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¿Revertirá Biden las políticas de Trump hacia China?


Una copia del diario Global Times muestra al presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris en su portada del 21 de enero en Beijing. [Reuters]

Uno de los grandes retos del presidente Joe Biden será su relación con China. Qué hará el nuevo gobierno no está claro, pero Biden pretende mantener la misma postura en temas de derechos humanos.

China se está preparando para hacer frente a una nueva administración estadounidense después de un año particularmente difícil, durante el cual padeció una serie de reveses diplomáticos debido al COVID-19, la guerra comercial y el tema de los derechos humanos. Una pregunta que está rondando es si el presidente chino Xi Jinping se llevará mejor con el presidente Joe Biden que con el expresidente Donald Trump.

La mayoría de los analistas dicen que Biden no tendrá prisa por deshacer muchas decisiones de la administración Trump en China, pero que es más probable que se centre en los derechos humanos y las cuestiones estratégicas que tratar de hacer la vida más difícil para los negocios chinos.

"Hay un consenso bipartidista en Washington para ser duro con China", dijo Zhiqun Zhu, jefe del departamento de relaciones internacionales de la Universidad de Bucknell.

La administración Trump anunció un grupo amplio de restricciones y sanciones contra China durante sus últimos meses, haciendo políticamente imposible o técnicamente difícil para la administración entrante revertirlas, dijo Scott Kennedy, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

Antony Blinken, nominado de Biden para ser secretario de Estado, ha dicho que está de acuerdo con su predecesor, Mike Pompeo, en la necesidad de ser duro con China.

"Creo que deberíamos estar buscando asegurarnos de que no estamos importando productos que están hechos con mano de obra forzada de Xinjiang (...) tenemos que asegurarnos de que tampoco estamos exportando tecnologías y herramientas que podrían utilizarse para promover su represión. Ese es un lugar para empezar", dijo.

Hay otras cuestiones clave que probablemente afectarán las relaciones entre Estados Unidos y China.

Los líderes chinos no desean ser vistos como que hacen el trabajo de Washington sobre lo que consideran cuestiones sensibles y "fundamentales" como las situaciones en Taiwán, Xinjiang, el Tíbet y cuestiones como los derechos humanos, según un analista chino que pidió no ser identificado. Como sugiere el comentario de Blinken, es probable que los demócratas en la nueva administración planteen estas cuestiones enfáticamente, lo que resultaría en cierta fricción con Beijing.

A pesar de la dificultad política para revertir las medidas contra China, la administración Biden no puede evitar la evaluación realista de que más de tres años de guerra comercial han hecho poco para dañar el comercio chino, aunque puede haber causado problemas a los consumidores estadounidenses.

El déficit comercial de Estados Unidos con China al final de la administración Trump será de alrededor de 300.000 millones de dólares, aproximadamente los mismos que al final de la administración del presidente Barack Obama.

"La carga total de los aranceles del artículo 301, la mayoría de los cuales siguen en vigor, ha sido soportada por importadores y consumidores estadounidenses, no exportadores chinos", dijo Kennedy refiriéndose a una disposición legal que permite al gobierno imponer restricciones comerciales a los países extranjeros.

Hay algunas áreas en las que los dos países pueden tratar de arreglar la relación.

"Espero que la administración Biden esté dispuesta a relajar algunas restricciones, por ejemplo en los aranceles o periodistas, pero sólo si China responde y aborda los problemas que crearon los problemas en primer lugar", dijo Kennedy.

Zhiqun Zhu enumera algunos temas como la reanudación de programas Fulbright en China y Hong Kong, una política más acogedora hacia estudiantes y eruditos chinos, el regreso del Cuerpo de Paz a China, y posiblemente la reapertura del Consulado de Estados Unidos en Chengdu y el Consulado Chino en Houston.

Por su parte, China intentaría evitar una confrontación importante con Estados Unidos porque sufrió algunos serios reveses en el campo diplomático en 2020.

"Covid-19 de hecho lastimó la imagen de China. Muchos países siguen culpando a China por no ser transparente y no actuar lo suficientemente temprano para frenar la propagación del virus", dijo Zhiqun Zhu. Al mismo tiempo, China obtuvo cierto éxito diplomático con un acuerdo comercial con la Unión Europea y al adherirse a la Asociación Económica Integral Regional, un tratado comercial en el que participaron 15 países, dijo.

Kennedy cree que tanto Estados Unidos como China han sufrido pérdidas en su reputación en 2020.

"China sufrió un revés debido a la pandemia, la creciente represión en Xinjiang y Hong Kong, y su estilo diplomático de lobo guerrero. Mi sensación es que el comportamiento de China, no la crítica externa, fue la razón central de los problemas de China en 2020. Fueron autoinfligidos", dijo.

China está tratando ahora de compensar parte de la pérdida de reputación mediante la exportación de vacunas COVID-19 a varios países que las necesitan. Sin embargo, las vacunas fabricadas por empresas chinas no han obtenido aceptación mundial, lo que está afectando los esfuerzos de Beijing por distribuirlas.

"Dado el aparente menor nivel de eficacia de la vacuna china, hay una gran pregunta sobre cuánta demanda habrá para ella, no sólo en todo el mundo, sino también dentro de China", dijo Kennedy.

"Obviamente China quiere mejorar su imagen internacional. Ofrecer vacunas y proporcionar apoyo médico a los países en desarrollo ayudará a mejorar la reputación mundial de Beijing", dijo Zhu.

[Versión en español del artículo de Saibal Dasgupta, VOA News]

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