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Biden y Venezuela: ¿Cuánto varió este año la política de la Casa Blanca?


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llega acompañado por su esposa Cilia Flores para pronunciar su discurso anual sobre el estado de la nación durante una sesión especial de la Asamblea Nacional, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2022. REUT
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llega acompañado por su esposa Cilia Flores para pronunciar su discurso anual sobre el estado de la nación durante una sesión especial de la Asamblea Nacional, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2022. REUT

Cuando se cumple el primer aniversario de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, las opiniones divididas que se forjaron después de las elecciones del 2020 siguen en pie entre los venezolanos.

Atrás quedaron los días en que muchos venezolanos dedicaban buena parte de su tiempo a discutir sobre política. La apatía es indiscutible y la “resignación” se respira en las calles, consecuencia del desgaste, las políticas gubernamentales e incluso la ausencia de resultados por parte de la oposición.

Pero los que han seguido de cerca la política exterior de Estados Unidos respecto a Venezuela han tenido posiciones muy marcadas desde las elecciones del 2020 donde resultó electo el presidente Joe Biden.

En ese entonces, el debate dividió a los venezolanos que consideraban que la reelección de Donald Trump era fundamental para una solución a la crisis en Venezuela y quienes veían que la posición más conciliadora de Biden podría generar mayores avances.

Ha pasado un año desde que Biden asumió el poder y esas posturas no han variado considerablemente, según pudo evidenciar la Voz de América.

Desde las inmediaciones de un mercado en el este de Caracas, el venezolano Robert Maza dice consultado por VOA que la política de Biden hacia Venezuela ha sido para sus “intereses” y no ve que esté haciendo “nada puntual” para favorecer al país sudamericano.

El venezolano Robert Maza dice consultado por VOA que la política de Biden hacia Venezuela ha sido para sus “intereses”.
El venezolano Robert Maza dice consultado por VOA que la política de Biden hacia Venezuela ha sido para sus “intereses”.

“Trump fue más pura boca, más que acción. Cada quien tiró para sus intereses, no para Venezuela (…) prácticamente estamos solos”, dijo.

Venecia, una venezolana que compraba verduras en el mercado y pidió ser identificada solo por su nombre, coincide y piensa que la política de Biden “ha sido malísima” y prefiere a Trump.

“Estábamos en sus planes [de Trump]. Había posibilidades", dijo. "Con este señor [Biden], nada”, manifiestó.

En contraste, Edilberto, un venezolano que esperaba el transporte público y que pidió dar solo su nombre, asegura no tener mucho conocimiento sobre la política estadounidense hacia Venezuela, pero sí tiene claro que no le gustó la política de Trump hacia Venezuela ni las sanciones que implementó su administración porque “no son buenas para nadie”.

Venecia, una venezolana que compraba verduras en el mercado y pidió ser identificada solo por su nombre, coincide y piensa que la política de Biden “ha sido malísima” y prefiere a Trump.
Venecia, una venezolana que compraba verduras en el mercado y pidió ser identificada solo por su nombre, coincide y piensa que la política de Biden “ha sido malísima” y prefiere a Trump.

Desde los políticos

José Gregorio Correa, diputado opositor de la Asamblea Nacional de mayoría chavista, sostiene que aunque Biden ha sido un presidente “distinto” a Trump, no ha traído beneficios para Venezuela.

“Creo que el tema del bloqueo y de las sanciones tiene que pararse. En la medida en que nosotros sigamos por ese camino, quienes quieren ayudar, como Estados Unidos, como la Unión Europea, por ese camino no es, porque ese camino no le hace daño al gobierno, le hace daño al ciudadano, al empresario, a quien quiere invertir, que cuando debe buscar un repuesto, debe triangularlo”, dijo a VOA.

Correa hizo énfasis en que los funcionarios del Gobierno “tienen sus problemas resueltos” y que es necesario el “cese de las sanciones” que, a su juicio, han fortalecido al gobierno y causado división.

El gobierno de Trump reforzó las sanciones económicas contra el gobierno de Nicolás Maduro y sus funcionarios y una de sus medidas más duras fue la sanción a PDVSA, la empresa estatal petrolera venezolana, a principios del 2019.

Rafael Veloz, diputado del Parlamento de 2015, resalta el reconocimiento de Estados Unidos a Juan Guaidó como presidente encargado y a la Asamblea Nacional electa en 2015 como “único poder legítimo” de Venezuela.

El diputado evalúa la gestión de Biden como “una acción política de solidaridad con el pueblo de Venezuela que exige la recuperación de la democracia en paz mediante elecciones presidenciales y parlamentarias libres y verificables”.

“En lo que ha cambiado [la política hacia Venezuela] en forma más notoria es en el verbo que empleaba Trump y en el que utiliza Biden", dijo Veloz. "El de Trump era más fuerte que el de Biden, pero eso corresponde a las diferentes personalidades, porque en materia de toma de decisiones políticas, el cambio no ha sido sustancial”, agregó.

Sobre las sanciones, afirmó que la afectación a los ciudadanos es un “mito” y que ha sido una “publicidad tendenciosa y engañosa de los organismos de la dictadura y sus aliados internacionales”.

“La realidad es que el incremento de la pobreza, la quiebra sistemática del sector productivo, la vertiginosa caída del PIB, la inflación, etc., tienen su raíz en la corrupción y en haber convertido al Estado venezolano en fallido y forajido”, puntualizó.

Para María Gabriela Hernández, presidente de la Comisión Permanente de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático del Parlamento de 2015, Biden ha logrado “sostener” el trabajo por la democracia.

“Sea quien sea el presidente de los EE. UU., mientras allí funcionen las instituciones democráticas, la política internacional será inalterable, es decir, la vigilancia, monitoreo, persecución, detención y justicia para quienes financian y ejecutan terrorismo, narcotráfico y gran corrupción”, dijo Hernández.

El presidente Nicolás Maduro dijo que “no ha habido ninguna señal” de “rectificación” del Gobierno de Biden respecto a las sanciones, pero que espera que se “abran las posibilidades” de un diálogo con su administración.

“En relación a Venezuela todo ha seguido igual, la persecución financiera, monetaria, petrolera, económica, comercial”, dijo en una entrevista a principios de enero con el canal Telesur ​.

Vea también: Raíces de la masiva migración, blanco de la estrategia Biden-Harris

¿Qué opinan desde Estados Unidos?

El tema de Venezuela en el Congreso ha unido a republicanos y demócratas en un punto: la nación merece elecciones libres.

"En todo lo que hace Estados Unidos, nuestro objetivo es y debe ser, asegurarnos de que haya elecciones libres y justas en Venezuela. Que el pueblo venezolano pueda elegir por sí mismo quién será su próximo líder. Así que esa ha sido nuestra prioridad, ejercer mucha presión sobre Maduro, pero realmente sobre el país en su conjunto, para poder celebrar elecciones libres y justas para que el pueblo venezolano pueda determinar el curso de su propio destino", dijo a la VOA el congresista demócrata Joaquín Castro.

Expuso que espera que "eso se pueda hacer pacíficamente" (...) es el pueblo venezolano el que tiene que poder decir 'este va a ser el próximo líder de Venezuela' (...) en última instancia, la respuesta es que el pueblo venezolano tiene que elegir si el señor (Juan) Guaidó será el próximo presidente o si será otra persona”.

Neal Duun, congresista republicano, recordó en entrevista a la VOA cuánto se empeoró la situación en dos décadas de gobierno con tendencia socialista.

"Hace solo 20 años, esa era la nación más rica de toda América del Sur (...) tenía los mayores recursos naturales. Y en el transcurso de esos 20 años han descendido. Un infierno socialista que está arruinando su economía y le han quitado las libertades y oportunidades a la gente, así que eso ha sido un problema real", dijo Duun.

"Creo que deberíamos involucrar a Venezuela y tratar de ayudarlos (...) hay mucho bien que podríamos estar haciendo por Venezuela, pero es difícil con el gobierno que tienen en este momento", dijo.

En cuanto a la renovada relación con gobiernos aliados como Rusia y China, Duun afirmó: "Ese aventurerismo ruso, quiero decir, los rusos no van a ayudar a Venezuela más de lo que ayudan a Ucrania o Kazajstán (...) Entonces, estaría muy nervioso si fuera Venezuela, muy nervioso por recibir ayuda de Rusia o China"

En Washington, analistas opinan que con el gobierno demócrata, la estrategia hacia Venezuela ha cambiado más en la retórica que en políticas concretas, en especial respecto al diálogo con Maduro.

“La política base de sanciones no ha cambiado. Hay una continuidad con lo que pasó bajo Trump”, dijo a la VOA Michael Shifter, director del cento de pensamiento Diálogo Americano.

La diferencia, según Shifter, recae en que el gobierno de Biden “parece preparado para usar las sanciones como un instrumento para llegar a un acuerdo negociado”.

Las negociaciones en México entre miembros de la oposición y del gobierno de Maduro se suspendieron en octubre, después de que la delegación oficialista se retirara por la extradición a EE. UU. del colombiano Alex Saab.

Shifter, no obstante, opina que con las elecciones de término medio para el Congreso estadounidense acercándose, el gobierno Biden será “cauto” sobre tomar alguna acción respecto a las sanciones.

“Creo que la administración va a ser muy cuidadosa con no aflojar sanciones de una manera que pueda ser vista como que está siendo suave con Maduro”, aseguró.

Para Maureen Meyer, de la organización defensora de derechos humanos WOLA, Biden tiene una oportunidad para “tomar acción y dejar claro cómo quieren trabajar para reactivar el diálogo”, que se está cerrando a medida que se acercan las elecciones de término medio.

“Probablemente [el gobierno] no tenga mucho que ganar al trabajar detrás de bambalinas en la negociación, pero [sí] mucho que perder, porque Biden puede ser mal interpretado”, dijo.

En este último año, Meyer percibe que la política de Biden hacia Venezuela se ha dejado en “piloto automático” y los pasos que se necesitan para que EE. UU. participe más en la situación del país no se han dado.

Cynthia Arnson, directora del programa para Latinoamérica del centro de pensamiento Wilson Center, considera que es poco probable que el gobierno Biden levante sanciones a Venezuela como un incentivo para que Maduro vuelva a las negociaciones.

“Eso no ha sucedido y es poco probable que lo haga antes de las elecciones del 2022” dijo la académica.

Según Arson, el tema de fondo del gobierno Biden es un deseo de que “el régimen de Maduro de el primer paso, que muestre que hay un interés real” en volver al diálogo.

“Hay un deseo de no verse ingenuo, de ver alguna evidencia concreta de que Maduro va en serio esta vez”, subrayó.

[Con reportes adicionales de Carolina Valladares y Jaime Moreno, desde Washington]

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