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El coronavirus y la economía marcan la campaña presidencial en EE.UU.


2020 presidential campaign debate in Cleveland

Cómo gestionar la pandemia y la consecuente crisis económica son dos de los cimientos sobre los que se sustentan las campañas de los dos aspirantes que buscan llegar a la Casa Blanca el próximo mes de noviembre.

La pandemia de coronavirus no sólo dio un giro a la manera de hacer campaña en Estados Unidos, su feroz impacto en las vidas y en la economía de los estadounidenses también desplazó temas tradicionales de campaña y se convirtió en el epicentro de las propuestas de la contienda.

Gane quien gane las próximas elecciones en Estados Unidos, el futuro presidente recibirá un país sumido en la desolación e incertidumbre que llegó en 2020 con el coronavirus.

El presidente Donald Trump busca asegurar que las duras críticas de su oponente demócrata, Joe Biden, a su estrategia para combatir la pandemia, no persuadan a los electores para cortarle el camino a un segundo mandato.

Según dijo Mercedes Schlapp, una de las principales voceras de la campaña del republicano, a la Voz de América, “Trump ha sido un líder tomando acciones muy importantes y agresivas para poder combatir el coronavirus”.

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Como ejemplo, la portavoz habló de la llamada Operación Warp Speed —un nombre tomado de la serie de ciencia ficción Star Trek— que ha inyectado 18.000 millones de dólares para impulsar el desarrollo de una vacuna para el COVID-19.

El presidente ha dicho en repetidas ocasiones que la vacuna podría estar lista para antes de las elecciones, lo cual ha hecho sonar las alarmas de numerosos científicos, preocupados por una posible intromisión política. Schlapp, no obstante, insistió en que la prioridad de la Administración Trump es lograr una “para final de año”.

En una de sus más cortantes alocuciones sobre el tema, a mediados de septiembre, Biden dijo que, respecto a la vacuna, le cree “a los científicos, [y] a la ciencia, pero no a Donald Trump”.

El plan del exvicepresidente para atacar la pandemia, aseguró el estratega de campaña Christian Ulvert, es “liderar con ciencia, [y] traer a los expertos que guíen las decisiones del país”.

Recuperación económica

Como consecuencia de la crisis sanitaria, quien resulte ganador también heredará una economía severamente golpeada. Y en este campo, las propuestas para la recuperación parecieran coincidir en algunos puntos, pero en la realidad apuntan a grupos electorales completamente diferentes.

El plan de Biden y su compañera de fórmula, Kamala Harris, se centra, según Ulvert, en apoyar a las pequeñas y medianas empresas, y “en que los impuestos para la clase media no suban”.

El exvicepresidente ha prometido no subir los impuestos a las personas que ganen menos de 400.000 dólares al año. El promedio de ingresos anuales de un hogar estadounidense es de 61.937 dólares.

Por su parte, la campaña de Trump se enfoca en “retirar las regulaciones que destruyen los empleos” y en la promesa de que no habrá un alza de impuestos, según explicó Schlapp.

“Como ha dicho el presidente, él sabe lo que hay que hacer para implementar políticas económicas que hagan crecer esta economía”, dijo la vocera.

Las políticas fiscales de Trump de reducción de impuestos fueron un punto fuerte durante su primer año de mandato. Sin embargo, varios estudios han demostrado que aunque la reducción fiscal permeó a todas las clases, los grupos que reciben mayores ingresos son los que se beneficiaron de las mayores reducciones a sus impuestos.

Venezuela

La política hacia Latinoamérica es uno de los puntos donde las campañas hacen énfasis para apelar al voto hispano. El gobierno de Trump, que ha tomado una política de duras sanciones contra el gobierno en disputa de Venezuela y dio marcha atrás a los acercamientos diplomáticos con Cuba de la era de Barack Obama, propone seguir el mismo camino.

“El presidente sabe la importancia de (…) sancionar y ponerle presión a los dictadores, como el dictador cubano (…), el dictador de Venezuela; el presidente entiende perfectamente que hay que buscar la libertad de estos pueblos que están bajo el control de estos dictadores”, aseguró Schlapp.

La postura de Trump hacia Venezuela ha recibido, sin embargo, varios golpes en los últimos meses. En una entrevista con el portal Axios, el presidente se mostró indiferente ante la figura de Juan Guaidó y en un libro, su exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, asegura que el presidente dijo que el mandatario interino venezolano era “débil”.

Ulvert ve la narrativa de la administración hacia Venezuela como “pura retórica” y critica que no se conceda asilo o se detengan las deportaciones de los venezolanos o los nicaragüenses desde el país.

En sus propuestas de campaña, Biden se muestra a favor de conceder a los venezolanos el Estatus de Protección Temporal (TPS), un permiso que permite a inmigrantes de determinadas naciones residir y trabajar en Estados Unidos.

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