Carlos Giménez
Carlos Giménez, congresista de Estados Unidos, durante una conferencia de prensa el martes 16 de marzo de 2021 en el aeropuerto de Miami. [Foto: Antoni Belchi / VOA]

MIAMI, FLORIDA - Un grupo de congresistas de Estados Unidos viajó a comienzos de esta semana hasta El Paso, Texas, para comprobar de primera mano cuál es la situación con los miles de inmigrantes que aguardan en la frontera sur con México esperando entrar al país.

Uno de los que se desplazó a esa zona fue el representante por Florida, Carlos Giménez, que anteriormente ya había expresado su preocupación por los “cientos y miles de niños de entre 4 y 17 años que están ahí solos”.

“Se me rompió el corazón al ver a esos niños solos, que no están acompañados por nadie, no están con sus familias”, dijo en declaraciones a la Voz de América tras llegar el martes por la tarde al sur de la Florida.

Un incentivo a la inmigración irregular

El político, que por primera vez ocupa un puesto en la Cámara Baja, criticó las políticas de Joe Biden al considerar que lo que hacen es “incentivar” las olas de inmigrantes hacia Estados Unidos, poniéndolos en una situación de vulnerabilidad bajo el control de los grupos organizados dedicados a la trata de personas.

Tanto él como muchos de sus compañeros republicanos creen que la situación va a empeorar en los próximos meses, a medida que la inestabilidad económica y la inseguridad vaya en aumento en algunos países de la región, especialmente en Centroamérica.

“Se tienen que parar los incentivos para que estos niños no vengan solos, también es importante lo que pasa con los adultos porque también tienen incentivos para venir”, advirtió Giménez, aludiendo a las medidas impulsadas por la nueva administración.

“Hay que reinstaurar el MPP”

Biden firmó varias órdenes ejecutivas en materia inmigratoria, entre ellas el bloqueo al Programa de Protección para Migrantes (MPP en inglés), una medida impulsada por su antecesor Donald Trump que obligaba a los solicitantes de asilo a quedarse en México mientras un juez de inmigración decidía por su caso.

La supresión de esa medida ha permitido que miles de inmigrantes ya puedan entrar por uno de los tres puertos habilitados en la frontera sur del país para tramitar su solicitud de asilo político en Estados Unidos.

El plan demócrata argumenta que las personas que huyen de la violencia y otros males merecen un trato más humano que el otorgado por la presidencia estadounidense anterior.

Incluso, en una entrevista el martes por la noche con ABC News, Biden respondió a la pregunta de si debía decirle directamente a los inmigrantes que no se dirigieran a la frontera: "Sí. Puedo decir claramente que no vengan", dijo Biden en un fragmento de la entrevista que se emitirá el miércoles por la mañana. "Estamos en el proceso de prepararnos", dijo. "No abandones tu pueblo, ciudad o comunidad".

Pero los republicanos ven con cierto recelo esa postura y abogan por restaurar cuando antes las políticas de Donald Trump en materia inmigratoria. “Creo que se tiene que volver a la política del presidente Trump, con los acuerdos que tenían en México y con los países en Centroamérica”, dijo Giménez a la VOA.

Críticas a la postura republicana

Andrea Mercado, codirectora de Florida Rising, una organización que defiende los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, sostiene que esa visión “es muy hipócrita” y puso de manifiesto el “papel esencial” que tiene la comunidad inmigrante a la hora de hacer ciertos trabajos, sobre todo en plena pandemia.

“Me parece una medida muy hipócrita, especialmente en estos momentos de pandemia donde estamos viendo la desigualdad y que son los inmigrantes los que, muchas veces, son los trabajadores esenciales que han estado cuidando a nuestros ancianos, que han estado trabajando en el campo para cosechar la comida”, comentó Mercado, y agregó que “el discurso de Giménez y de otros republicanos demuestra una falta de humanidad”. 

Tanto Giménez como muchos congresistas están alarmados por lo que pueda pasar a corto plazo ya que están convencidos de que las nuevas medidas inmigratorias de la administración estadounidense “son un llamado a la inmigración ilegal”, a pesar de que el presidente ha insistido en más de una ocasión de que él es un defensor de la inmigración controlada y que en ningún caso el propósito de su gobierno es producir el efecto contrario.

Pero la postura del gobierno no acaba de convencer a sus contrincantes políticos, al menos a los más acérrimos a la línea dura que llevó a cabo su antecesor en el cargo.

Avisan de un incremento del flujo inmigratorio

“El cambio de políticas es una gran parte del problema que estamos enfrentando ahora y que vamos a tener que enfrentar en los próximos meses”, manifestó el congresista, aunque recordó que “esta no es la época en la que se registran los mayores cruces, aunque estamos viendo más y más”.

Con todo, existe el temor de que “en los próximos meses esto vaya a más a medida que las políticas (de Biden) se conozcan en los países de Centroamérica y más inmigrantes quieran venir a Estados Unidos”.

Sin embargo, el martes, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés), Alejandro Mayorkas, admitió en un comunicado que  la región verá a más personas intentando entrar al país que en cualquier otro momento respecto a los últimos 20 años y catalogó el incremento de inmigrantes llegando a la frontera de México como una "situación difícil".

Mayorkas afirmó en el texto que el gobierno está creando un centro de procesamiento conjunto para transferir a niños tan pequeños como de seis años a la custodia del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS por sus siglas en inglés) y está intentando encontrar refugios adicionales para ellos.

"Por difícil que sea la situación fronteriza ahora, la estamos abordando. Hemos actuado y hemos avanzado. No nos hacemos ilusiones sobre lo difícil que es y sabemos que llevará tiempo. Lo haremos", afirmó. 

“Hay que seguir construyendo el muro”

Tanto Giménez como muchos de sus compañeros de partido coinciden al señalar que hay que incrementar los refuerzos en la frontera para evitar la inmigración ilegal.

En ese sentido, defienden la construcción del muro fronterizo, una promesa de campaña de Donald Trump que no pudo cumplir en sus cuatro años de gobierno. Giménez recalcó que “ese muro funcionaba” y, a su parecer, es necesario que la administración estadounidense vuelva a destinar fondos para su construcción.

Por otro lado, el representante cree que el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP en inglés) debe incorporar “más agentes en la frontera” para controlar y evitar la entrada de inmigrantes indocumentados a Estados Unidos, muchos de ellos, volvió a repetir Giménez, “incentivados por las políticas de Joe Biden”.

Defensa de los centros de detención para menores

El Gobierno de Estados Unidos confirmó que se está valorando la posibilidad de reabrir algunos centros de detención para migrantes debido a la situación con la pandemia y de forma provisional. Esa decisión, que causó un profundo malestar entre algunas organizaciones proinmigrantes, no sería mal vista por los republicanos ya que creen que los menores viven en condiciones óptimas y están bien cuidados.

“Cuando visité el centro de detención en el pasado vi que estaban haciendo un buen trabajo, estaban enseñando a los niños a hablar inglés, tenían ropa, comida, cuartos de dormir y no estaban en riesgo”, expuso Giménez y dijo que le produjo una gran tristeza ver a los niños solos en la frontera, pero que “si los abren otra vez de la misma manera no lo voy a criticar”.

Melissa Taberas, portavoz de la Coalición de Inmigrantes de la Florida (FLIC en inglés), se opuso frontalmente a esta opinión y dijo que esos lugares “son negocios muy lucrativos” para las empresas privadas que los gestionan.

“Solo en el centro de Homestead (al sur de Florida) ganaron aproximadamente 300 millones de dólares, cobrando 775 dólares al día por cada niño. Hay que revisar los números y la verdad es que si no hay esta maquinaria de deportación y de detenciones, hay un grupo que no gana dinero”, dijo Taberas durante una entrevista con la VOA.

¿Margen de maniobra para aprobar la reforma inmigratoria?

A pesar de la polarización política que ha generado la cuestión inmigratoria entre demócratas y republicanos, la activista Taberas subrayó que “más del 75 por ciento de la población está a favor de una permanencia para los 11 millones de indocumentados” que viven en el país.

Ese porcentaje, recordó, atiende a votantes de ambos partidos que aceptarían una solución legal para los que ya residen en Estados Unidos, pero no tienen documentos. Pese a eso, los republicanos se han mostrado muy reacios.

Se necesitan por lo menos nueve votos en el Senado para que el texto legislativo de la reforma inmigratoria tenga luz verde. Por el momento, los contactos entre representantes de ambos partidos ya se han iniciado.

¡Conéctate con la Voz de América! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones; o bien, síguenos en redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.