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Tiendas se adaptan el nuevo cliente


En la próxima década los la población estadounidense de más de 65 años aumentará en un 30% y los minoristas se preparan.

El primer grupo de los baby boomers, como se les llama a la generación de estadounidenses nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, cumplen 65 años en 2011 y muchos comienzan a jubilarse.

Se espera que en la próxima década, el número de personas en EE.UU. mayores de 65 aumente en un 30%.

Por esta razón, los minoristas del país están analizando como acomodar a los millones de compradores de la tercera edad que inundarán sus tiendas en los próximos años.

Lo que es atractivo para muchos compradores- estantes muy llenos con llamativos carteles, muchos corredores y relucientes pisos- puede tener un impacto diferente a medida que envejecemos. Por ejemplo, los pisos.

“Los minoristas adoran los pisos brillantes”, dice Georganne Bender, antropólogo especializado en negocios al menudeo. “Pero los pisos brillantes producen miedo para quienes no pueden determinar si será demasiado resbaladizo para ellos”, dice.

Después están los corredores y los estantes con productos muy altos o muy bajos. La mitad de la población de más de 65 años padece de alguna clase de artritis y tratar de alcanzar los productos puede ser difícil.

Los cambios

La Federación Nacional de Minoristas dice que sus socios están intentando hacer modificaciones.

“Están instalando tapetes en los pisos”, dice Bender refiriéndose a una cadena de droguerías.

También hay lupas colgando de los estantes para que los compradores puedan leer las letras diminutas de los empaques. Sin embargo, Bender indica que hasta ahora hay más ideas que acciones.

“Amigable con ancianos”

La diseñadora de interiores y gerontóloga Rosemary Bakker, del Colegio de Medicina Weill Cornell, se dedica a catalogar tiendas en Nueva York que son “amigables con los ancianos”.

Bakker puede detectarlo tan pronto entra al negocio: música rápida y a alto volumen.

“Esta música busca atraer a los jóvenes y pero, incluso para mí, la música distrae mucho. Yo quiero entrar acá, pero el ritmo de los tambores me hace sentir que estoy en el lugar equivocado”, explica Bakker.

Cualquier persona con dificultades cognoscitivas va ver los estímulos visuales de los estantes, combinados con la música, muy difícil de manejar, explica la diseñadora.

Por su parte, Bender indica que cualquiera que sean los cambios que se hagan en el establecimiento deben ser sutiles para no hacer sentir al cliente muy viejo.

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