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EE.UU.: Google niega ante legisladores acusaciones de favoritismo


El director general de Google, Sundar Pichai, hace un juramento antes de testificar ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
El director general de Google, Sundar Pichai, hace un juramento antes de testificar ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

El director general de Google, Sundar Pichai, fue increpado el martes por parte de legisladores estadounidenses sobre supuestos sesgos del motor de búsqueda que perjudican contenido conservador.

El algoritmo de Google favorece siempre una página sobre otra, “un proceso que es siniestro” si se tiene en cuenta las acusaciones de que beneficia “al partido que quieren [la compañía], las ideas que quieren y las compañías que quieren”, dijo el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Bob Goodlatte.

El líder de la mayoría republicana, Kevin McCarthy, apoyó esta postura diciendo que estaba preocupado sobre supuestas prácticas de Google que podrían haber sido influenciadas por los prejuicios de sus empleados.

“No intervenimos manualmente en las búsquedas”, dijo Pichai ante el comité, donde explicó que el contenido que Google presenta a los usuarios es clasificado según distintas variables como palabras clave, nivel de participación de los usuarios, popularidad, entre otros. “Nuestro algoritmo no detecta ideas políticas”, sentenció el jefe del magnate tecnológico.

El representante Jerrold Nadler fue más allá en su intervención, diciendo que las acusaciones de sesgos por parte de Google son un “delirio” y una “teoría conspiratoria de la extrema derecha”.

Varios legisladores hicieron referencia a un estudio publicado en 2013 en el que se realizaron una serie de experimentos para rastrear los supuestos prejuicios del motor de búsqueda.

A pesar de que el estudio, llevado a cabo por Robert Epstein, entre otros investigadores, encontró que las búsquedas relacionadas con la campaña presidencial del 2016 estaban más inclinadas a mostrar páginas web favorables a la candidate demócrata Hilary Clinton. No obstante, los académicos no hallaron una razón concreta sobre por qué sucedía este fenómeno ligada al algoritmo de Google.

En la audiencia, Pichai desestimó el estudio, asegurando que las noticias y los resultados que Google ofrece a sus usuarios provienen de una “gran variedad de fuentes, tanto de sitios de [tendencia] liberal y conservadora”.

Expansión a China

El CEO de Google aseguró en el Congreso que su compañía no tiene planes para lanzar el motor de búsqueda en China en el momento, pero que no lo descarta en un futuro.

Ante una pregunta de la representante Sheila Jackson Lee, Pichai dijo que será “totalmente transparente” con los legisladores si Alphabet Inc. decide ampliar su mercado en el país asiático.

“Acceder a información es un importante derecho humano por lo que estamos siempre obligados en todo el mundo a esforzarnos para proporcionar esa información”, dijo Pichai.

En una carta dirigida a legisladores, Pichai dijo en agosto que proveer el servicio del motor de búsqueda daría “amplios beneficios” a China pero que no era claro si la empresa podía ofrecer su servicio allí.

Tanto legisladores como empleados de Google han mostrado su inquietud sobre la posibilidad de que Google acate las políticas de censura y vigilancia de China si entra de nuevo en el país. Desde el 2010, Google está bloqueado en China, pero está intentando hacer nuevos avances en el mercado más grande del mundo de usuarios de teléfonos inteligentes.

A finales de noviembre, algunos trabajadores de Google publicaron una carta en la plataforma Medium en la que le pedía a su empresa cancelar el proyecto conocido como ‘Dragonfly’, un intento de la compañía de crear un “motor de búsqueda censurado”.

“Nuestra oposición a Dragonfly no es solo sobre China: estamos en contra de las tecnologías que ayudan a los poderosos a oprimir a los vulnerables, dondequiera que estén”, dijeron las decenas de trabajadores que firmaron la carta abierta.

Organizaciones que defienden los derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI), también se han posicionado en contra de la posible incursión de Google en el mercado chino, alegando, como lo hacen los trabajadores, que podría ayudar al gobierno a expandir su vigilancia y control sobre minorías étnicas y opositores.

Esto podría afectar también otras naciones ya que, según AI, “legitimaría la visión china sobre” la libertad en internet. Una postura espinosa ya que el país asiático está exportando su modelo de control digital a otros países, por medio de entrenamientos a funcionarios y distribución de tecnología a gobiernos autoritarios, según un informe de Freedom House.

El informe menciona la disminución de la libertad en la web y el uso de la tecnología para acallar opositores en países como Venezuela, Egipto y Sri Lanka.

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