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“Nos enfrentamos a una generación perdida”: cierre de escuelas deja preocupante escenario en América Latina


Los niños ven una obra de teatro en un centro que brinda tutoría a niños en medio de la nueva pandemia del cornavirus, en Caracas, Venezuela, el jueves 4 de noviembre de 2020.
Los niños ven una obra de teatro en un centro que brinda tutoría a niños en medio de la nueva pandemia del cornavirus, en Caracas, Venezuela, el jueves 4 de noviembre de 2020.

El cierre de escuelas en esta región del continente dejaría pérdidas en el “capital humano” superiores a los 1.700 millones de dólares, según el Banco Mundial.

La pandemia provocada por el coronavirus está dejando un panorama desesperanzador en América Latina. Varios organismos internacionales señalan que los países del sur del continente serán los más endeudados del mundo. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) confirmó estos datos al revelar que el endeudamiento regional ascendió del 68,9% al 79,3% entre 2019 y 2020, respectivamente.

Pero la crisis sanitaria no solamente está dejando consecuencias económicas sin precedentes. Hay otro efecto, “mucho más silencioso” e igual de preocupante: es la educación de los jóvenes en la región latinoamericana.

“El impacto de la pandemia ha sido un poco menos visible pero no menos dramático”, explicaba Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

120 millones de estudiantes en riesgo en América Latina

El directivo dio unas cifras alarmantes en cuanto a la situación de la educación en la región: “A finales de 2020, cerca del 80%, unos 120 millones de niños y adolescentes, habían perdido o estaban en riesgo de perder el año escolar presencial”.

Esta situación representa “la peor crisis que ha afrontado el sistema educativo en el último siglo” en América Latina, lo que puede provocar “enormes consecuencias sobre el capital humano”.

El hecho de perder un año de escolaridad se traduciría en un “costo económico agregado de ingresos de esta generación”. En este caso, según los datos que maneja el Banco Mundial, esa pérdida “se calcula en 1.700 millones de dólares, es decir, el 16% del Producto Interior Bruto (PIB) de la región”.

En algunos países, los gobiernos han tratado de reabrir las escuelas pero el aumento de casos positivos ha obligado a “desacelerar” el proceso. “Muchos se han visto en la necesidad de volver a cerrar las escuelas y retornar a la modalidad de educación a distancia”, detalla Jaramillo.

Un sistema educativo que se adapte a la nueva realidad

Este escenario “volátil”, dice el representante del Banco Mundial, “exige esquemas flexibles que permitan que los sistemas educativos puedan adaptarse al sistema cambiante”. Pero eso, por ahora, es imposible a menos que “los gobiernos mejoren la educación a distancia y la híbrida”, sobretodo en aquellos segmentos de población con menos recursos.

“Es importante que se dé la importancia al cierre de las brechas digitales, con especial atención a la brecha de los grupos más vulnerables que no tienen acceso a los medios digitales”, alerta.

Una oportunidad “única” para mejorar la educación

En su opinión, el panorama que ha dejado la crisis sanitaria puede dar pie a una “oportunidad única” para implementar nuevas políticas que fomenten “sistemas educativos seguros y resilientes”, algo que ya se ha probado con éxito durante la pandemia.

“Durante el cierre y la reapertura, ha sido reconfortante ver que se han introducido innovaciones tecnológicas y algunas muy exitosas. Deberían adoptarse de forma permanente para mejorar la gestión de los sistemas. El tiempo para aprovechar esta oportunidad es ahora”, animaba Jaramillo.

Los más vulnerables, lo más afectados

De hecho, el Banco Mundial publicó recientemente un informe sobre la crisis educativa a raíz de la pandemia en América Latina, la región del mundo que ha experimentado el cierre más largo de las escuelas.

La educación a distancia se ha convertido en el aliado perfecto para las escuelas, docentes y estudiantes en tiempos de pandemia. Pero para los más vulnerables, el hecho de seguir con este tipo de educación ha sido realmente desafiante. ¿La razón? Porque no se cuenta con los recursos necesarios para seguir estudiando.

Y es que, al mismo tiempo que la “brecha socioeconómica sigue creciendo”, la digital también va a seguir registrando un aumento.

Emanuela Di Gropello, gerente del área de educación en Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial, y una de las encargadas de redactar el informe, sostiene que las administraciones competentes deben impulsar medidas que ayuden “a derogar la educación a distancia” y de forma segura, con el objetivo de que las personas con menos recursos puedan seguir estudiando con éxito.

Claves para regresar a clase de forma segura

Pero, ¿Qué hay que hacer para que las escuelas puedan reabrir de forma segura y efectiva?

Una parte de esta operación tiene que ver los protocolos de higiene de salud y las mejoras de las instalaciones de las escuelas. “Hay que tomar medidas para reducir la densidad de población en las escuelas, hay que priorizar a los estudiantes de primeros grados y a los grados con exámenes preparatorios para mitigar las pérdidas de aprendizaje”, apuntaba Di Gropello.

El otro punto se basa en mejorar los métodos de aprendizaje en las escuelas. “Simplificar los planes de estudio para ayudar a manejar y facilitar la recuperación (académica)”, y eso pasa también por adaptar el calendario académico para compensar la pérdida de clases presenciales.

Escuelas cerradas, retrasos educativos
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“Evaluaciones diagnósticas”

En ese sentido, la experta sobre educación del Banco Mundial, insistió en que las escuelas y las administraciones competentes deben seguir realizando “evaluaciones diagnósticas” con el objetivo de analizar el impacto que está teniendo la brecha digital ente los estudiantes más vulnerables cuando regresen a las escuelas.

En ese caso, se deben impulsar “programas para nivelar y reducir las brechas de aprendizaje”, añadió.

Con todo, avisó que “este no es el momento para reducir los recursos” en las escuelas ya que, ahora más que nunca, es importante afrontar el reto después de que millones de niños y adolescentes se hayan quedado sin poder ir a clase durante más de diez meses.

Optimizar recursos sin bajar la calidad

“Los recursos van a ser limitados por el tema de la pandemia, pero se tienen que priorizar los fondos y utilizarlos de la manera más eficaz posible”, dijo Di Gropello al tiempo que defendía que algunas de las estrategias y reformas que se han llevado a cabo durante la pandemia podrían “adoptarse de manera permanente”.

A modo de conclusión, instó a los gobiernos y las instituciones a actuar de forma inmediata ya que, de lo contrario, se corre el riesgo de perder a toda una generación.

“Actuemos ya porque sino se puede perder a toda una generación. Tenemos que seguir (con nuevas políticas) para no perderla”, finalizó.

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