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El éxito de la dolarización de Ecuador: ¿Sería posible replicarlo en Venezuela?


El expresidente de Ecuador, Jamil Mahuad, durante la entrevista con la Voz de América en Miami, con motivo de la presentación de su libro "Así dolarizamos al Ecuador". [Foto: Antoni Belchi / VOA]

En 1999, el entonces presidente de Ecuador, Jamil Mahuad, tomó la decisión más drástica al adoptar el dólar como moneda de curso legal. Veinte años después, la medida sigue siendo muy aceptada entre la población. Pero, ¿sería viable en otros países como Venezuela?

Corría el año 1999 y Ecuador vivía inmerso en una profunda crisis económica que se había agravado con la devaluación del sucre, la moneda nacional de entonces. Esa crisis inflacionaria se sumó una crisis fiscal y una crisis de deuda soberana que hacía prácticamente imposible cualquier tipo de movimiento económico en el país.

La situación estaba al límite de la fallar y la población cada vez más preocupada por sus ahorros, que cada vez, tenían menos valor y con los que prácticamente no podían vivir. El futuro no era esperanzador entonces el presidente Jamil Mahuad tomó una de las medidas más drásticas y que cambiarían la historia de la República: a partir del 9 de enero se adoptaría el dólar como moneda de curso lugar y se dejaría de lado el sucre.

El éxito de la dolarización en Ecuador
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“Nunca fue un plan que yo tenía en mi agenda cuando hice la campaña o cuando gané la presidencia. Todos los presidentes en esa época pensábamos hacer programas de ajuste normales”, explica el expresidente Jamil Mahuad durante una entrevista con la Voz de América desde Miami, lugar al que vino a presentar su más reciente libro “Así dolarizamos al Ecuador” en la Feria del Libro de la ciudad.

Sin embargo, admite que entre el 1998 y 1999 “se sumaron todas las plagas de Egipto” con la llegada del fenómeno climático de El Niño que “destruyó el banano, el camarón y la pesca”, una industria que “junto al petróleo representaban el 80 % de todas las exportaciones del Ecuador”.

Y luego llegó una caída estrepitosa del precio del crudo, llegando incluso a los 7 dólares el barril, lo que hacía inviable la exportación porque, sencillamente, no salía a cuenta económicamente.

“En esas condiciones no exportábamos, no recibíamos dólares y teníamos que importar todavía más. Inclusive productos como el arroz que el Ecuador producía, ahora teníamos que traerlo para alimentar a la población”, recuerda argumentando que “cuando no hay oferta y se incrementa la demanda, el precio sube”.

En ese momento, “el dólar empezó a subir de una manera terrible y todas las decisiones usuales para que eso no ocurra no funcionaron”. “Intentamos conseguir préstamos para superar este bache en el tiempo, pero no fue posible conseguirlo”, relata el expresidente, que ahora es profesor de Programas de Educación Ejecutiva en la Universidad de Harvard, en Boston (Massachusetts).

El escenario era tan preocupante y con tan poco margen de movimiento que Jamil Mahuad al frente del Ejecutivo ecuatoriano tuvo que mover ficha con el tiempo en su contra porque a medida que pasaban los días, la situación se agravaba mucho más. Así que pensó en una solución que nunca se había tomado hasta el momento en ningún país del mundo: “La alternativa que empezamos a analizar fue usar el dólar de Estados Unidos como moneda de Ecuador”.

Tras unos cinco o seis meses de análisis, el Gobierno ecuatoriano concluyó que era viable la puesta en marcha del dólar como la nueva moneda de curso legal. “La gente ya estaba acostumbrada a manejar dólares por las remesas que venían del exterior y porque la gente se refugiaba en el dólar”, dice extrapolando la situación que “pasa ahora en Venezuela y que pasa ahora en Argentina”.

Echando la vista atrás -hace más de veinte años-, Mahuad admite que “la decisión no fue fácil” ya que la medida iba en contra de la postura del Fondo Monetario Internacional “y su manera de pensar en contra de muchos macroeconomistas ecuatorianos”.

“Éramos el primer país del mundo que lo iba a hacer y lo hizo. No teníamos muchas referencias, la única era la convertibilidad argentina, que era lo más parecido a la dolarización, pero nos pareció necesaria. Tomamos la decisión y lo hicimos, y los resultados han sido espectaculares”, defiende el exmandatario.

Un informe reciente de la encuestadora Cedatos, una de las más grandes y prestigiosas del país latinoamericano, reveló que el 88,7 % de los encuestados respalda la política de dolarización, una opinión que para Mahuad representa el éxito y la aceptación que ha tenido entre la población ecuatoriana.

“La dolarización se convirtió en una política de Estado y ha sobrevivido a seis gobiernos, a todo tipo de gobiernos y a todo tipo de sesgo político porque es (una moneda) que la gente la quiere”, comenta incidiendo en el hecho de que, a causa de la devaluación, los sueldos cobrados en sucres perdían valor y la gente no tenía capacidad de deuda ni de ahorro.

Con el dólar, todo cambió. “El dólar estabilizó el salario y se logró registrar una inflación de un dígito después de haber tenido 30 %, 40 % o incluso 70 % de inflación” declaró presumiendo que “llegamos a tener la inflación más baja de América por varios años”.

¿Sería viable la dolarización en Venezuela?

Ante la situación que vive la región latinoamericana, con los precios de los productos básicos al alza y la posibilidad de una recesión a corto plazo, en muchos foros financieros se ha planteado incluso la posibilidad de que algunos países como Venezuela sigan el mismo caminó que tomó Ecuador hace dos décadas.

“En el caso de Venezuela, ahora está pasando lo que pasaba en el Ecuador. Cuando en el 99 yo estaba de presidente, la gente empezaba a comprar dólares y a usar el dólar como moneda, no porque hubiese un acuerdo de que fuese así, sino por la necesidad del día a día”, explica.

“Entonces, llegó un momento en que la pregunta que yo hice fue: Si el 70 % de la economía está dolarizada, ¿Qué es más fácil? ¿Des dolarizar el 70 % o dolarizar el 30 % que falta?”, comenta acerca de esta cuestión argumentando que “en el primer caso uno va contra corriente y en el otro caso va con la corriente”.

Aclara que él “no es un apóstol que predica la dolarización” y que lo único que hace es “predicar políticas públicas sensatas para los países”.

A partir de 2018 el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cambió de postura y pasó del rechazo absoluto de la moneda estadounidense a permitir que esa divisa se utilice como medio de intercambio, una decisión tomada, en parte, por la grave situación económica del país. “Venezuela fue un ejemplo mundial terrible de cómo se incrementa la inflación de un país, situando a la nación con la mayor inflación del mundo y quitando 17 ceros a su moneda”, decía Mahuad.

La dolarización no oficial de Venezuela

Pero, ¿Podría ser este un primer paso para la dolarización total de la economía venezolana?

“Últimamente la inflación (en Venezuela) empezó a caer porque el dólar empezó a circular y ya no se tienen los niveles de antes. Aunque siguen siendo altos, ahora son más bajos porque la gente empieza a usar el dólar”, comenta.

Con todo, advierte que “una dolarización no oficial -como está ocurriendo en la práctica en el país liderado por Maduro- es terrible para la gente asalariada y para la gente menos preparada, porque los que saben cómo manejarse en una economía con alta inflación, saben defenderse”. “Pero las personas más necesitadas no y ellos son los más perjudicados porque todo sube de precio menos su salario, en cambio al poner un ancla, su salario le da una base para salir”, justifica.

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