Evalúan daños causados por Irene

Esta mujer en Vermont contempla las ruinas de un viejo molino destruido por Irene.

Más de cinco millones de hogares y negocios siguen sin electricidad y en Vermont las inundaciones han sido récord.

Muchos residentes en la costa este de EE.UU. siguen haciendo frente a inundaciones e interrupciones del suministro eléctrico sin precedentes días después del paso del huracán Irene.

Luego de tocar tierra por el litoral de Carolina del Norte el fin de semana pasado, a pesar de no haberlo hecho como un huracán de gran magnitud, Irene causó la muerte al menos a 40 personas.

Según las empresas eléctricas en los estados más golpeados podría tomarles más de una semana restablecer el servicio de energía a unos 5 millones de negocios y hogares afectados.

Los destrozos ocasionados por Irene no se comparan con los dejados por Andrew en 1992 o por Katrina, el más detructor de todos los tiempos, que en 2005 dejó pérdidas materiales estimadas en más de $80.000 millones de dólares.

Pero después de cruzar a territorio canadiense el domingo, Irene siguió causando estragos, y en el norte del estado de Vermont se han registrado las peores inundaciones en un siglo.

El presidente Barack Obama instruyó a la agencia federal para el manejo de emergencias, FEMA, por sus siglas en inglés, y a otras dependencias gubernamentales a hacer ”todo lo que puedan” para ayudar a los damnificados.

Este martes, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y el de Agricultura, Tom Vilsack, tenían previsto viajar a Carolina del Norte y a Virginia para evaluar los daños, mientras que el director de FEMA, Craig Fugate, iba a Vermont.

Debido a que el huracán tomó rumbo norte bordeando la costa, obligó a evacuar a dos millones y medio de personas y con sus vientos y torrenciales lluvias dañó carreteras, puentes y edificaciones.

Varios aeropuertos cerraron a causa de Irene, miles de vuelos tuvieron que se ser cancelados, y el transporte por tierra también se vio afectado en varios lugares.

En Nueva York, el sistema del metro fue cerrado, por lo que millones de personas se vieron privadas de su principal medio de transportación, aunque la ciudad, la mayor del país, escapó sin grandes daños del huracán.