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El Talibán busca reconocimiento internacional en medio de escepticismo


Miembros del Talibán en el palacio presidencial de Afganistán, en Kabul, después de tomar el poder el 15 de agosto de 2021.

El Talibán impuso su estricta interpretación de la ley islámica del sharia cuando gobernó el país de 1996 a 2001, y ahora todos desconfían de sus afirmaciones de que es más moderado.

El Talibán dijo el martes que aspira a obtener reconocimiento internacional para su gobierno “legítimamente representativo” en Afganistán y ayudar a promover la seguridad global y aliviar el sufrimiento de los afganos durante décadas de guerras ininterrumpidas.

Un miembro de alto rango de la Comisión Cultural del grupo hizo el comentario a la Voz de América, y explicó que las consultas con varias partes afganas para formar el “gobierno islámico incluyente” que el Talibán ha prometido están en curso y “pronto se hará un anuncio”.

“Creemos que el mundo tiene una oportunidad única de reconciliación e integración para abordar unidos los retos que no solo enfrentamos nosotros, sino toda la humanidad, y que van desde la seguridad mundial al cambio climático y necesitan esfuerzos colectivos de todos, ya que no pueden lograrse si excluimos o ignoramos a un pueblo completo”, declaró Abdul Qahar Balkhi.

Los críticos se mantienen escépticos sobre las promesas del Talibán, citando reportes de Naciones Unidas de continuos vínculos del grupo con Al Qaeda y otras organizaciones terroristas. Representantes de la ONU mencionaron también reportes de “ejecuciones sumarias” y restricciones a las mujeres en áreas bajo el control del Talibán.

“Esperamos ser reconocidos por los países del mundo como el gobierno legítimamente representativo del pueblo de Afganistán, que se ha ganado el derecho de autodeterminación de una ocupación extranjera con el respaldo y el apoyo de una nación entera después de una prolongada lucha e inmensos sacrificios, a pesar de todas las posibilidades acumuladas contra nuestro pueblo”, dijo Balkhi.

También reiteró que su grupo ha “dejado en claro inequívocamente” que no permitirá que nadie use el suelo afgano para amenazar la seguridad de otros países ni a otros interferir en los asuntos internos del país.

“Los derechos de las minorías estaban protegidos y seguirán protegidos”, dijo Balkhi, en referencia a críticas al polémico historial de derechos humanos atribuido al Talibán y las políticas extremistas durante su pasado gobierno, a las que llamó “propaganda virulenta” contra el grupo.

El Talibán impuso su estricta interpretación de la ley islámica del sharia cuando gobernó el país de 1996 a 2001, que prohibía a las mujeres salir de sus casas sin un familiar masculino y a las niñas recibir educación.

“Eso es tiempo pasado y es hora de moverse adelante, mirar hacia el futuro y no quedarse atascados en lo que pudo pasar o no pudo pasar en el pasado”, dijo Balkhi.

Los líderes de los grupos afganos opuestos al Talibán han descartado las afirmaciones del grupo de que ha suavizado sus políticas.

Kahlid Noor, el hijo del comandante de la etnia tayik Atta Muhammad Noor, dijo que el Talibán no podría sobrevivir como gobernante si no asegura el respeto a los derechos humanos y las culturas de Afganistán.

"Lo que dicen ahora no es más que palabras. No hemos visto acciones, así que no sabemos si han cambiado. Lo dudo. Yo aun no creo que hayan cambiado. Lo que están haciendo son más promesas que políticas”, dijo Noor a los reporteros en Pakistán esta semana.

Estados Unidos firmó un acuerdo con el Talibán en febrero de 2020 para retirar a todas sus tropas y las de los aliados occidentales después de casi 20 años de guerra en Afganistán.

Sin embargo, Washington y el resto de la comunidad global han advertido que no reconocerán a ningún gobierno formado por la fuerza en Kabul.

El enviado especial de EE. UU. para la paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad, dijo en una entrevista con la VOA pocos días antes de la captura de Kabul que si el Talibán tomaba el país por la fuerza no sería reconocido internacionalmente y se convertiría “en un estado paria”.

Los vecinos de Afganistán, como Pakistán, China, Irán y Rusia, presionaron al Talibán a través de su alianza de naciones de Asia Central a formar un gobierno incluyente, donde estén representadas equitativamente todas las etnias y minorías religiosas de Afganistán.

Estos países han mantenido contactos estrechos con el Talibán, pero advirtieron que cualquier intento de gobernar la nación exclusivamente solo prolongará la guerra civil de Afganistán y amenazará la seguridad de sus vecinos.

Todos han indicado que estarían dispuestos a trabajar con el Talibán si el grupo cumple sus promesas.

[Con información de un reportaje de Ayaz Gul]

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