People walk at a mall during the Black Friday sales in Caracas
El gobierno en disputa de Venezuela decretó una flixibilización de la cuarentena hasta fines de año.

CARACAS - Varios especialistas del sector de la salud en Venezuela coincidieron en que la reciente flexibilización en las medidas para frenar el COVID-19 podría agravar la situación dando paso a un fuerte rebrote de la enfermedad en la época navideña. Sostienen que los mayores riesgos se concentran en la falta de limitaciones para trasladarse y acudir a sitios donde suelen aglomerarse las personas.

El gobierno en disputa de Venezuela anunció que a partir del pasado lunes entraría en vigencia una flexibilización parcial de la cuarentena hasta finales de año, y levantó los toques de queda en las regiones fronterizas con Colombia y Brasil.

Los expertos dijeron que la medida podría significar un riesgo en cuanto al control de la pandemia en el país, que hasta ahora contabiliza más de 102.000 casos y casi 1.000 fallecidos.

La Voz de América conversó con especialistas que explicaron cuáles son los riesgos que implica mantener una flexibilización durante todo el mes de diciembre en el contexto de la pandemia. Además ofrecieron recomendaciones acerca de cómo prevenir el contagio durante esta época de celebraciones y encuentros familiares.

María Eugenia Landaeta, médico infectólogo y jefa del servicio de infectología del Hospital Universitario de Caracas, asegura que durante la flexibilización del mes de diciembre existe un alto riesgo de que las personas olviden la protección contra el COVID-19 debido a las emociones que suelen aflorar durante esta época. Advierte que la emotividad de la fecha podría hacer que muchos olviden cumplir las medidas necesarias para la prevención como el uso de máscaras y el distanciamiento social.

Landaeta ratifica que el virus no ha terminado y recordó que países de Asia y Europa que han visto rebrotes, han debido aprender no obstante que no se puede detener la economía y la vida social para siempre.

“Tenemos que adaptarnos a una nueva realidad, disminuir la cantidad de personas que se reúnen en los restaurantes, en actos públicos, debemos mantener el distanciamiento social y tenemos que mantener el uso correcto de las mascarillas y el lavado de las manos constantemente", afirmó.

"A pesar de que haya un aumento del número de casos las personas se puedan proteger sólo con los protocolos recomendados, así el aumento del número de casos no será tan importante como para colapsar los sistemas sanitarios”, agregó.

La infectóloga recomienda no perder de vista que el virus sigue presente. Acerca del eventual incremento de casos que podría originar este mes de flexibilización, Landaeta dijo que es difícil hacer un pronóstico.

“Hasta la fecha no hay un registro confiable de cuándo casos y cuántas muertes han existido realmente en Venezuela, lo que permite que no se puedan hacer cálculos fidedignos para una segunda oleada. Lo único que puede asegurar es que como ya se ha visto en otros países, las segundas y terceras oleadas de contagios son mayores”, advierte.

Migrantes venezolanos cruzan la frontera entreVenezuela y Colombia, en San Cristóbal, el 12 de octubre de 2020.

"La negligencia"

Para evitar los repuntes de casos o evitar que sean de una magnitud muy importante las únicas medidas que existen hasta ahora son las de protección personal, dice Landaeta.

“La vacuna todavía no ha llegado, no creemos que llegue durante este año, con suerte pudiera llegar en la segunda mitad del año próximo. Entonces no podemos confiar en ella para la prevención de la enfermedad, tenemos que mantener las medidas de protección que será lo único que nos salve hasta no sabemos cuándo”, sentencia.

Rafael Oriuela,  ex ministro de Sanidad y Asistencia Social especializado en medicina tropical, sostiene que en Venezuela existe un ambiente donde no hay forma de conocer el número real de casos de COVID-19 porque se da el “matrimonio perfecto de la negligencia” en materia de salud pública. Expone que hay que apelar a las proyecciones estadísticas para aproximar las cuentas.

“El registro de casos confirmados por el MSDS de Venezuela dice que tenemos poco más de 100.000 casos, número que se ubica dentro del 20% que manifiesta uno o más síntomas. El 80% restante es asintomático. Esto significa que esa cifra de casos confirmados, proyectada al 100 % de los casos esperados habría que multiplicarla por cinco, lo que equivaldría a un aproximado de 500.000  infectados de COVID-19 para todo el país", dijo.

Acerca de la mortalidad, -explica-, ocurre lo mismo.

"Un buen desempeño frente a la pandemia en los países que resultan mejor evaluados tienen una mortalidad general del 2% de todos los casos. Ese 2% de 500.000 casos proyectados serían 10.000 (fallecidos). Estas cifras sí son comparables con lo ocurrido en el vecindario, (en países como) Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, estimando el tamaño real de la epidemia sin subregistros”, detalla Oriuela.

El experto considera que la actual flexibilización llevará al rejamiento de los dos elementos clave para la prenvención: la mascarilla y el distanciamiento social. De ocurrir, -expone-, "aumentará dramáticamente el número de personas expuestas y el tamaño de este riesgo no podrá medirse porque no hay controles de las rutas del virus, debido a que se hacen muy pocas pruebas de PCR (prueba de diagnóstico de COVID-19)".

“Si me hubiese tocado la toma de esta decisión, habría ordenado la flexibilización con un protocolo muy detallado de lo que no debe hacerse. Habría levantado la cuarentena solo desde el 21 al 31 de diciembre (10 días), declarando prioritario y obligatorio el uso de la mascarilla dentro y fuera de la casa y en lugares públicos”, expone.

El especialista señaló al gobierno en disputa de Nicolas Maduro de manejar con una gran arbitrariedad la pandemia de COVID-19 y de “inventar cifras” para intentar dar una sensación de control sobre la situación.

A juicio de Oriuela, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) deben sancionar a Venezuela por el manejo “ligero” de sus cifras de COVID-19.

“Deben ordenar una investigación profunda de esas cifras falseadas mediante el recurso de encuestas epidemiológicas- inmunológicas para saber realmente cuántos venezolanos tienen anticuerpos contra el virus (se infectaron) y cuántos han muerto por esta causa durante estos 9 meses, medición con la que se podrán conocer las verdaderas cifras”, concluyó.