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Termina jornada electoral en Nicaragua con poca atención a las urnas y denuncias de hostigamiento


Ciudadanos nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua y el presidente Daniel Ortega, en San José, Costa Rica, el 7 de noviembre de 2021.

La jornada, empañada por denuncias de violencia, estuvo marcada por el abstencionismo.

La jornada electoral en Nicaragua que llegó a su fin a las 5 p.m. del domingo estuvo marcada por una escasa participación y denuncias de hostigamiento a la oposición. Si no se producen sorpresas, los pronósticos apuntan a que la fórmula que conforman el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, retendrá el poder por otros cinco años, tras llevar a cabo una campaña de arrestos de opositores, incluidos precandidatos presidenciales, a lo largo de los últimos meses.

Las detenciones de opositores continuaron horas antes de que se abrieran las urnas. El sábado, 12 miembros de la oposición fueron arrestados, en un intento de seguir asfixiando cualquier opción de competencia.

El Congreso, controlado por el oficialismo, también apunta a ser renovado.

Analista y opositores volvieron a calificar los comicios, luego de cerradas las urnas, como una "farsa" electoral.

Se espera que los resultados oficiales por parte del Consejo Supremo Electoral (CSE) se demoren hasta el 15 de noviembre, debido a que el conteo en todo el territorio nicaragüense se realiza de manera manual.

Bajo la seguridad de unos 30.000 militares, sin ningún observador internacional y con escasa presencia de prensa internacional, se estima una participación de apenas el 18.5 %, según un informe del observatorio ciudadano Urnas Abiertas.

La organización afirmó haber recibido denuncias ciudadanas de distintos puntos del país de una serie de irregularidades, entre ellas violencia política y coacción al voto.

“Especialmente de trabajadores del Estado, se recibieron reportes del uso de recursos públicos con fines partidarios”, citó el organismo en su cuenta de Twitter, donde también publicó un informe con cada una de las anomalías denunciadas.

Los dos grupos opositores más grandes —la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco— denunciaron "hostigamiento, vigilancia, amenazas" y detenciones de algunos de sus dirigentes, reportó Reuters.

Tiziano Breda, analista del International Crisis Group, afirmó que "después del 7 de noviembre (...) el objetivo [de la pareja presidencial] se volverá más relacionado con asegurar cierto tipo de gobernabilidad del mandato por los próximos años".

Condena por parte de EE. UU.

Organismos internacionales, la Unión Europea y Estados Unidos, han calificado estas elecciones como una "farsa", negándoles toda legitimidad. Se espera que Washington reaccione en los próximos días con nuevas sanciones hacía Nicaragua, confirmaron altos funcionarios de la Casa Blanca a la Voz de América.

Según los funcionarios, “el Gobierno estadounidense busca incrementar el ejercicio acciones concretas” por las que ha denunciado como elecciones "falsas" sobre bases "antidemocráticas".

La misma noche de este domingo, el presidente Joe Biden emitió una declaración donde acusaba a Ortega y Murillo de "orquestar una pantomima electoral que ni es libre ni es justa, y ciertamente no democráticas”.

Biden también llamó a “restaurar la democracia en Nicaragua”, liberar inmediatamente “a los encarcelados injustamente por hablar en contra de los abusos y clamar por el derecho de los nicaragüenses a votar en elecciones libres y justas”.

De lo contrario, “Estados Unidos, en estrecha coordinación con otros miembros de la comunidad internacional, utilizará todas las herramientas diplomáticas y económicas” a su disposición para apoyar al pueblo de Nicaragua y responsabilizar al gobierno de Ortega-Murillo y a quienes facilitan sus abusos, dijo.

Por su parte, el presidente Ortega acusó el domingo a los políticos encarcelados de estar conspirando junto con Washington, porque “no querían que se realizaran las elecciones”.

“Estas elecciones que se están votando el día de hoy (…) son gracias a Dios una señal, un compromiso de la inmensa mayoría de los nicaragüenses de votar la paz y no por la guerra y no por el terrorismo”, dijo Ortega.

Una encuesta de Cid Gallup en septiembre indicaba que el 65% de los 4,4 millones de votantes registrados votarían por un candidato de la oposición, y solo un 19% lo haría por Ortega.

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