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El sistema de salud en Honduras está en crisis, pero hay cifras que también muestran mejoras


Entrevistado por la agencia EFE, el secretario de Salud hondureño José Manuel Matheu afirmó que “el país no avanzó en salud durante veinte años”. No obstante, pese al estancamiento en la atención, distintos indicadores progresaron por lo menos hasta la pandemia.

El secretario de Salud de Honduras, José Manuel Matheu, aseguró el miércoles 13 de julio que “el país no avanzó en (materia de) salud durante veinte años”. En la misma entrevista con la agencia EFE, que publicaron medios nacionales e internacionales, enfatizó en el estancamiento de la vacunación y del sector por la falta de nuevos hospitales y equipos.

Matheu fue subsecretario de Salud de 1998 a 2002 durante el gobierno de Carlos Flores, del Partido Liberal, y desde 2022 dirige la cartera en el Ejecutivo de Xiomara Castro, del Partido Libre. En el cargo, encabeza un sistema de salud con una crisis que se agravó en la última década y sobre todo con la pandemia, pero que también ha mostrado mejoras en indicadores como los de mortalidad materna e infantil.

Un sistema reciente que no alcanza

Con 10 millones de habitantes, Honduras cuenta con un sistema de salud público-privado.

Por un lado, los aportes al sistema financian la atención del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), que atiende a trabajadores del sector formal, pensionados y sus familias, mientras que los fondos del presupuesto público y de cooperación internacional financian la Secretaría de Salud (SESAL), que atiende a todo el resto de la población. Por otro lado, hay ciudadanos con mayor capacidad de pago que cuentan con pólizas privadas.

Sin embargo, según el último informe de desarrollo humano de Honduras, que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el pasado 12 de julio, “el sistema de salud es percibido por los expertos locales como segmentado y desintegrado”.

Además, completa el documento, “la corrupción y la debilidad institucional para ejercer una rectoría sólida que cohesione a sus actores constituyen grandes desafíos para legitimar e implementar la competencia regulada”. De hecho uno de los grandes casos de corrupción en Honduras en lo que va de siglo fue el saqueo al IHSS, que llevó a su intervención en 2014.

Si bien iba en aumento, en 2019 “solo el 36,6 % de la población hondureña estaba cubierta por el IHSS o bien por la gestión descentralizada de la SESAL”, y menos del 20 % dentro del propio IHSS. No obstante, dado que más de la mitad de los trabajadores en Honduras son informales, el informe también aclara que en el 63,4% restante hay un número desconocido de beneficiarios de ambas instituciones públicas.

Además, también habría un grupo sin acceso a ninguno de sus servicios, agravado por la migración, y otro con pólizas privadas.

El PNUD, a su vez, cita un análisis de los investigadores Lino Carmenate-Milián, Alejandro Herrera-Ramos y Dany Ramos-Cáceres, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

De acuerdo con el artículo, de 2016, el sistema de salud hondureño carece no solo de infraestructura, presupuesto y cantidad y calidad de recursos humanos, sino también de datos para investigar y desarrollar políticas públicas.

El artículo muestra que entonces había 10 médicos y dos enfermeras más ocho auxiliares por cada 10.000 habitantes, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda que sean 25 y 50, respectivamente. De esta proporción, además, destaca la desigualdad entre departamentos.

Falta de presupuesto

Parte del trasfondo ha sido el estancamiento reciente del gasto público en salud, que según los expertos hondureños entrevistados por el PNUD pasó de más del 15 % en 2009 y en 2010 al 12,5 % en 2020”.

Eso mostraría no solo un “problema de espacio fiscal”, sino también “una posible falta de priorización” y “sobre todo las vulnerabilidades para la financiación y la ejecución de una agenda social de mediano y largo plazo en el contexto de una histórica debilidad (institucional), la gobernabilidad democrática y el Estado derecho”.

Estos factores, sostiene el informe, han impedido desarrollar “un verdadero sistema con compromiso político de continuidad en el mediano y largo plazo, la adecuada acumulación de recurso humano y de infraestructura hospitalaria suficiente y de calidad”, e implementar “leyes y documentos ya aprobados”, que “configuran un sistema integrado y un mejor modelo de salud”.

Además, la “posible falta de priorización” también se ve en términos relativos: de acuerdo con los datos del Banco Mundial, el gasto en salud en Honduras como porcentaje de su PIB llegó a su pico en los últimos veinte años en 2009, con un 9 %, y después cayó casi todos los años hasta el 6,99 % de 2017, para luego recuperarse a 7,28 % en 2019. Aun así, es un gasto proporcional superior en la última década al de El Salvador o Guatemala.

Tendencias positivas en lo que va de siglo

Pese a los problemas del sistema de salud, y en línea con la mayor cobertura del sistema, Honduras también ha mejorado en las últimas dos décadas en indicadores de salud clave, por lo menos hasta antes de la pandemia.

Por ejemplo, según estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud, la tasa de mortalidad materna por cada 100.000 nacidos vivos en el país se redujo de 83 en 2001 a 65 en 2017, y la infantil, por cada 1.000 nacidos vivos, de 29 a 14,5. En el mismo período, la esperanza de vida al nacer de hombres y mujeres en conjunto aumentó de 71 años a 75,6.

Por su parte, las tasas de vacunación anual contra la difteria, el tétanos y la tos ferina cayeron hasta el 77 % en 2021, parte del diagnóstico del secretario José Manuel Matheu a la Agencia EFE, como muestran los datos de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, de 2000 a 2015 habían aumentado del 94 a más del 98 %.

Los datos desde 2020, como en otros países, también están ligados a los efectos de la pandemia. En palabras del informe del PNUD, “la saturación del sistema de salud afectó “el manejo y el control tanto de las enfermedades transmisibles como de las crónicas, así como en la salud mental de ciertos grupos”, como los estudiantes o el propio personal sanitario.

Según datos de Our World in Data a 8 de julio de 2022, Honduras acumula casi 11.000 muertos por la pandemia, un 61,4 % de la población con al menos una dosis y un 52,7 % con el protocolo inicial de vacunación completo, por debajo del 68,5 de El Salvador y superior al 36,2 % de Guatemala.

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