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La repetición de las elecciones en Barinas es “un dilema” para Guaidó y la oposición


El dirigente opositor venezolano Freddy Superlano ofrece una rueda de prensa en Caracas junto a compañeros, incluido el líder opositor, Juan Guaidó, el 29 de noviembre de 2021.

Expertos debaten sobre la posibilidad de que el líder opositor venezolano se involucre activamente en las elecciones en un estado donde la familia Chávez gobernó por 23 años, tras su postura “ambigua” en cuanto al voto de noviembre.

La repetición de la elección para gobernador del estado venezolano de Barinas, cuna política de la familia del expresidente Hugo Chávez, representa un dilema para el líder opositor Juan Guaidó tras su postura en cuanto a las votaciones regionales de noviembre que ha sido vista por algunos como “ambigua”.

Freddy Superlano, candidato opositor en Barinas del partido donde militaba Guaidó, ganó la gobernación de esa región llanera por un mínimo margen de 0,39% sobre su rival, el hermano del exmandatario Chávez, Argenis Chávez.

Un fallo de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, afín al chavismo, ordenó realizar nuevas elecciones el 9 de enero de 2022 por la presunta inhabilitación de Superlano por razones aún no esclarecidas, sin embargo.

Guaidó acompañó esta semana a su excompañero de partido durante un mitin en Caracas, donde el líder político, reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de gobiernos del mundo desde 2019, denunció que el hecho evidencia que no existe Estado de derecho en el país suramericano.

Allí, dijo a la Voz de América que el pueblo no se rendiría hasta recuperar el derecho al voto, “secuestrado”, esencialmente en unas presidenciales. “Llegó el momento de la reunificación” de la oposición, insistió en sus declaraciones.

Guaidó no promovió abiertamente la participación antes de las elecciones regionales de noviembre, si bien dijo respetar a los partidos y electores que decidieran hacerlo. Declaró ante la prensa que esas votaciones no eran la solución a la crisis nacional y opinó que eran “una estrategia de la dictadura”.

El politólogo Jesús Castellano valora que tanto Guaidó como el grupo de cuatro partidos opositores conocido como el G4, donde está incluido Voluntad Popular, enfrentan “un dilema no menor” por el dictamen sobre la elección en Barinas.

“Su posición fue ambigua frente a la participación en las elecciones regionales y municipales. Estas elecciones generaron un escenario distinto, de liderazgos emergentes que surgen con mucha fuerza”, comenta a VOA.

El politólogo José Vicente Carrasquero coincide en la evaluación de la posición de Guaidó ante el evento electoral de noviembre y observa que esas discrepancias sobre si votar o no en enero puede perjudicar a la oposición.

“Va a ser un evento difícil de digerir para la oposición venezolana y, por supuesto, se va a aprovechar el chavismo de eso”, señala a la Voz de América.

"Mal mensaje"

Leopoldo López, dirigente fundador del partido donde militó Guaidó, aseguró un mes antes de las elecciones de noviembre que no acudiría a votar si estuviera en Venezuela. “Haría un ejercicio de resistencia democrática (…) de dejar muy claro que no son unas elecciones libres”, expresó López, quien reside en Madrid, España, en una entrevista en octubre con el periodista Sergio Novelli.

Guaidó se ubicó justo detrás de Superlano mientras este despotricó contra la falta de independencia de los poderes públicos, en el acto de Caracas, y criticara que el Tribunal Supremo de Justicia contradice los indultos anunciados en agosto del año pasado por el propio gobierno de Nicolás Maduro.

Va a ser un evento difícil de digerir para la oposición venezolana”.
José Vicente Carrasquero, analista político.


Para el politólogo Pablo Andrés Quintero, la presencia de Guaidó junto a Superlano es intrascendente de cara a las nuevas votaciones en Barinas. “Es un fenómeno político que está en deceso. Ya su presencia genera contradicciones, porque era uno de los actores políticos que condenó las elecciones, estuvo en contra del proceso electoral, que llamó a esto fraude”, indica a VOA.

El líder opositor venezolano envía “un mal mensaje” a los electores que participaron y también a aquellos que decidieron abstenerse en noviembre, dice.

“Es percibido como un actor político que no tiene un discurso autónomo, que va como una veleta. Busca capitalizar y aparecer en la escena política. Es penoso para la gente y vergonzoso para los mismos partidos”, apunta.

Según diversas firmas privadas, la valoración positiva de Guaidó pasó de más del 60% en los primeros meses de 2019 a menos de 20% este año.

Aunque no se involucró en la campaña de las votaciones de noviembre, el dirigente político celebró que se lograran “espacios de movilización” y descartó que esas elecciones legitimaran a Maduro, durante una entrevista con el diario El País.

Batalla simbólica

Los analistas consultados subrayan la importancia “simbólica” que tiene Barinas para el chavismo. Desde 1998, el padre y dos hermanos del fallecido teniente coronel Hugo Chávez gobernador ese estado, esencialmente agricultor.

Castellano, por su parte, cree que la repetición de las elecciones “desnuda la naturaleza no competitiva de los procesos electorales de forma muy clara”. Remarca, asimismo, que el CNE tiene una “responsabilidad histórica”.

“La oportunidad de rescatar la institucionalidad del Estado venezolano requiere no solo el respeto del Estado de Derecho, sino también la separación de poderes. Lo ocurrido pone, nuevamente, en serias dudas la autonomía del poder electoral y el respeto de la voluntad popular” en el país, señala.

Carrasquero, por su lado, considera que el chavismo aplicó la misma receta de “arrebato” del triunfo electoral que aplicó en los años 2015 y 2016 en las votaciones de diputados del estado Amazonas para anular al Parlamento.

Estima que el oficialismo se habría dado cuenta de que las elecciones ayudaron muy poco a convencer a la comunidad internacional de que hay avances democráticos y que sería necesario levantar las sanciones económicas.

“La decisión habla muy mal del esfuerzo que hizo el chavismo en tratar de presentarle al mundo que ellos respetaban esos resultados, transparencia. Al final les importa muy poco lo que se opine en el exterior”, diagnostica.

Quintero, por su parte, pronostica que la votación en ese estado llanero será un punto de honor para el oficialismo venezolano, pronostica. “La carga política se va a centrar en enero en Barinas para construir la narrativa de que la revolución sigue intacta”, augura. Para los expertos, aún persiste la duda de si Guaidó y sus principales aliados se sumarán con vehemencia a esa batalla electoral.

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