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Analistas: Biden da un giro en política exterior respecto a Trump


El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, durante su discurso en Washington el 3 de marzo de 2021.
El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, durante su discurso en Washington el 3 de marzo de 2021.

El más reciente discurso del nuevo secretario de Estado revela el carácter “multilateralista” de Biden, opinan expertos. La omisión de América Latina revela que no es el único asunto en un escenario internacional “complicado”.

Los lineamientos de la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden representan un giro con respecto a las maneras diplomáticas de la presidencia anterior, la del republicano Donald Trump, apuntan analistas consultados por la Voz de América.

El secretario de Estado, Antony Blinken, ofreció el mediodía de este miércoles un discurso en el Departamento de Estado, en Washington, donde precisa los lineamientos y prioridades de su gestión al frente de la política exterior.

En él, mencionó que el fortalecimiento de la seguridad sanitaria global, la contención de la influencia china y la atención de una correcta política migratoria serán prioridades de sus gestiones. Fomentar una economía global más estable e inclusiva también se destaca entre sus preceptos.

Las palabras de Blinken representan “un cambio” en la política exterior estadounidense de los últimos cuatro años, observa Luis David Benavides, abogado de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela con investigaciones sobre derecho internacional público.

Benavides comentó a la VOA que es un hecho único en los últimos tiempos que Blinken y, por ende, Biden, rechacen los intentos intervencionistas para recuperar la democracia en países gobernados por líderes autoritarios.

“La renovación de la democracia, que está bajo amenaza” es otro de los objetivos de la Secretaría de Estado, dijo Blinken. En ese apartado, insistió en que buscará refutar las “mentiras” de los países autoritarios mediante el “poder de nuestro ejemplo”, no con el uso de la fuerza.

“Incentivaremos el comportamiento democrático, pero no promoveremos la democracia mediante intervenciones militares costosas o por intentar derrocar a regímenes autoritarios por la fuerza”, declaró el funcionario.

Benavides destaca que Estados Unidos va a recurrir a todos aquellos mecanismos de presión internacional, económicos, de presión de organismo multilaterales para promover cambios globales.

“Marca mucha distancia con respecto a la administración anterior, no porque esta iba a usarla (la fuerza), sino porque la dejaba a la duda”, explica.

Hacer las paces con aliados

Blinken reafirmó “el carácter multilateralista de esta nueva política”, según Benavides, quien resalta las menciones a China como un factor de inestabilidad internacional y a su intención de que haya una mayor participación de Estados Unidos en organismos internacionales para frenar el avance de su influencia.

El secretario de Estado valoró la relación con China como “el más grande examen geopolítico del siglo XXI” y dijo que sería “competitiva cuando deba serlo, colaborativa cuando pueda serlo y adversaria cuando tenga que serlo”.

Luis Angarita, docente universitario venezolano con estudios en derecho y economía internacionales, opina que Blinken delinea una política exterior centrada, primero, en los asuntos de importancia para su país, como la contención de la pandemia y el cambio climático, y, luego, en el rescate de sus aliados extranjeros, como es el caso de la Unión Europea.

“Trata de recomponer una relación que Trump quebró al alejarse de sus principales socios comerciales, como México y Canadá”, señala, recordando que Blinken sostuvo recientemente encuentros virtuales con sus pares de esas naciones y pronosticando que hará lo propio con delegados europeos.

La mención de la Unión Europea como uno de los principales socios internacionales de Estados Unidos para los próximos cuatro años marca otra diferencia con respecto a Trump, remarca Benavides.

El secretario de Estado estadounidense, sin embargo, no mencionó directamente a Venezuela, Cuba o Nicaragua, frecuentemente catalogados por voceros estadounidenses como países oprimidos por mandatarios de prácticas autoritarias.

La omisión de América Latina en el discurso de Blinken no significa que sus asuntos no sean prioritarios para la Casa Blanca, sino que no son los únicos, matiza Benavides. “En un escenario internacional tan complicado, América Latina no es el único tema. Sí pareciera de interés la relación con México, sobre todo por la migración masiva de personas”, puntualiza.

Angarita invita a no pasar por debajo de la mesa que el primer punto abordado por Blinken es la contención del COVID-19 dentro y fuera de Estados Unidos.

Advierte que la inclusión de los asuntos ambientales y la vuelta al Acuerdo de París, firmado por 195 países, es “una señal muy importante” de Blinken en cuanto a los condicionamientos de las relaciones productivas a futuro.

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