WASHINGTON D.C. - Luego de algunos años de total apoyo a Juan Guaidó como presidente interino por parte del expresidente Donald Trump, la actual administración del presidente Joe Biden parece enfocarse en un consenso político que conduzca a elecciones en el país y no en el respaldo de liderazgos individuales.

En entrevista con la Voz de América, el asesor presidencial para asuntos hemisféricos, Juan González, dejó entrever los primeros visos de la que será la nueva política de la Casa Blanca hacia el país caribeño.

“El foco nuestro no es un individuo, es el proceso electoral. Apoyamos a Guaidó porque él quiere un futuro democrático en su país", dijo el asesor de Biden.

Si bien Estados Unidos sigue reconociendo a Juan Guaidó, el apoyo de la Administración Biden hacia el líder opositor parece enmarcarse en un contexto más amplio cuyo objetivo final sería la celebración de elecciones libres y democráticas.

No obstante, no está claro el respaldo que obtendría Juan Guaidó por parte de sus aliados en la Casa Blanca de presentarse como candidato a unos comicios, pues según el asesor de Biden, su popularidad estaría en horas bajas.

“En cuanto al apoyo popular, ni a Maduro ni a Guaidó. Yo creo que están malos en las encuestas. Mi lectura de ello es que los venezolanos están hartos de la situación actual”, reveló a la Voz de América.

Por su parte, Juan Guaidó, descarta un proceso de mediación e insiste en solucionar la crisis mediante elecciones.

También en entrevista con este medio, aseguró que “Maduro quiere una mediación. Maduro quiere seguir perdiendo el tiempo. Venezuela necesita un acuerdo para lograr elecciones presidenciales y parlamentarias libres”.

Sin embargo, un escenario electoral no parece beneficiar, en este momento, a ningún candidato. De acuerdo con la última encuesta de Datanálisis, habría que remontarse al fallecido expresidente Hugo Chávez para encontrar a un político venezolano con gestión positiva ante los ojos de los venezolanos, ya que tanto Maduro como Guaidó, se encuentran por debajo del 20% de popularidad. En el caso del líder opositor, contaría con un 17,6% de aprobación popular, mientras que el presidente venezolano obtendría un 14,2%.

“Era un trabajo muy difícil el que le tocaba a Juan Guaidó o al que hubieses puesto allí. El que Washington haya disminuido la vehemencia con la que lo presentaba como presidente interino, no es de extrañar porque los números han bajado significativamente. El periodo de la Asamblea venció. En esas circunstancias es muy difícil de mantener a Juan Guaidó en el mismo pedestal que lo tenía el señor Trump”, ha dicho Juan Antonio Gil Yépes, de Datanálisis. 

Pero la popularidad de Guaidó no sería el único factor para considerar. De acuerdo con la misma encuesta, el desencanto de la población estaría no sólo con los líderes políticos, sino también con los partidos. Los datos muestran que un 77,2% de los venezolanos se identifica como independiente y rechaza a uno y otro bloque político. Con estas cifras sobre la mesa, Datanálisis no ve posible un cambio vía elecciones.

“La alta probabilidad es que algunos decidan no ir a votar, otros decidan ir a votar y además vayan divididos y terminemos con un gobierno chavista legitimado”, dijo Gil Yepes en entrevista con la Voz de América.

Y mientras Estados Unidos define sus pasos, hace unas semanas el canciller venezolano, Jorge Arreaza, insistió a través de Twitter en el levantamiento de las sanciones.

“Lo coherente sería que el siguiente paso de la nueva Administración de Estados Unidos sea el levantamiento de las sanciones arbitrarias que generan dolor y sufrimiento en el pueblo de Venezuela”, dijo Arreaza.

Si bien la Administración Biden no ha dado indicios de que vaya a bajar la presión de forma unilateral, el asesor hemisférico dejó abierta la opción del trueque si Maduro da el primer paso: “No vamos a negociar el levantamiento de sanciones con él. Esa decisión se va a tomar en base a hechos, no palabras. El mensaje queda muy claro, que la presión no se levantará hasta que el régimen tome unos pasos de buena fe”, dijo.

Mientras tanto, en febrero, la Agencia de Transparencia del Gobierno de Estados Unidos, señaló en su más reciente evaluación que las sanciones a Venezuela "probablemente" contribuyeron al declive de la economía del país. No obstante, la mala gestión en PDVSA y la caída de los precios del petróleo, también habrían sido factores determinantes.