y un malayo continúan desaparecidos. Los sobrevivientes serán evacuados a la ciudad de Macasar, en el extremo sur de Célebes.

Estados Unidos dijo que "no recibido informes de ciudadanos estadounidenses afectados" por el desastre.

En un comunicado del Departamento de Estado, "Estados Unidos transmitió sus condolencias y apoyo a todos aquellos en Indonesia afectados por el terremoto y el tsunami que azotaron a Sulawesi Central el 28 de septiembre".

La nota diplomática indica que: "La Misión de los Estados Unidos en Indonesia está monitoreando de cerca la situación", y apunta a la relación de socios estratégicos y de amistad con Indonesia, ofreciendo asistencia en cuanto se requiera: "estamos listos para ayudar en el esfuerzo de ayuda", dice el mensaje.

Se trata del desastre natural más reciente en azotar Indonesia, que sufre de temblores, erupciones volcánicas y tsunamis con frecuencia debido a su ubicación en el “Anillo de Fuego”, un arco de volcanes y fallas sísmicas en la Cuenca del Pacífico. En diciembre de 2004, un potente terremoto de magnitud 9,1 frente a la isla de Sumatra al oeste de Indonesia, desencadenó un tsunami que cobró la vida de 230.000 personas en una docena de países. El mes pasado, un potente temblor en la isla de Lombok mató a 505 personas.

En Donggala, el lugar más próximo al epicentro del terremoto de magnitud 7,5, imágenes de MetroTV el domingo mostraron casas destruidas, en donde las zonas en las que alguna vez hubo tierra ahora están inundadas. Tomas de video aéreo también mostraron las afectaciones en la costa que rodea a Palu.

Los saqueadores ingresaron el domingo a un centro comercial sumamente dañado en Palu, ante la falta de vigilancia. No parecía preocuparles su seguridad a pesar de las constantes réplicas y la cuestionable estabilidad de la estructura. También se podía ver a los residentes volver a sus casas destruidas y analizar los escombros para intentar rescatar lo que pudieran.

Cientos de personas resultaron heridas y los hospitales, que resultaron dañados por el sismo, están sobrepasados.