Enlaces para accesibilidad

Pago fraccionado de aguinaldo en Venezuela busca “mitigar” impacto en inflación y el dólar


Un joven muestra sus billetes de un dólar en un mercado callejero en Caracas, Venezuela, el viernes 11 de junio de 2021.

El gobierno de Nicolás Maduro comienza el miércoles un esquema de pagos en cuatro partes de las utilidades de fin de año a millones de trabajadores del Estado. Expertos advierten que el ejecutivo chavista no cuenta con el respaldo monetario para esos depósitos millonarios.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro pagará en cuatro fracciones las bonificaciones de fin de año a millones de empleados del Estado, conocidas en Venezuela como aguinaldos, para evitar así que se disparen la inflación y el tipo de cambio, advierten economistas y según admite un líder sindical vinculado al chavismo.

El bono, equivalente a cuatro meses de salarios, se depositará en cuatro partes desde esta semana: la primera, este miércoles 5 de octubre; otra, el 2 de noviembre; la siguiente, el 30 de noviembre; y la última, el 15 de diciembre, según informó el coordinador general de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, Carlos López, al canal estatal VTV.

“No hay otra (forma). Es preferible eso. La idea es pagar el aguinaldo por partes para no dar un solo golpe que genere aumento inflacionario. Los trabajadores tienen que saber dosificar (sus ingresos). Son cuatro meses, 120 días” de paga, detalló la semana pasada.

En Venezuela, es inusual el pago fraccionado de las bonificaciones decembrinas. Existen contratos gremiales de vieja data, como el de los profesores universitarios, que establecen un único depósito para esos beneficios contractuales en vacaciones o finales de año.

El país suramericano, de 30 millones de habitantes según el último censo, previo a la masiva migración de 6,8 millones de venezolanos de los últimos ocho años, atraviesa una aguda crisis económica desde la ascensión al poder de Nicolás Maduro, en 2013.

La devaluación del bolívar, el alza galopante del tipo de cambio, los ciclos inflacionarios e hiperinflacionarios durante años, la merma del poder adquisitivo y el desplome de los ingresos petroleros, claves para Venezuela, persisten como efectos de la crisis.

En agosto, el gobierno debió revertir su anuncio de pagos fraccionados de los bonos vacacionales de centenares de miles de trabajadores del sector educativo debido a una serie de protestas en varias regiones del país. Esa inyección de millones de bolívares en una economía diezmada, sin oferta suficiente de divisas y con una moneda local erosionada, presionó al alza la inflación y el tipo de cambio, explica el economista Manuel Sutherland.

Tanto Sutherland como Jesús Palacios Chacín, economista de la firma privada Ecoanalítica, temen que ese escenario se repita en las próximas semanas con los bonos de fin de año.

El gobierno venezolano apuesta por fraccionar esos pagos para evitar un impacto inflacionario y del tipo de cambio “mucho más inmediato” que en el caso de que se honraran esos compromisos contractuales en un solo giro, diagnostica Palacios Chacín.

Esos pagos aumentarán lo que los economistas llaman “base monetaria”, es decir, el dinero que circula “en la calle”, las cuentas y las transacciones comerciales en Venezuela, estima.

El gobierno de Maduro expandió esa base monetaria en 36 % en solo una semana de agosto, la segunda más grande en la historia de Venezuela, subraya Sutherland. Uno de los resultados fue el incremento de la tasa de cambio de 6 a 8 y hasta 9 bolívares por dólar.

El país salió en febrero pasado de un ciclo hiperinflacionario de cuatro años, de los más extensos registrados por los teóricos de la economía mundial. La inflación entre enero y agosto fue de 60,5 puntos porcentuales, según cifra del Banco Central afín al chavismo.

El Observatorio Venezolano de Finanzas, de tendencia opositora, aseguró, en cambio, que el alza de los precios de bienes, productos y servicios en ese período fue de 90 puntos.

Inyección "Superflua"

El Estado depositará a partir de este miércoles la primera de cuatro tandas de una cantidad masiva de fondos, que no se ha precisado ni oficial ni extraoficialmente, y lo hará de manera “superflua, sin respaldo, con dinero creado artificialmente”, según Sutherland.

“Millones de personas van a comprar más bienes y servicios (con bolívares) y los empresarios entienden que los bolívares no son una reserva de valor confiable, que pierde valor en cualquier momento y van a comprar divisas”, escasas en el mercado local en buena parte por el colapso de la industria petrolera, neurálgica para las finanzas del país, expone.

Esa cadena económica aumenta el tipo de cambio y tiende a elevar los precios, asegura el especialista, quien remarca que el inconveniente no es el pago de bonos a millones de personas, sino la falta de respaldo de ese dinero por parte del gobierno de Maduro.

“El problema es cómo fabrica el dinero el gobierno para pagar ese bono. Si venden divisas en el mercado cambiario interno y sacan bolívares de la economía y los devuelven en pagos, no pasa nada. El asunto es que el gobierno expande la base monetaria”, explica Sutherland, quien dirige el Centro de Formación Obrera, conocido como CIFO.

En teoría económica, se le llama a esa política “monetización del déficit fiscal”, es decir, que los gastos del Estado comienzan a cubrirse con dinero inorgánico o sin respaldo.

Palacios Chacín, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, opina por su lado que el gobierno madurista se está financiando a sí mismo al fraccionar los bonos de fin de año.

Con esa metodología, el oficialismo trata de prevenir el aumento del tipo de cambio, hace que la intervención del Banco Central en el mercado de divisas sea más “controlada” y procura “mitigar” los impactos inflacionarios en el plazo inmediato, comenta a la VOA.

Cambios y acuerdos

La firma Ecoanalítica, sin embargo, espera que haya una “presión cambiaria” en octubre y diciembre. En esos meses, se elevará “un poco el consumo” por las bonificaciones.

“En una economía dolarizada, que ha tenido un mayor uso de bolívares en las últimas semanas, eso va a llevar a nuevas presiones cambiarias”, apunta Palacios Chacín.

Para que ese efecto no ocurra o se modere, el BCV debe estar preparado para inyectar divisas al mercado ante el esperado aumento de la demanda de divisas por la mayor circulación de bolívares, una moneda que no genera confianza, advierte.

Sutherland, por su parte, cree que la solución es más compleja. La ideal sería pagar todas las acreencias del Estado con dinero “fresco, real” e incluso con divisas como el dólar o euro.

También, podría generar divisas suficientes para el mercado local con el fin de aumentar “de manera orgánica” la base monetaria, dice. Antes, acota, debe haber un vuelco de 180 grados de la política económica del gobierno de Maduro.

“Tiene que hacer cambios políticos democráticos drásticos, llegar a un acuerdo para disminuir la pugnacidad entre factores empresariales, políticos, estatales”, resalta.

Además, el oficialismo debería procurar un acuerdo de gobernanza que le permita tener acceso a créditos internacionales y vender más petróleo mediante reformas de la ley del sector, opina. No ve voluntad para ello, admite el experto.

“El gobierno se niega a dialogar y negociar. Ni siquiera está dispuesto a discutir formas para disminuir el efecto de las sanciones en la economía”, concluye.

¡Conéctate con la Voz de América! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.

Facebook Forum

Síganos en redes sociales

XS
SM
MD
LG